"La mente occidental hoy parece atravesar una transformación de época, de una magnitud tal vez no comparable a ninguna otra civilización de la historia. Creo que, sólo en la medida en que estemos históricamente informados, podemos participar con inteligencia en esa transformación."- Richard Tarnas
Según el historiador y filósofo Richard Tarnas, durante sus dos mil años de historia, occidente ha pasado por tres grandes fases en las que prevalecieron visiones del mundo muy distintas y de giros muy marcados: la visión del mundo clásico, la visión pre-moderna o medieval y la visión mecanicista del mundo moderno.
El Paradigma Clásico – La Edad de los Dioses y los Oráculos
Bajo la visión de la Antigua Grecia, el conocimiento se recibe de los dioses mediante los oráculos. El significado era otorgado por los dioses. Comenzando por los filósofos pre-socráticos, seguidos por Sócrates, Platón y Aristóteles, la filosofía griega da la espalda a los dioses y a los oráculos para mirar cada vez más a la naturaleza y al poder de la razón como revelador de la naturaleza de la realidad.
El Paradigma Pre-Moderno – La Edad de la Fe/Superstición
Según la visión del mundo medieval, el conocimiento deriva de la autoridad; el significado deriva de las afinidades entre las cosas, como reza en la doctrina Hermética: "así como es arriba, así es abajo".
El Paradigma Moderno – La Edad de la Razón/ Empiricismo/ Ciencia
Comienza en el siglo XVII y sigue hasta nuestros días. Es la edad del análisis, del reduccionismo, del individualismo y del mecanicismo. La mente humana proyecta significado sobre la naturaleza. La causalidad mecánica es el único modo en que se mueven las cosas o el cambio. La máquina es metáfora guía. El tiempo es lineal.
¿Dónde estamos parados?
Mientras en Occidente la modernidad impera como paradigma dominante existen, simultáneamente, otras visiones paralelas del mundo. El sociólogo, Paul Ray, que mediante investigación por encuestas identificó los nuevos movimientos dentro de nuestra sociedad, sostiene que hoy existen tres subculturas principales: los Tradicionalistas, los Modernistas y los Creativos Culturales.
Los Tradicionalistas son conservadores culturales que desean preservar la simplicidad pre-moderna de la vida. Ray también llama a este grupo "los de Tierra Adentro" (Heartlanders), que "creen en una imagen nostálgica de la vuelta al pueblo chico, a una América religiosa, correspondiente al período 1890 a 1930…que ellos creen es la buena y vieja forma Americana tradicional."
Los modernistas, según Ray, son una rama de la Iluminación. Este grupo "promueve el cambio agresivo, el progreso material, y la forma de vida de la gran ciudad. Lo que más distingue a este grupo es su creencia en una economía tecnológica que está dando nueva forma al globo."
Los Creativos Culturales, así llamados porque prefieren operar entre los de avanzada del cambio cultural. Paul Ray dice que presentan tanto valores centrados en la persona como ecológicos (verdes). Les preocupa la psicología, la vida espiritual, la auto-realización y la auto-expresión. Les gusta lo foráneo y exótico, disfrutan el dominar nuevas ideas, abogan por las cuestiones de la mujer y la minoridad y apoyan la noción de la sustentabilidad ecológica.
Según Ray, los promotores de la cultura Tradicionalista, "los de Tierra Adentro", conforman el 29 por ciento de la población actual de Estados Unidos, es decir son aproximadamente 56 millones de adultos. Los Modernistas abarcan el 47 por ciento de la población, 88 millones de adultos, y los Creativos Culturales representan un 24 por ciento de la población adulta, o 44 millones de adultos.
¿A donde vamos?
Las visiones del mundo se forman para resolver problemas. Cambian cuando las soluciones existentes ya no funcionan y los problemas que aquejan demandan nuevos enfoques. En ocasiones los problemas son de índole conceptual - ¿cómo damos sentido a la nueva información que no puede ser interpretada dentro del marco actual? Otras veces los problemas son de índole práctica- Una visión del mundo puede llevarnos a la guerra, a la extinción masiva y a una sensación de alienación. A veces, como con el modernismo, una visión del mundo que resolvía algunos problemas termina creando otros.
Problemas en ciudad paradigma
Por 300 años la sociedad moderna confió que el descubrimiento científico nos informaría acerca de la naturaleza de la realidad. Por un lado, nos hemos beneficiado mucho con las tecnologías que la ciencia hizo posible. Por otra parte, muchos pueden haberse incomodado al no poder la ciencia dar cuenta o explicar nuestras experiencias personales más significativas. Muchos ven una disparidad entre lo que saben según su experiencia y lo que saben según la ciencia. Experiencias tales como las extra-corpóreas o cercanas a la muerte, la telepatía, la clarividencia o la visión a distancia y los poderosos efectos de la intención y la plegaria son sólo algunas de las anomalías que desafían las explicaciones científicas imperantes acerca de cómo funciona el mundo.
