"Este país cayó en una especie de autoconfianza patológica con nuestro desarrollo". "La fantasía de la horda, la turba que ataca a los que tienen, es antigua". Marco Antonio de la Parra recomienda preocuparse no sólo de las necesidades materiales de la población afectada, "porque la carencia no es sólo de alimentos: es de abrazos, de respaldo".
Han sido tiempos agitados.
El espíritu estaba en finalizar el verano, prepararse para el cambio de Presidente y luego celebrar el Bicentenario. Pocos recordaban tal vez que el 3 de marzo se cumpliría un nuevo aniversario del terremoto de 1985.
Pasamos del miedo por la fuerza de la tierra al estupor por los saqueos, la sicosis por las turbas reales o imaginarias y el renacer de la solidaridad que siempre nos caracterizó... que por minutos parecía haberse esfumado de Chile.
Para el siquiatra y académico de la Universidad Finis Terrae, Marco Antonio de la Parra , "el terremoto desnudó nuestra estructura social y sus fallas. Nos deja en evidencia que no estamos preparados para que la solidaridad se extienda (...) Estamos proclives a reaccionar de una manera muy primitiva, con una sicología de masas , donde las fantasías son ancestrales".
"Hay que entender la sicología del trauma"
Para comenzar a dimensionar los efectos de la catástrofe en la población, dice, "lo primero que se debe hacer es entender la sicología del trauma, que se extiende como un fenómeno de sicosis colectiva, para la cual nuestro país no está preparado ... No he sabido que la Onemi tenga personas que estén preocupadas de poder detectar lo que va a suceder, los efectos del trauma".
- Tras la catástrofe, vimos cómo en Santiago y en otras ciudades se instaló una sensación de inseguridad. Muchos esperaban que grupos de personas llegaran a saquear casas, lo que nunca ocurrió. ¿Cómo se explica ese miedo?
- La fantasía de la horda, la turba que ataca a los que tienen, es una fantasía antigua, que tiene que ver con dos cosas: el temor que se ha producido por la gran diferencia económica del país, y -como segundo factor- el traspaso incompleto de un régimen paternalista (el Estado), a uno neoliberal, donde se supone que se van a organizar por sí solas las sociedades civiles. Eso promueve la situación de desamparo y la aparición de líderes nefastos: los "choros del barrio", que nunca le han trabajado un peso a nadie.
"La turba ha existido en la historia de Chile", agrega, y recuerda que "cuando terminó la guerra civil del '91, hordas atacaron las casas de los balmacedistas, hubo saqueos... Y para el terremoto de 1906 en Valparaíso hubo ley marcial: Se fusilaba en la calle a quien cortara las manos de los que tenían anillos... En 1905 fue la huelga de la carne y en abril del 57 se dieron vuelta buses".
- Entonces la turba es un fenómeno en cuanto se agrieta la sociedad. Salta sobre lo ideológico, aprovechando malignamente los espacios que deja un sistema social no totalmente armado.
- ¿Esa es "la" explicación para lo que hemos visto?
- (Otra sería) el individualismo (que) se ha desarrollado en el país con el sistema neoliberal. Nos han enseñado que debemos rascarnos con nuestras propias uñas. Que el sistema es competitivo.
Vivir entre tragedias y crisis
En Chile las catástrofes naturales son frecuentes. Para De la Parra esta situación nos ha hecho vivir "evadiéndonos".
-Hay un historiador, Rolando Mellafe, que hablaba sobre el "infausto acontecimiento" como un elemento que constituía nuestro carácter chileno. Habíamos crecido entre masacres, crisis, problemas económicos profundos, derrumbes y terremotos. Eso hacía que funcionáramos un poco superficialmente en lo emocional.
- O sea, que de tan acostumbrados que estamos, nos evadimos...
- Exactamente. Caímos en la negación. Tomamos la actitud de "sí, esto va a pasar y nos las arreglaremos". Sin instalar un sistema permanente de vigilancia y cuidado. Es cosa de ver la cantidad de edificios construidos sobre suelos arenosos al borde del mar, en pos del turismo. Uno dice ¡quién dio estos permisos y dejó de pensar en el suelo! (...) Este país cayó en una especie de autoconfianza patológica con nuestro desarrollo. Hay una desmemoria, que es un tema largo en la historia de Chile.
La instalación de la " mano dura"
Otro tema que resalta en su análisis De la Parra es que, una vez más, la catástrofe mostró lo dependiente que somos los chilenos del Estado, tras el imperativo de que llegara el Ejército a "poner orden". "El terremoto reveló otras nostalgias, como la militar: La mano dura de Bachelet, como puso el diario El País".
