La BBC de Londres ha realizado un hermoso documental titulado "La Vida de Buda", en el que es posible entender las raíces y evolución del budismo y el renovado interés de Occidente por las prácticas asociadas a esta filosofía.


"Este documental recrea la vida de alguien que nunca quiso ser venerado como un dios, pero que cambió para siempre el curso de la historia de la humanidad. Una búsqueda de paz y felicidad eterna. Quinientos años antes de Cristo un joven príncipe dejó su palacio e inició un viaje por el norte de India. Sus experiencias devinieron en una filosofía que hoy tiene más de cuatrocientos millones de seguidores. La filosofía budista crece día a día y cada vez más personas y más jóvenes se comienzan a interesar sobre las enseñanzas de Buda. A principios del Siglo XIX, un grupo de arqueólogos y exploradores occidentales encontraron en Lumbini, un pequeño pueblo de Nepal, el lugar de nacimiento de Buda, lo que les permitió descubrir algunos secretos de su vida. Una investigación profunda, con testimonios de expertos y los últimos hallazgos arqueológicos".

Afortunadamente, el video acaba de ser publicado para su difusión con subtítulos en español. Duración: 49 minutos 56 segundos.

El documental puede ser un buen material para aquellas personas interesadas en entender qué es lo que postula el budismo. Contiene notas y entrevistas al Dalai Lama. Disfrutenlo.

Actualización 2009: Lamentablemente el documental ya no está disponible en Google Video. Sin embargo, publico aquí la versión en YouTube, dividida en 6 partes:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

El budismo es una filosofía hermosa, y su esencia se puede resumir en buscar una felicidad duradera. La esencia de su práctica es vivir en el momento presente. Buda viene del sánscrito, y significa “el que ha despertado”, es decir, el que está siempre atento al presente. El pasado y el futuro son solamente creaciones de nuestra mente… lo único que realmente existe es el aquí y el ahora.

El Buda, tras alcanzar el pleno y perfecto despertar, tuvo que encontrar las palabras para compartir su visión. Las Cuatro Nobles Verdades son el corazón de sus enseñanzas, las que nos dan a conocer el camino para la felicidad suprema. La sabiduría de Buda trasciende el dogmatismo, y su principal enseñanza nos dice que el sufrimiento existe, que puede superarse, y nos muestra el camino para lograrlo.

Este camino lo podemos denominar simplemente como “Camino Medio”. El Camino Medio resume la sabiduría de evitar los extremos en la vida, y de realizar los esfuerzos apropiados para alcanzar el despertar. Todos podemos practicar sus enseñanzas, sin importar nuestras creencias, ya que el verdadero budismo trasciende las barreras de la religión.

Existen muchos tipos de budismo, pero todos ellos existen (al igual que las diferentes religiones y filosofías) porque existen diversas culturas y formas de pensar. El budismo ha llegado a muchos países, y en cada uno de ellos ha adquirido un valor único.

Algún día, lo mismo va a suceder en nuestros países, ya que el budismo necesita renovarse y amoldearse a las diferentes culturas. En todo el mundo ha estado aumentando el interés por las hermosas enseñanzas de Buda. Dejemos que brote el verdadero Dharma, abriendo nuestros corazones a la vida que está delante de nosotros.

Muchos años ya hemos vivido en medio de guerras y conflictos. El mundo necesita del budismo, al igual que de todas las religiones y filosofías que promueven el amor y la paz. No busquemos más divisiones: tal como la variedad de colores enriquecen nuestra vista, las diferentes culturas, religiones y filosofías deben de enriquecer nuestros corazones.

No descuidemos nuestra felicidad y la de los demás. La felicidad es aquí y ahora. Debemos aprender a buscar la verdadera felicidad, y no los defectos de otros. Para poder cultivar la paz en nuestro entorno debemos empezar por nosotros mismos. Aprende a cultivar la verdadera felicidad dentro de tí. Esta es la enseñanza de Buda.

