El lenguaje nos hace humanos, hemos repetido mil veces en este blog. Por eso, es preocupante la degradación que observamos en el hablar y escribir cotidianos, amplificado por la masiva utilización de Internet para comentar u opinar. No sólo es un problema de Chile, sino que sucede en muchas comunidades en las que estamos empobreciendo el lenguaje. Y esa pobreza influye en la manera como nos relacionamos, nos tratamos y, también, pensamos. El sentido del lenguaje no se orienta a coleccionar un montón de reglas casi burocráticas que debemos aprender por obligación, sino a que a mayor riqueza idiomática, se nos abren nuevos mundos y transformamos nuestra manera de percibir lo que nos rodea.
Les traigo una colección de 20 errores comunes que he seleccionado del excelente sitio Fundación del Español Urgente. Muchos de ellos los vemos y escuchamos en variadas voces y medios. Algunos, yo mismo los he cometido (para que no se entienda que escribo desde la petulancia). ¿Qué tal si miramos al español como la manera en que nos fundimos con el mundo y crecemos en distinciones?
- 1.- «espurio», no «espúreo»
De tanto oírla y leerla, hay muchos hablantes convencidos de que la palabra espúreo es correcta en español, cuando la forma apropiada es espurio.
Más de 18.000 páginas en la Internet en las que aparece la palabra espúreo demuestran que se trata de un error muy extendido, que también podemos encontrar en los bancos de datos de cualquier medio de comunicación.
Por esa razón, la fundación explica que la única forma correcta en español para escribir esa palabra es espurio, tal como se precisa en el Diccionario panhispánico de dudas de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que la define como 'falso o ilegítimo'.
- 2.- «tsunami» no es lo mismo que «maremoto»
Los Tsunamis no son lo mismo que los maremotos, sino una consecuencia de estos.
En las informaciones relacionadas con el tsunami que asoló las islas de Samoa se confunden los términos tsunami y maremoto, usándolos como sinónimos, debido al desconocimiento de sus respectivos significados.
Maremoto es un terremoto que se produce en el fondo del mar, es decir, cuyo epicentro está en la tierra sumergida, y ese movimiento sísmico, si es muy potente, genera una gran marea que se manifiesta con olas muy altas que inundan y arrasan los territorios costeros. Esa marea y esas grandes olas es lo que se conoce como tsunami.
Tsunami, aunque no aparece en los diccionarios generales de uso del español, debe escribirse con letras redondas y sin comillas, pues se trata de una palabra propia de una jerga técnica y se escribe igual en todas las lenguas que usan el alfabeto latino.
La Fundéu BBVA advierte de esa diferencia de significados para evitar que en las noticias se confundan los maremotos con los tsunamis.
- 3.- «altura» y «altitud»
Las palabras altura y altitud no tienen el mismo significado cuando se habla de aviones, aunque en la lengua general, según el Diccionario de la Real Academia Española, puedan tenerlo.
En las noticias sobre los problemas de los aviones para volar por las cenizas del volcán islandés se confunden con cierta frecuencia las palabras altura y altitud, pues no se conocen bien sus significados precisos y se piensa que funcionan como sinónimos; pero no es así.
Según la Dirección de Operaciones y Explotación de Sistemas de Navegación Aérea, la altura es la distancia vertical entre el avión y la superficie terrestre, mientras la altitud es la distancia entre el avión y el nivel del mar.
Así, cuando un avión vuela sobre un continente, lo hace a una altura y una altitud diferentes, y cuando vuela sobre el mar lo único que se mide es la altitud, pues no hay otra referencia.
Para evitar esas confusiones, se recomienda que se tengan en cuenta los significados exactos en aeronáutica de las palabras altura y altitud.
- 4.- «día de la Madre» y «Día del Trabajo»
La palabra día se escribe con inicial mayúscula cuando forma parte de la denominación oficial de jornadas dedicadas a algo o de fiestas religiosas (Día del Trabajo, Día de Acción de Gracias) y con inicial minúscula en los demás casos (día de la Madre, día de los Enamorados).