No obstante, estamos presenciando una notable convergencia de descubrimientos en las fronteras de la ciencia que parecen apoyar la vieja sabiduría de las tradiciones espirituales perennes. Nos enteramos, por ejemplo, por la física cuántica acerca de las formas en que ciertos aspectos de la realidad trascienden nuestra usual comprensión del tiempo-espacio, y aprendemos de las neurociencias y de los estudios de la consciencia que existen notables conexiones entre la mente y el cuerpo. Fenómenos tales como "la interconexión no-local cuántica" y el poder de la mente y las emociones que afectan al cuerpo (y otras partes del mundo físico) no encajan en la historia dominante acerca de cómo funciona el mundo. Es posible que, poco a poco, las visiones puramente mecanicistas sean reemplazadas por revelaciones ciertamente pasmosas provenientes de la física cuántica, de las teorías de la complejidad y de sistemas, de la psico-neuro-inmunología y demás estudios de la mente-cuerpo en la investigación de la consciencia.
Las novedades de estas ciencias de avanzada se han deslizado, por décadas, hasta el público en general – en parte debido a los esfuerzos conscientizantes de organizaciones como el Instituto de Ciencias Noéticas. La historia emergente nos dice que el universo no consiste en cosas sino en posibilidades- que las relaciones y los procesos son más fundamentales que las substancias. Como lo expresara el teólogo Thomas Berry, "el mundo es una comunión de sujetos, no una colección de objetos." Es un mundo como amante y un mundo como sí-mismo – un universo consciente en evolución del que participamos mediante cada uno de nuestros pensamientos y acciones. ¡Qué rayos sabemos! tocó una fibra porque para muchos es la primera validación pública de los que privadamente sabían o sospechaban desde hace años: que la realidad es más misteriosa de los que se les enseñó. Y en el corazón de este misterio yace la creatividad y la potencia de la consciencia. Así lo expresa el filósofo Duane Elgin:
"Creo que la tendencia actual que va más lejos es el cambio emergente en nuestra visión compartida del universo – de pensarlo como muerto pasar a vivenciarlo como vivo. Al considerar al universo como vivo y a nosotros como sostenidos constantemente dentro de esa condición, vemos que estamos íntimamente relacionados con todo lo que existe. Esta nueva percepción…representa un nuevo modo de ver y relacionarnos con el mundo y supera la profunda separación que ha marcado nuestras vidas."
Puede que nos preguntemos por qué es tan difícil aceptar la nueva ciencia y actualizar nuestra versión de la realidad. Pero las visiones del mundo se modifican lentamente a través del tiempo. Piensen que sabemos desde hace cientos de años que el mundo es redondo y que gira sobre su eje, sin embargo, todavía nos referimos al sol como poniéndose sobre el horizonte. Asimismo, los descubrimientos de la física cuántica no son recientes. La teoría fue enunciada por primera vez hace 70 años. Por mejor que pensemos que comprendemos las implicancias de la teoría atómica y la neurociencia, que nos dicen que la materia consiste en su mayor parte de espacio vacío y que nuestros cerebros "construyen" nuestra percepción del mundo, el mundo todavía se ve y se siente como muy "ahí afuera", sólido y confiable. ¿Como podemos llegar a saber y asumir nuestras nuevas comprensión y visión de la realidad.
El paradigma ¿está cambiando?
Paul Ray es optimista que una nueva visión del mundo está en proceso de llegar. Sostiene que los culturales creativos son un conjunto muy numeroso de personas, 44 millones, mayor que cualquier grupo comparable ante el nacimiento de cualquier revolución social previa. Ray cree que con este grupo:
"Las comunicaciones globales y los sistemas de transporte están emplazados y se desarrollan rápidamente; los avances dentro de las ‘ciencias nuevas’- la física cuántica, la biología holística, y la teoría de la complejidad ( con sus descubrimientos de la no-locabilidad, la interdependencia ecológica, y los sistemas auto-organizadores) están ya desmantelando el viejo paradigma Modernista; además, una suerte de nuevos desarrollos en la psicología humanística-transpersonal, las eco-ciencias, y el feminismo, así como una floreciente revolución de consciencia psicoespiritual, todos ellos amplios movimientos sociales que contribuyen a la cultura Transmoderna y a un nuevo tipo de mundo. La transformación está teniendo lugar ante nuestros ojos…"
El reconocido sociólogo Robert Bella así lo resume para nosotros:
"Puede que estemos viendo el comienzo de la reintegración de nuestra cultura, una nueva posibilidad de la unidad de consciencia. De ser así, no será con base en ninguna nueva ortodoxia, ya religiosa o científica. Semejante integración se apoyará sobre el rechazo de toda comprensión unívoca de la realidad, de toda identificación de una concepción de la realidad con la realidad misma. Reconocerá la multiplicidad del espíritu humano y la necesidad de constante traducción entre los diversos vocabularios científicos e imaginativos. Reconocerá la tendencia humana a caer cómodamente en alguna interpretación literal única del mundo y por lo tanto la necesidad de mantener una constante apertura hacia el renacimiento de un nuevo cielo y una nueva tierra. Reconocerá que tanto en la ciencia como en la cultura religiosa, todo lo que tenemos, en última instancia, son símbolos, pero que existe una enorme diferencia entre la letra muerta y el mundo vivo."
¿No encontró lo suficiente? Búsquelo en Google desde aquí:






Escribe un comentario