Buda y las Cuatro Nobles Verdades

Nadie le entregó a Buda las Cuatro Nobles Verdades, sino que él las descubrió por sí mismo, del mismo modo que tú y yo debemos hacerlo. Aunque su vida fue única en muchos aspectos, sufrió y deseó la felicidad perdurable, al igual que cualquier otro ser humano.

Nacido como un príncipe, Siddharta vivió una vida de grandes lujos durante sus primeros dieciocho años. Estaba rodeado de belleza, abundancia, amor y comodidades. Aunque no tuviera las comodidades y lujos modernos a los que muchos de nosotros estamos acostumbrados, tenía el futuro asegurado. Cualquier deseo suyo era satisfecho, cualquier placer que deseara era colmado.

A pesar de éstas comodidades y placeres extremos, el joven se sentía vacío y anhelaba un sentimiento de plenitud que el placer era incapaz de colmar; de modo que Siddharta abandonó su vida principesca para buscar una felicidad más duradera.

Entonces, él hizo lo que tú y yo hemos hecho tantas veces: se fue al extremo opuesto. En lugar de satisfacer todos sus caprichos, llevó una vida de privaciones. Adelgazó tanto que si se apretaba el ombligo con el dedo podía tocar su columna. Después de seguir una vida austera durante seis años, la abandonó. Descubrió que su abnegada existencia sólo conseguía debilitar su cuerpo su mente. Su sed de paz interior no se saciaba ni con el extremo de los excesos ni con el de las privaciones. Sin embargo, su problema de cómo hallar la felicidad duradera y la plenitud emocional seguía sin resolverse.

El Camino Medio

Al contrario que tú y yo, Buda no osciló entre el extremo de los excesos (placer) y el de las privaciones (dolor). Descubrió que ambos extremos eran un sendero doloroso e infructuoso. Aunque vivió algunos momentos maravillosos, no colmaron completamente su deseo de paz y seguridad duraderas. Probablemente, tú debes de haber experimentado también momentos deliciosos (una comida estupenda, una bonita experiencia de pareja, vacaciones maravillosas). Pero cuando se acaba, se acaba, y descubres que sólo se trata de una felicidad temporal y circunstancial, ya que todo depende de factores externos a tí.

En vez de buscar en alguna otra parte, Buda decidió seguir el Camino Medio y centrarse en el momento presente, en lugar de soluciones extremas en el exterior. Dirigió la atención a su interior y examinó atentamente aquello que ocurría en su cuerpo y en su mente.

Buda se sentó al pie de un árbol, y decidió no levantarse, hasta liberarse de la sed que buscaba saciar en el lugar equivocado. Durante la noche, legiones de deseos, lujuria, placer, dolor, agresividad, miedo, tentación, frustración, odio y duda intentaron apartarle de su meta, pero permaneció impasible. Cuanto más tiempo meditaba, más intensas y exigentes se volvían esas fuerzas.

Imagina que, mientras meditas bajo un árbol, eres tentado por tus visiones, sabores, olores y sonidos favoritos, y atacado ferozmente por lo que más odias y encuentras insoportablemente repulsivo. Imagina que meditas allí hora tras hora, después de haber decidido no levantarte hasta tener la absoluta certeza de haber descubierto la clave de la felicidad. Eso es lo que Buda hizo exactamente la noche de su despertar.

Visto desde afuera, no podía notarse de qué modo Buda respondía a esas fuerzas; todo cuanto se veía era que permanecía sentado en aquel lugar. Pero lo que hizo en su interior fue extraordinario. Centró su atención en lo que ocurría, pero sin reaccionar ante ello. A veces, las fuerzas del deseo se volvieron tan intensas que Buda tuvo que tocar la tierra como testigo y para recibir apoyo. A pesar de lo que apareciera, desde lo más celestial a lo más demoníaco, se limitó a meditar en silencio y a observar. No se apegó a los goces ni rechazó las cosas desagradables. Observó cómo seguían su ciclo natural surgiendo y desapareciendo sin interferir en ello. Lo que descubrió era sencillo, y a la vez, profundo. Cuando no se apegaba al placer ni rechazaba el dolor, veía que sus atacantes perdían su poder. Así es como logró vencer esas fuerzas.

