El valle del Elqui atrae a multitudes, en parte gracias a leyendas y cuentos urbanos ligados al misticismo. ¿Cuándo y donde parte esta historia? En este post trataremos de dilucidarlo.


Todo partió en Rivadavia

En Rivadavia se unen los ríos Turbio y Claro, pequeños torrentes que conforman aquí el río Elqui y cuyos nombres definen la diferente calidad de sus aguas. La especial confluencia en este punto de ambos cursos fluviales ha sido comparada como la unidad entre el Ying y el Yang orientales.  Este poblado se encuentra rodeado de hermosas montañas por lo que vale la pena detenerse a la vera del camino para observarlas. La Ruta 41 sigue directo hacia la frontera, pero en este lugar también hay un desvío hacia el valle del río Claro, la otra cuenca otro donde se encuentran lugares más visitados del valle (Paihuano, Montegrande, Cochiguaz, Pisco Elqui).

Historia mística de Elqui

En Rivadavia también partió la leyenda del turismo místico. Según informes orales que he recogido, en la década de los años 70 la Gran Fraternidad Universal (grupo de carácter esotérico seguidores del francés Serge Raynaud de la Ferrière) fijó este lugar como el punto donde nacería alguien especial para la humanidad. La leyenda quedó olvidada con el tiempo y hoy pocos recuerdan detalles. Se dice que en esa época vinieron los primeros Lamas desde el Tíbet y nace el concepto que el centro magnético de la Tierra se iba a trasladar desde los Himalayas a Elqui. Coincide también con la noción del nacimiento de la Era de Acuario por parte de otros grupos místicos.

Algunas versiones hablan que una de las naves de las misiones NASA pasó sobre este valle y captó un punto luminoso y energético, lo que dio origen a la leyenda de la alta concentración de energías en Elqui. Nada de eso se ha podido confirmar con datos fidedignos.

De todas formas, las versiones se fueron transmitiendo de boca en boca y salieron de las fronteras de la región y el país. Eso atrajo a los primeros "afuerinos" que vinieron a establecerse al valle. La unión de los ríos Turbio y Claro en Rivadavia pasa a ser considerada el Ying y el Yang del planeta.

En el año 1978 visitó por primera vez el valle del Elqui el Maestro Vasant (Shree Vasant Vithal Paranjpe), recientemente fallecido. La comunidad de la "Madre Cecilia" (Cecilia Rodríguez) ya estaba instalada en Cochihuaz, proveniente de la localidad de El Belloto, en las cercanías de Quilpué.  Esta comunidad tenía vinculaciones con la ya mencionada Gran Fraternidad Universal.

Cabe destacar que el maestro Sri Vasant es considerado el padre de la Terapia Homa en el mundo e impulsor del Agnihotra, MahaMritiunyaja, Gayatri y Rudram.

Vasant busca un lugar en Elqui para iniciar lo que sería uno de los tres puntos de energía del planeta, junto a otros en la India y Polonia. El sitio elegido corresponde a El Colorado, en Cochihuaz, donde se instala la comunidad. Se sostiene que "con el cambio de milenio y la era cósmica, de Piscis a Acuario, las energías magnéticas y espirituales de la tierra han sido transferidas de 30° Norte (Tíbet) a 30° Sur (Elqui)".

"Antes de este cambio, el centro magnético de la Tierra estaba ubicado en el Tíbet, en los Himalayas, y por los anteriores 2.000 años  la Tierra estuvo bajo la influencia de Piscis", explica una monografía sobre el maestro Vasant.

La Terapia Homa es un técnica de sanación proveniente de la Medicina Ayurvédica y está basada en la ejecución de fuegos bioenergéticos. Homa es una palabra del idioma sánscrito y se emplea como sinónimo de Yagnya. Éste es un término técnico que se emplea para expresar el proceso de purificación del aire a trav{es de la acción del fuego. "Tú sanas la atmósfera y, recobrada su salud, la atmósfera te sana a ti", señalan sus practicantes para explicar la idea central de la Terapia Homa.

A su vez, el Agnihotra es "el fuego bioenergético básico y más potente de la Terapia Homa y proviene de los Vedas. El Agnihotra capta en una pirámide de cobre las radiaciones revitalizadoras, regeneradoras y sutiles del sol durante su salida y puesta, luego la distribuye a su alrededor.  Esto se realiza con  fuego, acompañdos de mantras. Las cenizas que quedan después de realizadas las respectivas ceremonias pueden ser usadas en el aire, suelos, agua, plantas, animales y seres humanos para establecer un equilibrio bioenergético en toda la naturaleza. Sus propiedades son limpiar un área de patrones negativos que dominan la mente, liberador de adicciones y purificador del aire y el agua. En muchos lugares de Elqui esta práctica ha continuado, y luego se expandió a otras partes del país, especialmente por grupos y comunidades vinculadas con prácticas provenientes de la India y el Tibet.

