1, may
Fernando Flores, el zar de la innovación en el gobierno: “Soy como Bielsa”
En: misceláneos tecnored
“Pongámonos las medias y la camiseta y juguemos el partido por la innovación”, dice el ex senador PPD, ahora al timón de la entidad que definirá las políticas futuras sobre I+D en el país.
Fernando Flores, ex senador del PPD y fundador del partido ChilePrimero, se unió a la campaña de Sebastián Piñera en mayo de 2009, para encarnar la idea fuerza de la “Coalición por el Cambio” que se gestó para apoyar su candidatura presidencial. Tras el triunfo de la Alianza en las elecciones, bastante se rumoreó sobre cuál sería su rol en el gobierno, e incluso se lo nombró como posible ministro.
Pero la incógnita se despejó el 31 de marzo, cuando se lo confirmó como el nuevo presidente del Consejo de Innovación, instancia que estaba dirigida por el ex ministro de MOP, Eduardo Bitran. Su relación más directa ahora la tendrá con el titular de Economía, Juan Andrés Fontaine, ya que su repartición depende de esa secretaría de gobierno.
“Tengo una muy buena relación con el ministro Fontaine. Vamos a hacer un buen equipo de trabajo. De hecho, trabajamos todo el sábado pasado, alineando fuerzas, con asesores de él y míos. También hemos estado viendo la composición del Consejo nuevo”.
Sobre cuándo debería estar conformada esa instancia, Flores indica que “seguramente en unos diez días más estará todo resuelto. Creo que un número importante de consejeros se va a mantener, porque es gente muy valiosa; obviamente, también tiene que entrar gente nueva. Un “fifty/ fifty” sería una buena opción”.
La innovación es un tema que apasiona a Flores, ingeniero civil de la UC, PhD de la Universidad de California y empresario del rubro tecnológico. Por estos días está muy entusiasmado con sus dos nuevos compañeros de viaje: el Kindle (lector de libros electrónicos creado por Amazon) y el iPad. Está seguro de que estas tecnologías cambiarán la forma de relacionarse de las personas, e incluso de los medios de comunicación.
“En el Kindle tengo más de 1.000 libros. No tengo un libro físico, sino una nueva manera de trabajar, en la que incluso puedo hacer notas y enviarlas a otra persona. Son nuevas maneras de trabajar que parecen pequeñas, pero hacen grandes cambios”, afirma.
El primer modelo del Kindle lo compró hace dos años. Ahora tiene la versión renovada, y lo define como una maravilla para los viajes. “Si me traigo 20 o 30 libros en la maleta en un viaje, me cuesta US$120 por lo menos por el sobrepeso. Y esta máquina cuesta US$250. Yo creo que después los diarios van a regalar estos dispositivos. Es un poco lo que sucedió con los celulares. Al principio, costaban carísimo, como el iPhone, y hoy, a tan sólo unos cuantos meses de su lanzamiento, los regalan con un contrato de minutos. Mantener a los clientes es la base de todos los negocios. El costo del hardware es cada vez menor, versus el tener clientes”, reflexiona, mientras de forma demostrativa baja el libro “Soft Innovation”, de Paul Stoneman, que le cuesta US$72, versus los US$95 que vale en papel, y que además aún no llega a las librerías locales.
En su bolso también porta la última novedad de Apple, el iPad, que le regaló uno de sus hijos en su más reciente viaje a Estados Unidos, donde viven algunos de sus hijos. “Este es como un computador, pero enano. Tengo todo mi catálogo de música, mientras a la vez puedo ver los libros que tengo en el catálogo de Amazon, y puedo trabajar en paralelo”, explica.
Muestra estos aparatos para hacer énfasis en la velocidad de los cambios que día a día introduce la tecnología digital en nuestras vidas.
“Debemos abrirnos y ver que no hay métodos para la innovación”
“Lo más complicado de estos cambios es la inercia mental, que la gente cambie. La gente muchas veces no se entera de los avances; si lo hace, tiene que aprender a usarlos, y luego se masificará, pasando a otra etapa. Acá, claramente, este aparatito va a ser tan histórico como el iPhone, y en poco tiempo más vamos a ver una guerra con Google, HP, y no me extrañaría que en tres años tengamos una máquina china igual, muy barata, porque esos mercados necesitan menores costos”.
