Jeremy Rifkin, profesor, investigador y actual Presidente de la Foundation on Economic Trends, acaba de editar un libro titulado The Empathic Civilization: The Race to Global Consciousness in a World in Crisis. El video que les presentamos a continuación -subtitulado en español- recoge en una ingeniosa animación lo planteado en la obra.
Jeremy Rifkin es autor de dieciocho libros sobre el impacto de, tecnológica, científica y cultural y los cambios en la economía, la sociedad y el medio ambiente. Sus libros han sido traducidos a más de treinta idiomas y se utilizan en cientos de universidades, corporaciones y agencias gubernamentales de todo el mundo.
Una de sus obras más conocidas en "El fin del trabajo". Allí postula que cuando la humanidad se dedicaba a la actividad agrícola, la cantidad de empleo agrícola era enorme. Sin embargo, con la revolución industrial, la actividad agrícola se empieza a mecanizar, por lo que la gente emigra del campo a la ciudad y se va a trabajar en la actividad industrial. Cuando la actividad industrial se empieza a automatizar, los trabajadores se desplazan a los servicios. El problema es que la actividad de servicios es la que se está automatizando y crear empleo se hace cada vez más difícil.
Rifkin se pregunta ¿qué vamos a hacer con toda gente que se queda sin trabajo? La tesis de Rifkin es que producto de la tecnología, hemos comenzado a necesitar menos seres humanos. Los que necesitamos son pocos, pero altamente capacitados. Y qué pasa con la gente que no está tan calificada o hace tareas más simples. Automatizamos su trabajo, algo que está ocurriendo en todo el planeta (piense lo que sucede con la web, los cajeros automáticos, las estaciones de servicio, la educación, las cosechadoras y un largo etcétera).
Entonces, ¿qué hacemos con los desempleados? Rifkin dice que las personas tiene dos alternativas para participar de la vida económica: o se dedican a la droga; o bien, van a terminar trabajando de guardias privados de los que trabajan. Esto no es tan descabellado, si uno mira todos los condominios que hay, los supermercados, las farmacias, las tiendas y todo, es una actividad que hoy emplea mucha gente.
Rifkin dice que para evitar una explosión social hay que desarrollar actividades del tipo voluntariado pagadas (Hogar de Cristo, fundaciones y otras) . O bien, a la gente que no tiene trabajo hay que subsidiarla para que no haga nada, pero que no se dedique ni a la droga, ni a la delincuencia, ni a romper la vida armónica que tiene el resto. Sus planteamientos han sido controversiales.
Veamos lo que nos dice ahora en "La civilización empática":
Reseña
Nunca el mundo parecíó tan completamente unido en materia de comunicación, comercio y cultura, pero al mismo tiempo tan salvajemente destrozado por guerras, crisis financiera, calentamiento global, e incluso la migración de las enfermedades.
La raza humana parece decaer, incapaz de reunir de verdad los recursos mentales colectivos para "pensar globalmente y actuar localmente". En su libro más ambicioso hasta la fecha, el crítico social Jeremy Rifkin demuestra afirma que la manera como nuestros cerebros están estructurados nos predispone a una forma de sentir, pensar y actuar en el mundo que ya no es del todo relevante para los nuevos entornos que hemos creado para nosotros mismos.
El medio ambiente hecho por el hombre se ha transformado en un espacio global, sin embargo, nuestros modos actuales de conciencia se estructuran en épocas anteriores de la historia, que tan rápidamente están desapareciendo. La humanidad, argumenta Rifkin, se encuentra en la cúspide de su mayor experimento hasta la fecha: remodelar la conciencia humana para que los seres humanos puedan vivir y prosperar en la nueva sociedad globalizada ...
Así como las fuerzas de la globalización se aceleran y profundizan, de manera cada vez más compleja, las antiguas formas religiosas y racionales de la conciencia se estresan de forma peligrosa, en su intento de navegar en un mundo cada vez más fuera de su alcance y control. La aparición de una conciencia empática tiene implicaciones tan profundas para el futuro que probablemente sean tan de largo alcance como lo que hicieron los filósofos de la Ilustración, cuando modelaron una conciencia basada en la razón.






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