Con motivo de la celebración a principios de mayo de la Fiesta del Trabajo y, en España, del día dedicado a las madres, la Fundéu BBVA indica la forma apropiada de escribir los nombres de este tipo de jornadas.
Cuando se trata de denominaciones oficiales o del nombre de fiestas religiosas, su parte genérica (las palabras día, fiesta, domingo...) y su parte específica se escriben con inicial mayúscula: Día del Trabajo (y sus variantes: Fiesta del Trabajo, Primero de Mayo...), Día Mundial contra el Hambre, Día Internacional de la Mujer, Domingo de Resurrección, Día de Acción de Gracias...
Sin embargo, cuando no se trata de denominaciones oficiales o religiosas, sino de otras, debidas a la costumbre o al uso comercial, la parte genérica se escribe con inicial minúscula: día de la Madre, día de San Valentín, día de los Enamorados, día de los Inocentes...
- 5.- «Inglaterra», «Reino Unido» y «Gran Bretaña» no son lo mismo
La Fundación del Español Urgente recomienda que no se usen como sinónimos Inglaterra, Reino Unido y Gran Bretaña pues los tres nombres responden a realidades geográficas diferentes.
En las informaciones relacionadas con las próximas elecciones británicas, el 6 de mayo, se lee o escucha la utilización indistinta de Inglaterra, Reino Unido y Gran Bretaña cuando el nombre oficial de ese país es Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, aunque lo habitual es utilizar su forma corta: Reino Unido.
La Fundéu BBVA recuerda, por tanto, que Gran Bretaña no es sinónimo de Reino Unido, puesto que se deja fuera a Irlanda del Norte y que tampoco lo es Inglaterra, que solo es una parte del país, como lo son Gales, Escocia e Irlanda del Norte.
En lo que respecta al gentilicio de ese país, si bien lo habitual es hablar de inglés, resulta más adecuado el término británico.
- 6.- «pedófilo» y «pederasta» no son equivalentes
Pedófilo es el adulto que siente una atracción sexual hacia niños, mientras que el pederasta es quien comete un abuso con ellos, y por tanto ambos términos no son equivalentes.
Con cierta frecuencia los medios de comunicación utilizan indistintamente pedofilia y pederastia, sin atender a las diferencias que existen entre uno y otro término: «El Papa aceptó la dimisión del obispo implicado en una denuncia de pedofilia» o «Apartado de sus funciones el maestro de Figueras acusado de pedofilia».
Según el Diccionario académico, la pedofilia (o paidofilia) y la pederastia son dos términos diferentes y, además, hay que tener en cuenta que un pederasta es casi siempre pedófilo, pero que un pedófilo puede no ser pederasta.
La Fundéu BBVA aconseja escribir pederasta en lugar de pedófilo en informaciones que tratan de los abusos sexuales con niños: «Condenado por pederastia a 817 días de prisión el religioso español detenido en Chile», y recuerda que el pedófilo puede serlo sin llegar a cometer actos de pederastia.
- 7.- «patrimonio de la humanidad», en minúsculas
Patrimonio de la humanidad no debe escribirse con mayúsculas iniciales, pues se trata de una declaración y no de un premio o un galardón.
Una declaración es la constatación de que algo o alguien reúne una serie de requisitos o condiciones, sin tener carácter exclusivo y a menudo con una serie de obligaciones y derechos asociados, como zona catastrófica, utilidad pública, bien de interés cultural, estado de excepción o persona no grata.
Por tanto, no son premios ni galardones y sus nombres son meras etiquetas descriptivas que han de escribirse con minúscula; sin embargo, no es raro que se le apliquen mayúsculas, en especial a aquellas que tienen sentido positivo, como en las siguientes noticias: «Los edificios ponen en riesgo la calificación de la Torre de Hércules como monumento Patrimonio de la Humanidad» o «La asociación de voluntariado, declarada de Utilidad Pública, acompaña a estas mujeres».