Para el siquiatra, esto implicaría que "no disponemos de un entrenamiento emocional en ninguna área para enfrentar esto del "infausto acontecimiento" como condición permanente del país".
No es todo: "Este país, a pesar de todo el desarrollo neoliberal, sigue pensando en que el Estado debe resolver todo. Entonces, esa sensación de que no llega papá o mamá inmediatamente es la que desata la angustia y aparecen los peores representantes de la sociedad chilena: el choro, el flaite y la contaminación con los otros".
"En condiciones de mayor calma, la solidaridad aparece de manera natural"
''Y por eso es tan importante tener líderes que calmen. Y han estado escasos''.
"La destrucción de las redes sociales, producto de las segmentaciones sociales tan, tan injustas, ha generado núcleos de perturbación en algunos sectores", dice De la Parra, desentrañando las razones de porqué el miedo y el caos fueron los primeros sentimientos que se instalaron tras el terremoto.
- Este es un país en que tú debes preocuparte de su seguridad, de tus servicios médicos. Y en un país en que tienes que preocuparte de todo lo tuyo, estamos solos. Un fenómeno interesante es que en Concepción (donde se registraron saqueos), después de que llegó la luz, han podido ver qué pasa en el resto del país y se han dado cuenta de que no eran los únicos que sufrían. Que son muchos más. Y eso comenzó a despertar solidaridad".
- ¿Somos, entonces, los chilenos realmente solidarios? ¿Cuándo surge la solidaridad?
-Creo que en condiciones de mayor calma, la solidaridad aparece de manera natural. En condiciones de temor, en tanto, surgen los aspectos más nefastos del ser humano (...) Frente a una catástrofe surge lo más profundo del carácter. Están los buenos y están los malos. Hay un aspecto de "lobo", que aparece alimentado por la envidia, diferencias sociales, desesperación y rabia por la autoridad que no protege. Por eso, lo solidario aparece cuando hay gente que te calma.
Recalca: "No hay entrenamiento para manejar situaciones de catástrofes en un país marcado por ellas. Como ejemplo, estoy aburrido de escuchar la palabra "dantesco". Ya no hay siquiera sinónimos... Por eso la sociedad chilena está muy angustiada.
- ¿Qué signos de angustia ha notado en la gente?
- Lo he captado desde el dolor de mi cuello, hasta la cantidad de síntomas de estrés que aparecen en los amigos y los pacientes. Están todos muy tocados por la tragedia, pero ya han empezado a apagar la televisión y a ver sólo noticias más filtradas, menos inmediatas (...) Y eso no hace bien al sentimiento solidario.
- ¿A pesar de esto, ha visto si ha comenzado a retornar la calma?
- De a poco... Es impresionante la cantidad de pequeños centros de acopio que han surgido espontáneamente. Tengo mi casa, organizada por mi mujer, llena de bolsas de ropa y comida para perros, es la cosa más extraña del mundo... Y desaparecieron todos mis artículos de aseo. Sé que muchas casas están haciendo eso: acopios a través de una persona conocida que le tocó vivir la tragedia y sirve de contacto para ayudar.
Somos solidarios cuando estamos calmados. Y por eso es tan importante tener líderes que calmen. Y creo que han estado escasos. Porque necesitan mucha información, control verdadero de la situación y no sólo decir "está todo bajo control", que es lo que más aterra.
- Y ahora, que debe comenzar la reconstrucción, ¿cómo nos levantamos de esta tragedia? ¿De qué nos tendremos que aferrar?
- Hay que intentar buscar todas las formas... el dinero para la reconstrucción saldrá. Pero en lo anímico hay que hacer un trabajo. Quizás deberíamos preguntarnos sobre una "Onemi emocional". Ver qué hacemos los siquiatras, los sicólogos, para colaborar... porque no sólo es alimento, es acogida, abrazos, respaldo... Contestar preguntas, instalar call centers ... Y estar atentos a las señales de patologías siquiátricas que van a haber.
Fuente: La Segunda, por María Teresa Ovalle.
Fotos: Aliosha Márquez, Víctor Ruiz Caballero y Sebastián Escobar en Boston Com
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''Y por eso es tan importante tener líderes que calmen. Y han estado escasos''.





1 comentario
gabriela
8 mar 2010 | 07:36 AM
¿Somos dependientes del Estado? ¿Cómo podíamos poner orden nosotros, sin el Ejército? ¿Salir a balazos? ¿Salir a decirles a los ladrones que no roben? Es muy facil criticar...
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