El Sol acaba de experimentar una tormenta, no de explosivas llamaradas y plasma caliente, sino de cometas helados. No se sabe si esta actividad es el preámbulo para que algún cometa mayor se interne en el Sol, como ocurrió en 1965 con el cometa Ikeya-Seki. "La tormenta comenzó el 13 de diciembre y terminó el 22", dice Karl Battams, del Laboratorio de Investigaciones Navales, ubicado en Washington, D.C. "Durante esos días, el Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO, por su sigla en idioma inglés) detectó 25 cometas que se zambullían en el Sol. ¡Eso era una locura!"
Los cometas que se zambullen en el Sol (alias "raspadores solares") no son algo nuevo. Usualmente el SOHO detecta uno de ellos cada varios días, cuando se zambulle en el interior del Sol y se desintegra a medida que el calor solar sublima sus volátiles hielos. "Pero 25 cometas en apenas diez días... eso es una observación sin precedentes", dice Battams.
"Los cometas eran objetos de 10 metros, aproximadamente del tamaño de una habitación o de una casa", señala Matthew Knight, del Observatorio Lowell, en Flagstaff, Arizona. "En lo que a cometas se refiere, a estos se los considera objetos pequeños".
Observatorio Solar
El SOHO realiza este tipo de trabajo mejor que ningún otro. El coronógrafo de la nave espacial utiliza un disco opaco con el fin de bloquear el resplandor del Sol produciendo de este modo un eclipse solar artificial y revelando durante el proceso objetos tenues que ningún telescopio en la Tierra sería capaz de distinguir. Todos los días, astrónomos aficionados de todas partes del mundo examinan las imágenes en busca de nuevos cometas. Desde el momento en que el SOHO fue lanzado al espacio, en 1996, se han encontrado más de 2.000 cometas de esta forma, lo cual constituye un verdadero récord para cualquier astrónomo o para cualquier misión espacial.
Tanto Battams como Knight están convencidos de que la tormenta de cometas que tuvo lugar en diciembre de 2010 podría presagiar la llegada de un "raspador solar " mucho más grande (llamados también la "familia Kreutz"), algo que podría ser presenciado por las personas a simple vista y, quizás, a plena luz del día.
"Es sólo cuestión de tiempo", dice Battams. "Sabemos que por allí andan algunos cometas grandes".
Más información: NASA>






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