Al observar profundamente su interior, Buda liberó su mente. Tú también puedes alcanzar esta libertad si observas tu interior. Lo que Buda vió y aprendió aquella noche podemos lograrlo tú y yo, al igual que él. Halló la plenitud que buscaba, pero gracias al esfuerzo y a la honestidad. Antes de alcanzar el despertar y liberarse del sufrimiento, habían muchas cosas que debía afrontar y aprender.

Descubrió la vida de desdicha que había creado con la falsa idea básica de que el placer puede durar, y el dolor, evitarse. Nos lastimamos a nosotros y a los demás una y otra vez, al aferrarnos a las experiencias cambiantes, como nuestro cuerpo y nuestras relaciones. Es inevitable que experimentemos cierto sufrimiento, porque las pérdidas y los cambios forman parte de la vida de todos. Sin embargo, mucho del sufrimiento que padecemos es opcional. Lo creamos al resistirnos al momento presente y no aceptar que todo cuanto existe está destinado a cambiar, mutar y desaparecer, nos guste o no. En realidad, no hay nada que deba causarnos atracción o rechazo. Cuando observas atentamente cada momento, descubres que cosas tan opuestas como el placer y el dolor, o el hecho de ganar o perder, tienen sus ventajas y desventajas.

Las Cuatro Nobles Verdades y el Octuple Sendero te enseñan cómo hallar la paz en medio de los desafíos y cambios que siempre están presentes. Muestran cómo desprenderse del apego al placer y del miedo al dolor, para poder disfrutar de la situación que vives, sea la que fuere, sabiendo que tarde o temprano va a cambiar. Cuando aplicas esas enseñanzas y sugerencias de un modo consciente, aprendes a aceptar la verdad de cada momento como es, sin luchar. Así es como hallas alimento espiritual en los lugares en que puedes encontrarlo. Esto es pura y simplemente tu desafío y tu práctica.

Los Excesos, las Privaciones y el Camino Medio

Buda comparó el Camino Medio y las Cuatro Nobles Verdades con un tronco que se desliza flotando por un río. Una de las orillas representa los excesos, y la otra, las privaciones. Mientras el tronco se desliza por el río, evita ambos extremos. Si se queda atrapado en cualquiera de ellos, el tronco se hunde o se pudre.

Depende de cada individuo el reconocer ésos extremos, igual que lo hizo Buda en la noche de su despertar. Observó y contempló lo que aparecía ante él, fuera lo que fuese. No se dejó seducir por los placeres ni se dejó traicionar por el dolor, porque se mantuvo centrado en el momento presente, sin apegarse o aferrarse a nada. Debes tener en cuenta que Buda nunca dijo: “La extinción del sufrimiento es fácil”, sino que: “La extinción del sufrimiento es posible”. Aprendiendo a observar tu interior y llevando una vida bondadosa e íntegra, libre de apegos, puedes alcanzar las Cuatro Nobles Verdades tal como Buda lo logró hace 2.600 años. Los logros y cambios que éstas generan dan mayor satisfacción que cualquier otra cosa que puedas vivir.

Nadie puede practicar o aplicar la sabiduría de las Cuatro Nobles Verdades por tí. Tú eres el único que puede experimentar el poder y la posibilidad que encierran la visión clara y la práctica. Por eso, Buda insistió en que: “No creas ciegamente lo que dicen los demás. Averigua por tí mismo qué es lo que te aporta claridad y paz. Ese es el camino que debes elegir”.

Las Cuatro Nobles Verdades

Primera Noble Verdad: El Sufrimiento. El sufrimiento existe. Todos sufrimos en alguna medida, y tenemos en el cuerpo y en la mente algún que otro malestar. Debemos reconocer y aceptar la presencia de éste sufrimiento y sentirlo.

Segunda Noble Verdad: El Origen del Sufrimiento. Después de percibirlo, debemos observarlo profundamente para ver cómo se forma. Necesitamos reconocer e identificar qué clase de alimentos espirituales y materiales hemos ingerido que nos están causando sufrimiento.