La Fundéu BBVA aclara que patrimonio de la humanidad, en el sentido en que se emplea normalmente, ni siquiera es un nombre establecido de modo oficial, sino un modo informal de expresar que un bien merece especial protección con su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
- 8.- «funcionarios», no «funcionarios públicos»
El sustantivo funcionario acompañado del adjetivo público es una redundancia.
Es frecuente en los medios de comunicación hablar de funcionarios públicos cuando ya de por sí funcionario significa 'persona que desempeña un cargo público'.
Por lo tanto, en frases como «Salgado, que dijo que de momento no contempla congelar el sueldo a los funcionarios públicos dentro del plan de austeridad del Gobierno», el adjetivo públicos es innecesario y bastaría con hablar simplemente de funcionarios.
Ahora bien, esto debe aplicarse al español de España y de algunos países americanos, ya que en otros sí es correcto hablar de funcionarios públicos al referirse a aquellas personas que trabajan en la Administración pública y funcionarios a los que lo hacen en empresas privadas.
La Fundéu BBVA quiere dejar claro que en el español hablado en España es suficiente el término funcionario para referirse a aquellas personas que trabajan en organismos estatales.
- 9.- «Biobío» es el nombre de la VIII Región chilena
La región de Chile cuya capital es la ciudad de Concepción se escribe Biobío, en una sola palabra, sin guión y con tilde en la segunda i.
En las noticias sobre el terremoto y los posteriores saqueos en Chile, se alude a la región de Biobío con diversas grafías, como Bío-Bío, Bio-bio, Bio bío o incluso BíoBío, como se puede comprobar en los siguientes ejemplos: «Bachelet también declaró el toque de queda en Bio Bio y Maule» y «La mayor parte de las víctimas se registran en la región del Maule, con 541, seguida de BíoBío, con 64».
Según las recientes normas del Instituto Geográfico Militar chileno, que es el organismo que determina la forma oficial de los topónimos de este país, el modo correcto de escribir la denominación de esta región es Biobío.
La Fundéu BBVA aclara que estas normas afectan también a otros topónimos, como Tiltil, Concón, Chiuchíu y Llaillay, en los que también había vacilaciones en su escritura.
- 10.- «wifi» como término español
Se recomienda aceptar 'wifi' como término español y escribirlo, por tanto, en letra redonda.
Muchas marcas registradas se han ido convirtiendo, por el uso que de ellas han hecho los hablantes, en sustantivos comunes con sentido genérico. Así ocurre con vaselina (que procede de la marca Vaseline), celofán (de Cellophane), aspirina (de Aspirin) o clínex (de Kleenex).
Lo mismo ha pasado con wifi, que a partir de la marca Wi-Fi, ha pasado a ser utilizado como un sustantivo común con el que se alude a cierta tecnología de comunicación inalámbrica (por ejemplo, «La wifi de la empresa se ha averiado») y también como el adjetivo correspondiente («Pensamos instalar diez puntos de acceso wifi»).
Por tratarse de un término ya incorporado al español (aunque aún no recogido por los principales diccionarios), la Fundéu BBVA recomienda que se escriba con iniciales minúsculas y en letra redonda, como se hace con 'vaselina', 'celofán', 'aspirina' o 'clínex', y sin el guión intermedio que aparece en la marca original: 'wifi'.
- 11.- «virulencia» y «violencia» no son sinónimos
Los términos violencia y virulencia no son sinónimos.
El término violencia alude a la fuerza o la intensidad excesivas en fenómenos naturales o comportamientos de seres vivos mientras que virulencia se refiere a enfermedades malignas e intensas y hablando de estilos, discursos o escritos, aquellos que son «hirientes, sañudos, ponzoñosos o mordaces en sumo grado».
No son correctas frases como «En el partido de ayer los jugadores actuaron con gran virulencia», «Un testigo describe la virulencia de la explosión» o «Se comporta habitualmente con gran virulencia». En todos esos casos debió haberse dicho o escrito violencia.
Sí es correcto el empleo de virulencia en frases como «La gripe A está no resultando especialmente virulenta», «Es una enfermedad contagiosa y virulenta» o «Se le conocía por sus discursos virulentos».