“No me cabe ninguna duda de que antes que este gobierno termine, el ministro de Educación va a estar poniendo estos aparatos en los colegios, y la pregunta más importante es cómo generar con esto mejor comprensión de lectura, mejores lectores, estudiantes más motivados”, asegura.
¿Debería potenciarse la innovación, sobre todo ahora que estamos en etapa de reconstrucción?
—Sí, yo creo... Pero lo más importante es poder diferenciar la innovación de la ciencia y la tecnología. Se topan mucho, pero son muy diferentes. La innovación tiene urgencia, por qué el mundo habla de innovación hoy día y no se hacía hace 20 años. Hoy el mundo avanza muy rápido, todo cambia muy rápido. Esto ocurre porque la naturaleza de la tecnología digital es exponencial. Hoy nos demoramos se gundos en bajar un libro a través de internet, cada vez en dispositivos más pequeños. Eso tiene la innovación: irrupción y rapidez, y eso es lo que la ciencia y la tecnología en sí no tiene.
¿Nos ha costado mucho entender la diferencia en Chile?
—Claro, cuesta mucho entenderlo. Acá nos estamos manejando con distintas escalas del tiempo. Hay cosas que se han estado haciendo por la ciencia base y la tecnología por parte de Conicyt y Corfo y hay que invertir mucho más también. La pregunta es cuál es nuestra labor, porque no puede ser la misma.
Una de nuestras labores es atisbar el futuro. No puedo predecir cuál de estas máquinas (iPad o Kindle) será más exitosa, pero sí que van a cambiar los hábitos de la gente y veremos que aquí hay una oportunidad. Quien no se meta en esto, quedará fuera.
La segunda cosa es que cómo esto se hace en la cultura norteamericana y se necesita en la hispana, quienes primero se metan en esa industria tienen una tremenda oportunidad. Si fuera una empresa chilena, puede hacer productos que los comprarán en México o Barcelona. Si nos demoramos, vamos a tener que comprarles a esos países.
Es sólo un ejemplo que se puede generalizar en muchos otros aspectos.
¿Hay que tener una visión más amplia de la innovación?
—Me da risa que hay muchos tipos que no han hecho ninguna innovación, y dan cátedra sobre cómo hacerla. Debemos abrirnos y ver que no hay métodos para la innovación. Si los hubiera, se acabaría la velocidad y la irrupción, que son claves.
¿Espera tener un apoyo decidido del gobierno a los planteamientos del Consejo para que se vean realmente frutos?
—Eso lo doy por supuesto. Para cualquier cosa que tengamos que hacer, tenemos que trabajar en conjunto.
Tenemos que diseñar y educar a la gente. Hay que tener claro que muchos resultados se van a ver en varios años más. Para que haya una mariposa, tiene que haber un capullo.
Yo soy como Bielsa: primero, hagamos lo básico bien. Lo que tienen que hacer los jugadores es tener buen estado físico; dos, buena disciplina, y tres respeto. Acá, en materia de innovación hay que hacer lo mismo. Pongámonos las medias y la camiseta y juguemos el partido. Espero contar con la colaboración de Eduardo Bitran, a quien considero un amigo.
“Uno no puede pensar hoy en empresitas chicas para el mercado local chiquito”
¿Qué opina de la política de clusters que se impulsó en los gobiernos anteriores?
—Esa es una idea inventada por Michael Porter y que se ha tomado como una metodología de la innovación. Yo diría que hay otras complementarias a esa. En un país chico como el nuestro, el desarrollo de ciertas áreas y de ciertas personas claves es importante. Ahí está el caso de Humberto Maturana y Pablo Valenzuela. Han desarrollado tecnologías, relaciones en otras partes del mundo, y luego se trajeron esa visión para acá. Cuando uno sale a estudiar afuera no sólo se trae el conocimiento, se trae mundo, contactos, experiencia.
¿Tenemos que tener una visión menos centralizada de la innovación?
—Las tecnologías hoy no pueden verse como fenómenos locales. Uno no puede pensar hoy en empresitas chicas para el mercado local chiquito. Se debe pensar al revés: cómo mi empresa se puede insertar en el mundo dentro de algún nicho específico. Al final, hay que ir evolucionando con prácticas a los clientes.
Si uno elige a “pick winners” o dejo todo a los mercados, no resulta. A nivel del Estado, no se debe apostar a productos, sino a sectores y dejar después, en la última parte, que los empresarios tiren el carro. Por ejemplo, si no se invierte nunca en biología molecular, nunca se podrá tener una industria biotecnológica en el país.
