El matemático ruso Grigori Perelman no ha aparecido en el congreso celebrado en París para entregarle el premio del Milenio, dotado con un millón de dólares, que le fue otorgado por la Fundación Clay por resolver la conjetura de Poincaré, un problema planteado hace más de un siglo.
James Carlson, director del Instituto Clay, señaló que, a pesar de su ausencia, se celebró un acto. "Anunciamos que el premio se adjudica al señor Perelman. Muchos matemáticos le rindieron tributo, señalaron que su obra marca el fin de una época y el comienzo de una nueva", dijo a RIA Novosti.
El director del Instituto Clay añadió que no se explica por qué el científico ruso menosprecia las actividades que se organizan en su honor. "Es la opción de él, que respetamos", señaló. También dijo que Perelman ha prometido comunicarle pronto si acepta o no el galardón, cuya cuantía iría en el plazo de un año a una organización benéfica en caso de que no lo acepte, informa AFP.
La conjetura fue formulada por el matemático francés Henri Poincaré en 1904. Perelman publicó en 2002 en Internet un trabajo que la confirma. En 2006, a Perelman le fue concedida la medalla Fields por la resolución de ese problema matemático, pero se negó a aceptarla. El matemático, de 43 años, reside en San Petersburgo y se niega rotundamente a tratar con los medios de comunicación y a aparecer en público.
Fuente: El País, 10 de Junio 2010.
Vive en la miseria
El pasado marzo, cuando el Instituto Clay decidió adjudicarle el premio de un millón de dólares por su logro, Grigori Perelman se limitó a decir a los periodistas, a través de la puerta cerrada de su diminuto apartamento de San Petersburgo, donde vive con su madre, que "lo tiene todo y no necesita dinero".
Algo que, según sus propios vecinos, dista mucho de ser cierto, ya que Perelman vive prácticamente en la miseria, de la pequeña pensión de su madre y de lo que gana dando clases particulares de matemáticas. El Premio del Milenio instituido por la Fundación Clay se convirtió, de esta forma, en el segundo galardón a la resolución de la conjetura de Poincaré que rechaza Perelman.
Fue en el año 2000 cuando la prestigiosa institución norteamericana decidió premiar con un millón de dólares a quienes consiguieran resolver los siete grandes problemas matemáticos a los que se enfrentan los científicos. Y premiarlos con un millón de dólares cada uno. De los siete, sólo uno, la conjetura de Poincaré, ha sido resuelto. Y el hombre que lo ha conseguido ha rechazado hasta ahora el premio.
Sin embargo, según ha asegurado a Pravda el propio presidente del Instituto Clay, Jim Carson, "el señor Perelman se lo está pensando todavía. Y probablemente está decidiendo en qué momento resultará más conveniente para él aceptar el premio. Aún no ha dado su respuesta final".
Jim Carson, quien mantiene un discreto contacto por email con Perelman, asegura que si Perelman rechaza el premio "intentaremos otra solución", ya que "no existe un procedimiento al respecto". De hecho, se trata del primero de los siete premios en juego que se conceden.
«Un mono de feria»
Perelman, que asegura haberse retirado de las matemáticas para no convertirse en un "mono de feria", estaría, según David, uno de sus mejores amigos, trabajando duramente en otro desafío, la demostración matemática de la existencia de Dios. "Somos amigos desde niños -asegura David a Pravda- y él es un hombre profundamente ascético y espiritual. Su apartemento está profusamente decorado con iconos. Él lleva barba y grandes crucifijos, y tiene siempre un rosario en el bolsillo. Reza cada noche y está convencido de haber logrado probar la existencia de Dios".
Si realmente ha hecho tal cosa, y la publica en internet (como hizo con la conjetura de Poincaré, una cuestión que llevaba 109 años abierta), habrá que ir pensando en nuevos premios para este asceta huraño y de mente privilegiada. Quién sabe, puede que si eso sucede empiece a dejarse ver y abandone de una vez su retiro y su silencio.
La conjetura de Poincaré
Henri Poincaré, al estudiar la estabilidad del Sistema Solar, puso los cimientos de la disciplina matemática denominada Topología. Su conjetura dice, más o menos, que un espacio que tiene las mismas propiedades topológicas que una esfera debe ser una esfera.
La conjetura fue enunciada en 1904, y se probó para todas las dimensiones, excepto en la dimensión 3. Los intentos para probarla también en este caso han sido muchísimos, usando técnicas variadas. En 1982, Richard Hamilton abrió una nueva línea de ataque, usando el llamado flujo de Ricci, basada en la ecuación del calor de Joseph Fourier. El trabajo de Hamilton no fue capaz de superar una serie de problemas ligados a la aparición de singularidades, y ésta ha sido la aportación genial de Perelman.
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2 comentarios
Ovidio Fernandez
9 jul 2010 | 08:14 AM
Querido y desconocido amigo:
Hace ya algun tiempo que sigo regularmente tus reflexiones que mucho te agradezco. Desde el pasado 10 de junio,,,silencio...¿Estas bien? ¿quiza de vacaciones? Tambien puede que sea mi viejo ordenador...
Saludos muy cordiales de Palma.
mauriciobertero
12 jul 2010 | 05:15 AM
Ovidio, debo agradecerte tu preocupación. Es gratificante saber que tras el teclado se encuentre alguien que valora las ideas y fragmentos de este blog. Efectivamente, razones diversas me han impedido actualizar, pero prometo en los próximos días volver a publicar.
Un afectuoso abrazo virtual desde Chile.
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