Nuestro Humberto Maturana está por estos días en España. Allí participa en los llamados Círculos de Reflexión sobre Biología-Cultural. El Centro de Investigación sobre Valores Sociales y Empresariales, CIVSEM, ha acogido este diálogo en Madrid, según nos cuenta en primera persona Juan Carlos Cubeiro a través de la la siguiente nota.


El biólogo Humberto Maturana y la epistemóloga Jimena Dávila son los fundadores de la Escuela Matríztica de Santiago (Centro de Investigación y Reflexión sobre lo humano) y en este taller de dos días, como ha explicado el Director de CIVSEM, Miguel Ángel Velázquez, nos explican las bases biológico-culturales del comportamiento humano, aplicables a cualquier estilo de coaching.”Nos van a ir llevando por donde nosotros queramos ir, de acuerdo a nuestras reflexiones, de acuerdo a nuestros planteamientos”; ha explicado Miguel Ángel, que además ha destacado que Jimena y Humberto “están con nosotros de verdad”, con todo lo que eso significa.

Desde el comienzo, los ponentes nos han invitado “al candor del niño que pregunta”. Debemos “saltar las certezas y disfrutar de las conversaciones” porque “vivimos en una cultura donde se escucha esperando que el otro diga lo que yo pienso”. ¿Escuchamos o nos escuchamos? Efectivamente, sutil pero tremendo.

Humberto y Jimena opinan que “todos somos igualmente inteligentes desde la practicidad del lenguaje”, porque definen la inteligencia como la “capacidad y flexibilidad ante un mundo que está cambiando”. Nos han hablado de la escucha de modo uno (prejuzgar, que cierra los espacios de la conversación) y de modo dos (abrir los espacios de conversación reflexiva y colaborativa). Este segundo escuchar es el amar, la co-inspiración. “La creatividad surge del espacio relacional que vivamos”.

Si se tiene confianza, la creatividad está abierta. En un espacio de control, nos sentimos menos creativos porque estamos atemorizados, esperando cumplir las expectativas del jefe.

“Los sustantivos ocultan verbos”. No es lo mismo el Amor (estático) que el Amar (dinámico, fluidez). La reflexión es pararse donde uno está y preguntarse, desde la curiosidad o el dolor. “La reflexión cambia el mundo”, por eso decimos instintivamente: “Eso no quiero ni pensarlo”.

En la multidimensionalidad del vivir, primero uno es persona (mujer chilena, madre, abuela, con el oficio de conversar). “Somos responsables de lo que decimos, pero no de lo que los demás escuchan”.

El origen de lo humano es el conversar. “Cuando escuchamos, nos volvemos más sensibles”, porque es nuestro modo natural de vivir. “Nosotros somos un suceder sistémico sistémico sistémico”.

Humberto y Jimena nos han hablado de conservación, transformación y cambio: “Todo cambia y se transforma en torno a lo que uno conserva”. “Nada ocurre en el cosmos porque sea necesario que ocurra”.

Por tanto, “lo fundamental del cambio es lo que se conserva”. El árbol no está en la semilla.

El observar sólo ocurre en el lenguaje

Los ponentes han distinguido entre organización (del griego ‘órganos’, instrumento) de estructura (del latín ‘estrúdere’, construir). Los seres vivos somos organizaciones con estructura variable. Y existen en dos dominios: la dinámica interna (la realización del vivir) y el espacio relacional, que son dominios disjuntos.

La primera mirada es la fisiología; la segunda mirada es la conducta o sistema relacional. Ser vivo es un sistema autopoiético.

El observar sólo ocurre en el espacio humano, en el lenguaje. Para Humberto Maturana y Jimena Dávila, “esto no se explica; se vive”. La educación “no es entregar saberes; educación es la transformación de la convivencia”. Es la diferencia entre educar y enseñar.

La mentira es una dinámica relacional y ocurre en el presente. El error ocurre después. Si uno castiga el error que pasa, ocurre la negligencia y la mentira. La mentira, el error y la negligencia son detectores del vivir.

Finalmente, en esta primera jornada hemos terminado con una poderosa pregunta: “¿Qué quiero conservar en mi vivir?”.