La labor de personas como yo, y no hablo a nombre del Consejo, es ayudar a atisbar, a atraer la atención y a conectarse a cosas de este tipo.
Y tratar de seducir a los empresarios, porque la inversión en I+D ha caído fuerte en los últimos años.
Ahí hay una labor de diálogo, pero también hay una labor que está fallando del Estado y la sociedad política. Los empresarios comenzarán a invertir en innovación cuando se den ciertas condiciones... Y no hay que pensar sólo en los empresarios chilenos, pueden ser extranjeros. En la India uno se encuentra con un tremendo centro de Microsoft, por ejemplo.
Uno tiene que invertir en ciertos nichos tecnológicos que no funcionan sin un cierto apoyo del Estado. Un ejemplo es el caso del Mega Telescopio (E-ELT). Las condiciones naturales de Chile, sus condiciones geopolíticas y la seducción que hace el Estado para que ocurra. Una vez que se instale, toda la industria turística, la industria de aparatos y servicios se podría desarrollar. Y eso dependerá de si hacemos innovación.
Un caso interesante de innovación fue lo que hizo Carlos Cardoen en Santa Cruz, con el Tren del Vino, un hotel de 4 estrellas, un museo. Eso fomenta el turismo cultural. ¿Por qué no hay cinco o seis proyectos de esos en Chile? El no inventó la rueda, trajo una idea del extranjero, porque la innovación se trata justamente de eso, de una mutación de lo que ya existe.
Instalación del gobierno: "Empieza a notarse cierta eficiencia"
¿Qué evaluación hace de los casi dos primeros meses de gobierno de Sebastián Piñera?
- En las últimas dos semanas ya ha encontrado su sentido. Empieza a notarse una cierta eficiencia. Ha habido algunas descoordinaciones, que son normales cuando hay un cambio tan grande de gobierno. Además eestá el otro fenómeno: Piñera tiene una cualidad, que quienes lo conocemos de antes la valoramos mucho, que es un hombre infatigable. es como un pulpo, está en 20 partes al mismo tiempo, y eso ha demostrado que anima. Nadie puede quejarse que el Presidente no ha estado presente en la reconstrucción.
Y fuera del Presidente, ¿cómo lo está haciendo el equipo de gobierno?
- La parte política empieza a ver frutos. Con el tema de los impuestos se produjo un remezón, un impacto, incluso en la misma derecha. También se ven fisuras, lo cual es bueno porque se demuestra que el debate de ideas no es fácil y el cambio es genuino.
¿Cómo ha funcionado la Coalición por el Cambio, que usted mismo ayudó a armar con el ChilePrimero?
- Sé poco de ésto porque he estado alejado de la política contingente viajando harto. Este trabajo es de medio tiempo y yo necesito hacer otras tareas..
Pero también hay que ponerle otros discursos en la voz del Presidente, mirar al futuro, no como predicción, sino como predicción de estilo. Por ejemplo, si miramos para adelante, China e India van a crecer a tasas altas, manejando la manufactura con ciertas características: productos baratos, energéticamente eficientes, donde Chile tiene una gran posición gracias al litio que se requiere en las baterías, y también van a hacer poco contaminantes de CO2. La economía va a ser frugal en los próximos años.
La economía norteamericana es distinta, no es frugal. Pero ahí hay espacios para que las minorías cambien las culturas. Por ejemplo, ahí empezó la comida chatarra y ahí parece indicar que ahí va a a terminar.
Hay que orientarse a la frugalidad en la innovación.
¿Cuál es su relación con ChilePrimero hoy?
-Está bien, yo soy muy amigo de Alberto Precht , y veo las cosas como militante, pero de la labor de líder formal quiero tomar un poco más de distancia y relacionarme como mentor, advisor, más que directo, porque no es compatible con mis otras vidas. Yo soy un hombre de 67 años, con 6 hijos, que viven en 3 continentes distintos, con 12 nietos y siento muchas responsabilidades con ellos.
Se dijo que cuando dejara de ser senador se iba a dedicar mucho más a su familia, y por eso no asumiría un cargo de primera línea.
- Siempre le he dedicado tiempo a mi familia, pero ahora quiero estar mucho más cerca físicamente de ellos. Felizmente, la mayor parte de mi familia vive en el Silicon Valley, lo que es muy útil para Chile.
Fuente: Pamela Zúñiga Q. La Segunda.
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