Por ello, la Fundéu BBVA quiere dejar claro que no se emplee virulencia en aquellos casos en que el término adecuado es violencia.
- 12.- «presidente», siempre con minúscula
La palabra presidente debe escribirse siempre con minúscula inicial.
En bastantes periódicos y revistas suelen escribir presidente con mayúscula inicial (Presidente) sin tener en cuenta que esa palabra pertenece a la categoría conocida en gramática como 'nombre sustantivo común' y ese tipo de nombres, según las normas ortográficas del español, se escriben siempre con inicial minúscula.
La Fundéu BBVA aclara que si bien hay mayúsculas que sirven para diferenciar significados, como en el caso de iglesia-Iglesia, estado-Estado, gobierno-Gobierno, etc., no es ese el caso de presidente, que significa lo mismo si se escribe con minúscula o con mayúscula.
- 13.- «siglas», mayúsculas en las palabras que las forman
El desarrollo de una sigla solo debe tener mayúsculas iniciales cuando se trata de un nombre propio.
En el español actual es frecuente que se formen siglas a partir de los nombres de conceptos, fenómenos, aparatos y enfermedades que son meramente descriptivos y que no se corresponden con una marca u otro nombre propio. Aunque la sigla así formada tiene a menudo sus letras en mayúsculas, el término del que procede se sigue escribiendo con minúsculas, como corresponde por las normas ortográficas generales. En algunos casos, la propia sigla se ha acabado escribiendo con minúsculas, como sida, láser u ovni.
Así, no es correcto escribir «El Producto Interior Bruto (PIB) caerá el 1 % este año», «El hospital contará con un nuevo equipo de Tomografía Axial Computarizada (TAC)» o «Tras el apagón analógico solo se podrá recibir la Televisión Digital Terrestre (TDT)», pues debería haber sido «El producto interior bruto (PIB) caerá el 1 % este año», «El hospital contará con un nuevo equipo de tomografía axial computarizada (TAC)» y «Tras el apagón analógico solo se podrá recibir la televisión digital terrestre (TDT)».
La Fundéu BBVA recuerda que los términos que no son nombres propios no se escriben con mayúsculas iniciales, aunque de ellos se haya formado una sigla.
- 14.- «sismo» y «seísmo» son terremotos
En español, para nombrar los terremotos, existen dos palabras: sismo y seísmo; la primera es la que se utiliza en Hispanoamérica, mientras que la segunda es la más usada en España.
En los últimos días varios terremotos han agitado ciudades de la Europa mediterránea y en los medios de comunicación es frecuente ver las palabras sismo, en las noticias redactadas en Hispanoamérica y los Estados Unidos, y seísmo, en las redactadas en España.
La Fundéu BBVA recuerda que ambas palabras son correctas y están registradas en el Diccionario académico, si bien la más usada es sismo, de la que derivan sismógrafo y sismología. Sin embargo, en las noticias para España es preferible optar por seísmo, la forma más habitual en nuestro país.
- 15.- «provocar», uso y abuso
Consideramos oportuno aconsejar que no se abuse del verbo provocar en detrimento de otros como causar, ocasionar, producir, originar, acarrear, motivar...
El verbo provocar es tan frecuente que ha desplazado casi por completo a otras formas de significado similar. Así, en ejemplos como «... la gravedad de los hechos provocará la expulsión del equipo... », «El segundo día más lluvioso del año provoca inundaciones y cortes…» o «La crisis provoca un menor gasto industrial», se podría haber optado por otras soluciones como: «... la gravedad de los hechos motivará la expulsión del equipo...», «El segundo día más lluvioso del año causa inundaciones y cortes…» o «La crisis ocasiona un menor gasto industrial».
Asimismo, la Fundéu BBVA precisa que, aunque debido al uso ya se consideran sinónimos, en un registro culto provocar y causar poseen matices diferentes: provocar, en su acepción más cercana acausar o producir, significa 'hacer que una cosa produzca otra como reacción o respuesta a ella'. Así, la frase «Dani provoca la sonrisa de Marta» sería correcta; no sucede lo mismo con esta otra frase: «Tenía heridas provocadas por los vidrios destrozados», donde lo adecuado hubiera sido utilizar el verbo «causar» (los vidrios no reaccionan causando heridas; son solo su causa).
