Hemos heredado una visión obsoleta y anacrónica respecto al envejecimiento. Hace un siglo las personas morían alrededor de los 50 años y la madurez se consideraba una etapa terminal de la vida. En el intertanto ha habido avances médicos, de salubridad, educación y alimentación extraordinarios. Sin embargo seguimos anclados en la interpretación clásica acerca de nuestros mayores.
Si bien hasta hace unas décadas algunos juicios sobre la edad mayor eran aplicables y hasta se justificaba hablar de "abuelitos" para referirse a este segmento etáreo hoy día es insultante que la sociedad no haya renovado su visión, más aún si se considera que las tasas de envejecimiento de la población son un fenómeno mundial. En países donde hay más conciencia y respeto cultural, como Argentina por ejemplo, no se habla de personas "viejas" sino de "grandes". Para que decir de otras sociedades como Japón o la India donde la madurez es respetada y elogiada.
Por eso, es urgente renovar nuestras interpretaciones sobre el envejecimiento. En una cultura obsesionada con la juventud y empeñada en evitar a toda costa la vejez en la época del Viagra y de la cirugía estética, un libro de Osho (Madurez, La responsabilidad de ser uno mismo) se atreve a plantear la pregunta casi olvidada: ¿Qué beneficios puede reportarnos el aceptar el proceso de envejecimiento como algo natural, en lugar de intentar aferrarnos a la juventud y sus placeres?Osho nos remite a las raíces del significado de crecer, en lugar de hacernos simplemente viejos, y nos recuerda los beneficios que sólo la madurez nos puede aportar, tanto en nuestra relación con los demás como en la realización de nuestro destino individual. Señala los diez ciclos principales de crecimiento en la vida humana, desde el universo centrado en si mismo del preescolar, hasta el florecimiento de la sabiduría y la compasión de la vejez, y destaca las ventajas y beneficios que sólo podemos alcanzar en la madurez.
En esta línea, según un estudio publicado esta semana en la revista Science, la tasa real de envejecimiento no debe ser evaluada por la edad de las personas, si no en referencia a los tipos de discapacidad que pueda presentar.
"El envejecimiento de la población dará lugar a muchos desafíos en las próximas décadas, pero no hay necesidad de exagerar estos desafíos con medidas engañosas" afirma un grupo de investigadores del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) de Austria; de la Universidad Stony Brook, Estados Unidos; y del Instituto de Demografía de Viena.
En la actualidad, sobre la base de lo realizado por las Naciones Unidas, se tiende a evaluar el envejecimiento de la población tomando como parámetro una edad determinada, a menudo de 65 años.
Sin embargo, dice Warren Sanderson, uno de los autores del estudio, "cuando usamos los indicadores que tienen la edad cronológica establecidos, se supone que no habrá progresos en factores como la esperanza de vida y la tasa de discapacidad residual. Pero "muchas características relacionadas con edad no se han fijado, ni se espera que permanezca en el futuro".
De hecho, muchas personas mayores de sesenta y cinco años no necesitan la ayuda de otros, e incluso pueden ser de ayuda a los demás.
Nueva forma de medir la vejez
Los autores proponen así una nueva medida, la llamada tasa de dependencia por discapacidad en los adultos, basada en la relación entre las personas que necesitan asistencia y que sean capaces de valerse por sí mismas. El estudio muestra que si el envejecimiento se mide, sobre esta base la tasa de envejecimiento se reduce cuatro quintas partes en la relación a las maneras de medir convencionalmente la vejez.
"Con la aplicación de las nuevas medidas que tengan en cuenta el envejecimiento de la vida y el descenso de la tasa de discapacidad, muchas personas estarán envejeciendo más lentamente que lo predicho por las medidas convencionales basadas en la mera edad cronológica", dice Sergei Scherbov otro autor del estudio.
El estudio se centra en "la esperanza de vida libre de discapacidad, lo que indica los años de vida dedicada en buena salud, pero también considera el valor de la dependencia "clásica" y la tasa de discapacidad por edad en adultos mayores. Cálculos de los investigadores muestran que en Gran Bretaña, por ejemplo, mientras la relación de dependencia de vejez ha aumentado considerablemente, la relación de la discapacidad se ha mantenido constante, lo que significa para los autores que "aunque la población británica es cada vez mayor, son también cada vez más sanos y los dos efectos se compensan".
Las nuevas medidas incluyen no sólo cambios en la longevidad, también precisa que los valores en las tasas de discapacidad pueden ayudar al público a comprender el resultado probable de mejoras en la salud y la longevidad. "Estas medidas también tienen implicaciones políticas. Una lenta y previsible evolución de la edad de jubilación justificada por el aumento del número de años de vida saludable en la vejez, puede ser políticamente más aceptable que los fuertes cambios justificados sobre la base de las limitaciones presupuestarias. "






3 comentarios
leonel
12 sep 2010 | 01:17 AM
me parece importante este texto sobre el envejecimiento. Tambien tenemos que pensar sobre una manera de integrar a los mayores en nuestra comunidad o sea a través de centro especializados para esto mismo y que la persona pueda sentirse joven a pesar de su edad. Mayores puedeen aprender otras cosas nada mas para disfrutar su vida (terapia ocupacional, danzoterapia, etc ) y no solo hablar de ellos , tambien prever para ayudarlos a disfrutar su ser mayor alegremente y eso a traves de lo que les ofrece la sociedad en particular
gabriela
15 sep 2010 | 11:02 PM
El problema es que "grandes" no es sinónimo de "mayores"...
Mientras yo tenga ganas de aprender, seré joven.
Bittor Nuñez Rodriguez
22 sep 2010 | 06:36 PM
Mauricio, que gran idea incluir una foto de Rolando Toro Araneda, un gran Chileno, creador del sistema BIODANZA..fue muy grato encontrar su foto en este articulo tuyo...el fue un anciano que demostró la eficacia de su sistema y sus teorias...gracias!
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