En una web chilena (en inglés), que no publica la fuente de la información, se llega a afirmar que "en 1967, astronautas de la misión Gemini detectaron puntos brillantes de los Andes. El más brillante de ellos fue en el Valle del Elqui. Los místicos, dijeron, "la luz espiritual se ha trasladado a esta región en América del Sur." Esto ha sido confirmado por la historia de los lamas, los monjes del Tíbet, que dice que los monjes se establecieron en los Andes en esta región, construyeron un templo sagrado protegido por una barrera magnética por lo que es inaccesible para los demás".

Más adelante, allí se afirma que "en 1982, la fuerza magnética de la Tierra se mide por medio de satélites por primera vez. El mapa de Magsat mostró un excelente punto de energía positiva entre el 27 y 33 de latitud sur. El Valle de Elqui se encuentra en el centro de ella". Ninguna de las aseveraciones son posibles de demostrar en documentos respaldatorios. El mapa Magsat efectivamente existe, pero el "punto de energía"  señalado no es comprobable. Tampoco en lo referente a la "misión Gemini", cuyo último vuelo tripulado se registró en noviembre de 1966 por lo que es poco probable que lo narrado sea verídico.

Las comunidades y el cometa Halley

Sin embargo, la eclosión de Elqui en el imaginario colectivo tuvo su punto cúlmine entre 1985 y 1987 cuando se anunció el paso del cometa Halley. Hacia estos años ya se habían creado las primeras comunidades. Una de ellas, la más importante, fue la instaurada por la llamada "Madre Cecilia" en Cochiguaz. En ella hubo gran sincretismo y creó expectativas y rumores. Se cuenta que arrastró a sus interpretaciones sobre OVNIS, religión y profecías a muchos conocidos lugareños que cedieron terrenos y vendieron bienes. La historia termina después de anunciar la "Madre Cecilia" un "arrebatamiento" que no sucede. Su paradero es desconocido a partir de ese momento. Pese al descrédito y el desbande que produjo en la principal comunidad, algo quedó en el ambiente y el mito se convirtió en leyenda urbana, hasta hoy.

Coincide en esos años el interés mediático por el fenómenos del valle y sus comunidades. La periodista Malú Sierra escribe el libro "Elqui, el cielo está mas cerca", donde hay testimonios del movimiento que comienza a surgir; el escritor Enrique Lafourcade por su parte, escribe una crónica en su leída columna del cuerpo Reportajes de El Mercurio. Escéptico, Lafourcade visita la comunidad de la "Madre Cecilia" y concluye que lo mejor que allí encontró fue el pan amasado que preparaba su anfitriona. Luego publicó "Los Hijos del Arco Iris", donde profundiza en el mundo de este Elqui ochentero

Según señala Sergio Alcayaga: "La época de esplendor del Valle fue por los años 80, ya que fue elegido como lugar predilecto por grupos contactistas de tipo extra terrestre para llevar a cabo reuniones de carácter espiritual, y desarrollar técnicas de comunicación con los que ellos denominaron "Hermanos Mayores". La mayor parte de la historia del Valle en la época de los 80 se puede encontrar en el libro "Elqui, el cielo está mas cerca" de la periodista y escritora chilena Malú Sierra".

Otro libro que relata el contexto de la época es "El Levantamiento" de Mikaela de Salvington, donde es posible inferir los contactos de la "Madre Cecilia" con la Misión RAMA del peruano Sixto Paz Wells..

En marzo de 1986, previa mediática cobertura, el valle se consagra como el sitio elegido para ver el paso del cometa Halley. Miles de personas llegaron a todos sus rincones. Me tocó vivir esa experiencia. Sin hoteles u hospedajes suficientes, muchos pernoctaron en vehículos y carpas. Televisión Nacional montó un espectáculo artístico, estilo New Age en la ladera de un cerro habilitada como espectacular anfiteatro.

El lugar elegido fue Punta Azul, sector que hacia el año 1999 fue inundado por las aguas del recientemente construido Embalse Puclaro. Recuerdo a Alberto Plaza y a  Alvaro Scaramelli como algunos de los artistas que actuaron esa mágica noche. Décadas más tarde nos enteraríamos que hubo un planificado interés gubernamental por promover el paso del Halley en Elqui, para distraer la mirada sobre los difíciles momentos que se vivían.

Lo cierto es que el paso cometa Halley por Elqui no fue lo espectacular que se había anunciado y sólo con prismáticos, desde un lugar muy oscuro, fue posible distinguir su pálido brilllo.

No obstante, fue el empujón final para que Elqui comenzara a capturar el interés de los chilenos. Así nació la primera infraestructura hotelera y de servicios. La ruta asfaltada sólo llegaba hasta Rivadavia y hacia el interior era una odisea transitar por estrechos caminos de tierra plagados de "calamina" o "serrucho". Por estos años nace el modesto restaurant Halley, que con el paso del tiempo se ha convertido en el más visitado de Vicuña. Antes, allí sólo eran dignos de visita la Hosteria de Vicuña y el tradicional Club Social.