Además, en Colombia y en otros países americanos se emplea provocar como sinónimo de apetecer: «Me provoca dar un paseo», «¿Le provoca un café?».
- 16.- «pirata» no es lo mismo que «corsario»
Es recomendable distinguir entre los términos pirata y corsario, pues, aunque son muchos los medios de comunicación que los utilizan como sinónimos, existe entre ambos una diferencia de sentido.
Un pirata es la 'persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar'. Sin embargo, el corsario, aunque practique la misma actividad, lo hace protegido por una patente de corso (de ahí su nombre), una licencia concedida por un determinado Gobierno para saquear embarcaciones que se consideran enemigas.
Por lo tanto, señala la Fundéu BBVA, en las informaciones de estos días sobre el secuestro del pesquero español «Alakrana» en aguas del océano Índico, debe tenerse en cuenta que, si se habla de corsarios, se está dando a entender que actúan con el aval —directo o tácito— de, en este caso, el Gobierno de Somalia.
- 17.- «organismo» y «organización»
Existen diferencias entre las palabras organización, organismo e institución, cuyos significados se confunden con frecuencia.
Una organización es una 'asociación de personas regulada por un conjunto de normas en función de unos fines determinados', o sea, se refiere solo al conjunto de individuos con un mismo objetivo en común; mientras que un organismo es un 'conjunto de órganos administrativos encargados de la gestión de un servicio de carácter oficial o público', es decir, un organismo es una estructura compleja cuyo significado abarca tanto a las personas como a las oficinas y dependencias que lo componen. Además, una institución es un 'organismo que desempeña una función de interés público, especialmente benéfico o docente'.
Son incorrectos, por lo tanto, ejemplos aparecidos en los medios de comunicación como «Organismos como los sindicatos de tripulantes salieron en defensa de Barajas» y «Organismos como la Asociación de Maestros nos han manifestado su reconocimiento», en los que lo adecuado habría sido «Organizaciones como los sindicatos de tripulantes salieron en defensa de Barajas» y «Organizaciones como la Asociación de Maestros nos han manifestado su reconocimiento».
La Fundéu BBVA recomienda el uso apropiado de las palabras organización, organismo e institución, porque no significan lo mismo.
- 18.- «patología» no es sinónimo de «enfermedad»
No debe emplearse la palabra patología como sinónimo de enfermedad.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, patología significa 'parte de la medicina que estudia las enfermedades' y 'conjunto de síntomas de una enfermedad'.
Pese a que el uso cotidiano también le ha dado el significado de 'enfermedad' y así lo recogen ya algunos diccionarios de uso, la Fundéu BBVA, que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, aconseja que patología solo se emplee para hablar de los síntomas de una enfermedad y no de la enfermedad en sí.
Por ejemplo, la gripe A es la enfermedad y la patología de esta enfermedad serán sus síntomas: fiebre, tos, dolores musculares, malestar general, etc.
Así pues, es preferible decir «Fallece un enfermo de gripe A que ya padecía diversas enfermedades, entre ellas diabetes», en lugar de «Fallece un enfermo de gripe A que ya padecía diversas patologías, entre ellas diabetes».
- 19.- «meteorología» y «climatología»
Se advierte el uso erróneo de los términos meteorología y climatología para referirse al estado del tiempo en un lugar y momento determinado, especialmente en los espacios dedicados a la previsión del tiempo.
Meteorología es 'la ciencia que trata de los fenómenos atmosféricos' y climatología es 'la ciencia que estudia los climas, es decir, las condiciones atmosféricas habituales en un lugar determinado'. Por lo tanto, si decimos que «hoy llueve en Madrid» estamos refiriéndonos a la meteorología pero si, por el contrario, lo que se afirma es que «en el norte de España llueve con frecuencia» nos estamos refiriendo a la climatología propia de esa zona.
