La Red está llena de pequeñas y grandes historias. Y detrás de todas ellas está la gente. Hoy quiero elevar una oración (en la que ojalá me acompañen) por Bizzentte, un bloggero español que lucha por encontrar nuevamente su centro, atrapado en el laberinto de la engañosa evasión.

Bizzentte estudió cine y televisión y posee un blog que es un verdadero emporio de buenos documentales y películas, algunas de las cuales he aprovechado de referenciar aquí. Su gran trabajo demanda una enorme cantidad de tiempo y energía que nos ha regalado en el año 2008. En las últimas semanas anunció que desaparecería por algún tiempo y a su regreso nos ha revelado una historia que me emociona y conmueve. Dejemos que el mismo nos la narre:

Lo que ha hecho al divulgar públicamente su problema es de gran valentía y me parece de una honestidad poco habitual en los tiempos que corren. Ojalá el universo le brinde otra oportunidad para torcer el rumbo. Y que su ejemplo sirva para hacer más conciencia sobre la pesadilla de estas dependencias.

No sé por qué esta historia me recuerda una canción de Serrat que se llama:

"Detrás esta la gente"

Detrás de los héroes y de los titanes,
detrás de las gestas de la humanidad
y de las medallas de los generales.
Detrás de la Estatua de la Libertad.

Detrás de los himnos y de las banderas.
Detrás de la hoguera de la Inquisición.
Detrás de las cifras y de los rascacielos.
Detrás de los anuncios de neón.

Detrás, está la gente
con sus pequeños temas,
sus pequeños problemas
y sus pequeños amores.

Con sus pequeños sueldos,
sus pequeñas campañas,
sus pequeñas hazañas
y sus pequeños errores.

Detrás del Quijote y de Corín Tellado,
de Miss Universo y del Escorial.
Detrás de Hiroshima y del Vaticano.
Detrás de la víctima y del criminal.

Detrás de la mafia y de la policía.
Detrás del Mesías y de Wall Street.
Detrás del Columbia y de la heroína.
Detrás de Goliat y de David.

Cada uno a su manera
cada quien con sus modos;
detrás estamos todos,
usted, yo y el de enfrente.

Detrás de cada fecha,
detrás de cada cosa,
con su espina y su rosa,
detrás, está la gente.

Narcoméxico

A propósito de la plaga de las drogas, lo que hoy se vive en México es una pesadilla: una sociedad que ha entrado en un grado de descomposición tal que no hay "nadie" en quien confiar. Una sociedad donde hay más muertos que en cualquier guerra actual y donde la corrupción y el narcotráfico está tan enquistado que aparentemente se dirige al colapso. Pequeños gestos en la calle, como la "mordida" que piden los policías hasta los desvergonzados vínculos con los carteles de la droga de políticos, ganaderos, comerciantes y líderes sociales, incubados durante los 70 años del PRI.

El siguiente documental, en dos partes, es un reportaje emitido hace algunas semanas en la televisión española. La primera parte se llama "Corrido para un degollado".

Advertencia: algunas imágenes no son aptas para todo público.

El perímetro de la morgue de Tijuana está protegido constantemente por una decena de soldados armados hasta los dientes. Están ahí para evitar que se roben los cadáveres. Para impedir que comandos narcos entren, como han hecho en otras ocasiones, y a tiro limpio se lleven los cuerpos de sus compadres y eviten su identificación.

La morgue de Tijuana está al doble de su capacidad. Acumula 120 cuerpos que no han sido reclamados por nadie y como dice el forense Hiram Muñoz, tienen de todo: "Decapitados, desmembrados, carbonizados, desbaratados en ácido… hay una pérdida total del control, del respeto a la vida", se queja ante la cámara de Cuatro este hombre curado de espantos.

Jon Sistiaga recorre en un largo reportaje titulado "Narcoméxico", que Cuatro emitirá en dos entregas, la geografía de la violencia narco. Tijuana es sólo un ejemplo de lo que está pasando en México. Los narcos de los diferentes cárteles de la droga se están enfrentando entre sí por el control territorial y las rutas que llevan la cocaína hasta los Estados Unidos. Es una guerra de exterminio. Una lucha feroz por el dominio de los mercados que sólo acabará con el aniquilamiento del adversario.

"Ya no basta con matar al enemigo, hay que descuartizar su cuerpo para lanzar un mensaje de que se está dispuesto a todo", dice Luis Astorga, director de la Cátedra UNESCO para las Drogas de la Universidad de México. Y esos mensajes se traducen en ejecuciones múltiples, de diez en diez o de veinte en veinte, en decapitaciones, en mutilación de genitales, en una espectacularización de la violencia para generar temor en el adversario…

El reportaje de Jon Sistiaga analiza las claves de esa violencia estructural que lleva años sacudiendo México y que parece haberse desbordado en los últimos meses. "La culpa la tiene el consumo de droga en Estados Unidos", insiste en una entrevista el escritor Carlos Fuentes.

La cámara de Cuatro entra en las prisiones mexicanas, retrata las misas negras dedicadas a la Santa Muerte, la patrona de los narcos, visita los mausoleos donde se entierra a los grandes capos o graba con crudeza una balacera entre sicarios y soldados que acabará con seis muertos.

Esta guerra ha dejado en el 2008 casi 5.000 muertos, aunque como cuenta en el reportaje un portavoz de la Fiscalía General, "son casi todos de ellos…". México, una de las grandes economías emergentes, una de las democracias más longevas de América latina y miembro del G-20, tiene 13 muertos diarios relacionados con el narcotráfico.

El gobierno del presidente Calderón ha desatado una gran ofensiva contra el poder de unos narcotraficantes que estaban ya tocando a las puertas del Estado. Su capacidad de interferencia en la política estatal la resume un alto funcionario en el reportaje, "estaban a punto de tratar de tú a tú al Presidente de la República". No había tiempo que perder. Era ahora o era demasiado tarde. Las cifras marean. Las fuerzas de seguridad han incautado a los narcos 13.000 coches, 200 barcos, 300 avionetas, 15.000 armas largas, tres millones de balas… Armamento como para equipar a cualquier ejército medio.

Esta segunda parte se titula "Alfombra roja para los muertos":

Referencias del documental y fotografía: FórmulaTV.