"Sentido común" y "opinión pública" son dos conceptos de los que siempre he sospechado. Ambos parten de supuestos nada claros para justificar e imponer muchas veces arbitrarias voluntades. Ambos también encubren sus orígenes para dar las cosas por sentado, sin mayor discusión.
Es cierto que la experiencia de los seres humanos durante generaciones nos ha ido dejando ciertas enseñanzas que son valoradas de tal manera que pasan a convertirse en "sentido común". Sin embargo, muchas en el mundo de hoy son contradichas.
El siguiente video que les ofrezco ha tenido cierta difusión en Internet, pero estimo que debería llegar a más personas. Fue realizado por Adam Curtis para la BBC y circula en varios blogs, luego de su reciente subtitulación en español. La versión que aquí presentamos tiene una duración de 59 minutos, que valen la pena invertir.
Más allá de las teorías conspiranoicas "El siglo del individualismo" se centra en la desconocida influencia durante buena parte del siglo XX de Edward Barneys, sobrino estadounidense de Sigmund Freud, el cual se basó en las investigaciones de su tío para ponerlas al servicio de la manipulación de las masas a través del consumismo y la publicidad. Es el oscuro origen también de las Relaciones Públicas, las que hoy se tratan de reformular bajo orientaciones éticas y de lo que actualmente se denomina "Responsabilidad Social Empresarial".
Hay un círculo que se retroalimenta entre lo que los medios masivos entregan, muchos dirigentes desean, otras empresas comparten y la educación reproduce culturalmente.
Si alguna vez te has preguntado porque los medios masivos, y especialmente la televisión, nos inunda con su basura programática amparados en el "rating" o lo que pide la "opinión pública", en este documental encontrarás muchas respuestas.
Si alguna vez te has preguntado por la supremacía del fútbol y la farándula en las pantallas y titulares, también encontrarás pistas en este relato.
Es probable que también concluyas después de ver el documental que el antídoto es encontrar nuevas formas conscientes y responsables en las relaciones sociales que establecemos y desechar la conducta grupal de masas sobre las cuales algunos avezados de diverso signo montaron sus sistemas.
Pese a la denuncia, me temo que estas técnicas siguen campeando en nuestra vida social. Por eso, urge una nueva ética de la convivencia humana, pero con la mayor honestidad como valor compartido y consensuado.
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