En cualquier caso, ninguno de los dos términos son los apropiados para hablar del estado del tiempo atmosférico. En este caso se hablará de condiciones atmosféricas, mal tiempo o buen tiempo: «Las condiciones atmosféricas no serán favorables para emprender esa expedición», «Se espera buen tiempo para el fin de semana» o «El mal tiempo obligó a suspender la corrida».
La Fundéu BBVA recomienda que se eviten los términos meteorología y climatología para hablar del tiempo previsto y sí se empleen condiciones atmosféricas, buen tiempo o mal tiempo.
- 20.- «electo» no es el que ya desempeña el cargo
No es correcto utilizar el término electo para referirse a una persona que desempeña un cargo al que ha accedido tras un proceso electoral.
La Fundéu BBVA ha advertido en más de una ocasión que no debe usarse el participio irregular electo al hablar de aquellas personas que ya ocupan el cargo para el que fueron elegidas. Electosolo debe emplearse para referirse a alguien elegido, que aún no ha tomado posesión del cargo.
Sin embargo, muchos medios recurren a este término para diferenciar a las personas que ocupan un puesto en una administración tras un proceso electoral de aquellas otras que son funcionarias o meras empleadas municipales, autonómicas o de la Administración central.
Así se pueden leer frases como «para posibilitar el disfrute de los permisos de maternidad y paternidad, las personas que desempeñen un cargo electo deben personarse en las oficinas municipales, mientras que los funcionarios y empleados pueden hacerlo por correo postal» cuando lo correcto sería hablar de un cargo político, sindical, o lo que corresponda, pero no electo.
Por ello, la Fundéu BBVA recuerda que el participio electo solo debe aplicarse para referirse al periodo comprendido entre el nombramiento y la toma de posesión del cargo.
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4 comentarios
a-la-intemperie
13 may 2010 | 01:47 PM
Interesante post ...en verdad se suele confundir a diario, muchos de los términos aquí expuestos .Me voy con nuevos conocimientos.
Saludos
luz
2 nov 2010 | 01:56 AM
Buenas noches. me podrias decir cómo se escriben los fenómenos naturales a los que se personaliza; por ejemplo los huracanes y tormentas. ¿Se debe entrecomillar el nombre? Ejemplo: Tormenta "Tomás".
Gracias por su ayuda
gabriela
2 nov 2010 | 07:51 AM
A diario escuchamos decir en la televisión "felicidades" en vez de "felicitaciones", o "te felicito por tal cosa".
Mauricio Bertero
2 nov 2010 | 07:45 PM
Luz: Se recomienda que no se suprima el artículo cuando de forma oral o escrita se mencionen los huracanes, tifones o ciclones directamente por su nombre propio.
Se señala que frases como «las consecuencias de Katrina serán también políticas» o «Katrina ha ocasionado unos daños valorados en...» no son correctas y que debería decirse: «las consecuencia del Katrina serán también políticas...» o «el Katrina ha ocasionado unos daños valorados en....».
La norma en español es que cuando se suprime el sustantivo común que designa al fenómeno meteorológico se mantiene el artículo que lo antecede, de tal forma que se puede decir: «el huracán Katrina a su paso por la Luisiana ...» o «el Katrina a su paso por la Luisiana...».
Por otro lado, se recuerda que los nombres de los huracanes, tifones y ciclones deben escribirse en cursiva o entre comillas, de acuerdo a la tradición tipográfica española al respecto. (Lamentablemente aquí en comentarios NO PUEDO ESCRIBIR EN CURSIVAS porque el sistema de programación no lo permite. Así es que cuando se hable de "Katrina", "Rita", "Ophelia", etc. debe ir entrecomillas o bien en cursiva).
Se considera que lo correcto es hablar «del huracán Katrina o «el Katrina» «el huracán Rita» o «el Rita», «el huracán Ophelia» o «el Ophelia», etc. (Recuerda que los nombres van en cursiva).
La fuente de esta información es Fundeu.
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