La Nueva Era

Hacia fines de la década del '80 se consolidó una interesante corriente migratoria. Buscadores espirituales, personajes alternativos, profesionales humanistas y ecologistas, jóvenes y mayores aventureros, comienzan a establecerse solos o con sus familias en distintos pueblos de Elqui. Se rearman algunas comunidades y comienzan los "famosos" a poner a Elqui en la ruta del turismo místico. Personajes como J. J. Benítez y  José Arguelles lo visitarían después. Roberto Bravo, Jose Donoso, Malucha Pinto, Alberto Fuget, Joakín Bello, Leonor Varela y muchos otros pasean por sus pueblos. El valle se pone de moda. Mochileros, empresarios, originarios y afuerinos; neohippies, artistas y sanadores; temporeros, aventureros, artesanos, agricultores y extranjeros le ponen la cara cosmopolita y diversa, transformándose las pequeñas plazas de Pisco Elqui y Montegrande en el centro de reunión.

La década de los '90 recibirá una variopinta oleada de "afuerinos". para establecerse.  Algunos se integran y se quedan hasta hoy. Otros se marchan de regreso después de un tiempo. Lo que no cambia es el creciente flujo de visitantes. Rebalsadas las ciudades costeras de Coquimbo y La Serena, el flujo turístico invade Elqui. Nuevos hoteles y proyectos diversifican la oferta desde modestas cabañas a complejos y restaurantes de primer nivel. El río, el aire y el sol son los imanes.

La defensa del río

El boom de la uva de exportación transforma el paisaje desde los años '80, de manera simultánea que el turismo. Ambos conviven en este tiempo con una amenaza que llega desde un valle vecino: la Minera El Indio. Entre gallos y medianoche, una empresa ligada a esa compañía tramita los derechos de agua y la explotación del río Cochiguaz, quizás el más frágil y bello de todos. La idea era entubar un extenso tramo del río para aprovechar las aguas en la generación eléctrica. El rumor llega a oídos de los nuevos habitantes, más sensibles a las problemáticas ambientales. Se organizan, suman apoyos y movilizan al resto por varios meses. En una manifestación que efectúan durante una visita del Presidente Patricio Aylwin a La Serena, logran que el mandatario manifieste públicamente que vetará el proyecto de entubamiento del río. David nuevamente ha vencido a Goliat. ¿Qué sería hoy del valle de Cochiguáz sin esa movilización?

Epílogo

Después de casi 30 años el valle ha cambiado. Los transplantados conviven con los naturales. Claro que en muchos casos la integración es débil, por las diferencias culturales. La cultura más tradicional está representada por los antiguos habitantes de los pueblos y sus descendientes, todos ellos ligados al cultivo de la tierra. El turismo masivo amenaza a ambos grupos. Contaminación, alcohol a destajo, drogas, deterioro paisajístico, "carrete" sin límites y falta de conciencia traen algunos turistas. Otros, sin embargo, aportan respeto, admiración por el paisaje, conexión con el ser interno. Así es el turismo cuando se desarrolla "a la buena de Dios", sin dirección y consenso.

Por su parte, el alcoholismo y la falta de trabajos estables siguen siendo los problemas endémicos que afectan a los campesinos. El sábado y domingo son los días de los bares y expendios de alcohol llenos, desde donde salen tarde los mareados parroquianos de vuelta a casa, después de haberse gastado parte del poco ingreso obtenido en la semana. Mientras tanto, otros (y principalmente otras) luchan por conservar las pequeñas chacras y extensiones de terreno que les van quedando, cercados por las explotaciones a gran escala, algunas de ellas de monocultivo y excesiva fumigaciones con agroquímicos.

Los pequeños hijos de los "transplantados" hoy ya son adultos. Muchos se criaron en comunidad y heredaron las creencias de sus padres, pioneros en buscar una vida más armónica. Otros, volvieron a emigrar.

Muchos mitos se han tejido en torno al valle de las últimas décadas. Quizás el sustento más verídico de la energía de Elqui esté fundado en las fuertes concentraciones de magnetita y cuarzo que se encuentran en cerros como el Cancana, en Cochihuaz. Si uno llega al valle con apertura y sensibilidad, notará al regreso que algo te ha pasado a nivel de los sutiles campos energéticos, que todavía no sabemos explicar.

Puede ser que esta crónica no sea muy rigurosa históricamente hablando por estar basada en vivencias personales y testimonios orales. Puede ser también que no haya incorporado todos los datos y actores del período. Sin embargo, es un punto de partida para descifrar la actual imagen mística del valle, no investigada aún. Anímate a comentar.

Mauricio Bertero H.

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Créditos fotografías: Devamani, Monardez-Mena, Munsterman's.

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