Tengo la impresión de que la crisis financiera del primer mundo (multiforme y poliédrica) es de tal profundidad que muchos dominios en los que nos desenvolvemos serán profundamente reinterpretados.

Siguiendo la intuición de Muriel Rukeyser quien contradiciéndo a Demócrito dijo que "El universo está hecho de historias y no de átomos", lo que viene en el mundo post-crisis será una reinterpretación de muchas de las esferas de nuestra vida (economía, política, sociedad, religión). La tensión entre las interpretaciones dominantes y las emergentes es la etapa en la cual nos encontramos.

La elite mundial debate por estos días en Davos la reconfiguración del capitalismo, y en Belem, el Foro Social Mundial hace lo mismo tratando de levantar su opción desde otra óptica.

A una de las conclusiones (provisoria, por cierto) a las que he arribado en estos lustros es que la vida se nos va navegando entre muchas interpretaciones posibles, lo cual reivindica el papel del lenguaje; para mí, el pilar de nuestra existencia como humanos.

Las aparentemente sólidas certezas de nuestro mundo económico y social (libremercado, capitalismo, democracia...) pasarán por aprietos por la incertidumbre que está creando la crisis financiera del primer mundo, por lo que muchos cambios y transformaciones están por venir.

Probablemente este proceso será el mejor ejemplo de que la realidad es construida desde el lenguaje y que su construcción depende de las interpretaciones que generamos, aunque es preciso hacer notar que no todas las interpretaciones dan lo mismo. Hé aquí una diferencia frente a la visión relativista.

Simplemente, cambiaremos unas interpretaciones por otras según como se desarrollen los acontecimientos. Es una encrucijada, un nudo histórico. El futuro está abierto....