Tercera Noble Verdad: La Extinción del Sufrimiento. Esta es una buena noticia. Buda no negó la existencia del sufrimiento, pero tampoco negó la de la alegría y la felicidad. Buda no dijo que “todo es fuente de sufrimiento y no podemos hacer nada para evitarlo”. Buda nos enseñó cómo reconocer y aceptar la presencia del sufrimiento, pero también nos enseñó cómo ponerle fin. Si no hubiera la posibilidad de hacerlo, ¿de qué serviría practicar? La Tercera Noble Verdad nos dice que la curación es posible.

Cuarta Noble Verdad: La Senda que conduce a la Extinción del Sufrimiento. Esta es la senda que más necesitamos. Buda la denominó el Noble Octuple Sendero. Este sendero nos da a conocer las maneras de ser consciente que son correctas, adecuadas y beneficiosas: la Visión Correcta, el Pensamiento Correcto, la Atención Correcta, el Habla Correcto, La Acción Correcta, la Diligencia Correcta, la Concentración Correcta y el Medio de Vida Correcto.

El Noble Octuple Sendero

¿Cuál es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la extinción del sufrimiento? El Noble Octuple Sendero conduce a la extinción del sufrimiento. Buda.

La Cuarta Noble Verdad es una nueva serie de instrucciones para poder abandonar el sufrimiento y experimentar la serenidad emocional. Consiste en ocho acciones conocidas como el Noble Octuple Sendero. Este explica las diversas formas creativas de desapego, y de cómo experimentar plenitud. El Noble Octuple Sendero se denomina también el Camino Medio, porque evita los extremos de los excesos y las privaciones, que desencadenan la avidez emocional en tu interior. Es útil considerar cada acción como una receta para alimentar tu corazón.

Los caminos del Noble Octuple Sendero son:

-Visión Correcta -Pensamiento Correcto -Atención Correcta -Habla Correcto -Acción Correcta -Diligencia Correcta -Concentración Correcta -Medio de Vida Correcto

Quizás te preguntes por qué aparece la palabra “Correcto/a” en cada acción. Este adverbio significa “la manera correcta”, “recta” o “derecha”, que no es torcida ni errónea. Es decir, el Noble Octuple Sendero te señala la dirección adecuada: te conduce hacia la plenitud y te aleja del dolor.

Tomar Consciencia

La Toma de Consciencia es la base del Noble Octuple Sendero. Como ya hemos mencionado anteriormente, el hecho de ser consciente se conoce como la medicina que cura la enfermedad del deseo. Cuando estás atento a la verdad de cada momento (mientras compras, cocinas, comes o bailas), esta atención concentrada te hace disminuir tu ritmo lo suficiente como para que puedas examinar tus hábitos.

Para alimentar tu corazón, has de practicar esas reglas. No se proponen para que las pruebes una vez, sino para que te comprometas a seguirlas durante toda la vida. Siempre puedes descubrir cosas nuevas y experimentar con ellas. Practicar el Esfuerzo Correcto en un momento dado será completamente distinto de hacerlo en otro, de modo que siempre tienes una nueva oportunidad para aplicar tu esfuerzo.

Como todos los senderos están relacionados, al practicar uno estás practicando todos. Por ejemplo, cuando practicas la Acción Correcta, practicas también el Medio de Vida Correcto, lo cual implica además practicar el Habla Correcto. Cada uno está contenido en los demás. Al margen de la regla que practiques o del orden en que lo hagas, siempre puedes hallar el sufrimiento, su causa, y la forma de ponerle fin.

Muchos grandes maestros han comparado el Noble Octuple Sendero con leer un libro de cocina, practicar la senda de cocinar alimentos y alcanzar la paz de conocer el sabor de la comida. Si te limitas a leer las recetas sin ponerlas en práctica, sabrás sobre pepinos, cebollas y ajos, pero nunca conocerás su sabor.

De modo que disfruta y date el festín con un alimento duradero que sólo puedes recibir a través de la práctica.

Fuente texto: www.budismo.cl

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