En nuestro cerebro, las neuronas reciben señales, que las activan o no según el tipo de entrada y su frecuencia. En el primer caso, las señales se propagan a otras neuronas. Normalmente, se trata de un proceso de "sí o no": las neuronas sólo se excitan a partir de un cierto umbral, pero en algunos casos hay modulación.
Las conexiones sinápticas pueden ser fuertes o débiles, excitadoras o inhibidoras. La neurona es una pequeña puerta lógica. Si hay dos entradas fuertes excitantes, la una o la otra producen excitación; si ambas son débiles han de llegar tanto una como la otra; si una es fuerte y la otra débil puede pasar que ésta última sólo tenga efecto si la primera funciona. Si hay una entrada inhibidora fuerte y otra de excitadora débil, sólo se produce actividad neuronal si la excitadora funciona y la inhibidora no. Si la inhibidora es más débil y la excitadora más fuerte, hay una resta que puede hacer o no que se llegue al estado de excitación.
Esto demuestra que hay una base lógica en el funcionamiento del sistema, pero es enormemente compleja porque las variables que controlan el funcionamiento neuronal cambian según las condiciones internas y externas, y cada neurona tiene miles de conexiones con otras (la media debe rondar las 6000), y puede recibir el mismo señal desde muchas sinapsis. La respuesta se genera ante la combinación de estímulos activadores e inhibidores, fuertes y débiles. Las conexiones entre neuronas, además, no quedan fijadas. Hay cambios constantes que las refuerzan o las debilitan, y asi las reconfiguran.
Eso pasa en particular como resultado de procesos de aprendizaje. Cuando una neurona excita repetidamente a otra, acaban por producirse procesos de crecimiento o modificaciones metabólicas en una o en las dos neuronas que favorece la eficiencia de esta relación. Dicho de otra manera, la fuerza de las conexiones depende de la frecuencia con que se utilicen.
Conexionismo
Esta idea dio lugar a una interpretación del funcionamiento cerebral conocida como conectivismo o conexionismo, según la cual el cerebro es una red asociativa de neuronas en que se forman pautas dinámicas de asociaciones regidas por una regla de refuerzo. Mientras la conexión se mantiene estable, un mismo estímulo tiende a producir una respuesta parecida, pero si cambia, también cambia la respuesta, y lo hace gracias al aprendizaje en el sentido de hacer esta respuesta más adecuada. Las conexiones que no se utilizan nunca acaban desapareciendo.
El conectivismo, como el conductismo antes que éste, ha visto el desarrollo de la mente como una cosa sólo dependiente de inputs externos, sin intervención de una estructuracion previa del cerebro de base genética. La sociedad y la cultura eran para estas dos corrientes lo único importante.
Con la influencia de la cibernética y los computadores, apareció otra manera de entender el cerebro y la mente, al incorporar la idea que el cerebro hace cálculos, transmite o conserva información y basa su funcionamiento en la existencia de lazos retroactivos. Como base de la razón y la inteligencia, ya no hay un "fantasma dentro la máquina" si no causas físicas y lazos. Se descubren mecanismos universales de la mente humana en cualquier cultura, que además son, casi siempre innatos.
El cerebro puede organizarse en gran parte sin que intervenga la experiencia sensorial (se construye,por ejemplo, una area visual aunque el sujeto no pueda ver), todo que pueden producirse algunas modificaciones por influencia del medio. Un desarrollo accidental inadecuado de ciertas partes hace que el individuo presente después comportamientos que podríamos juzgar como moralmente distorsionados, por más que su educación haya sido exquisita.
Se cree que la plasticidad del pensamiento no se basa en una corteza indiferenciada infinitamente modelable sino en una organización que ha evolucionado para ser flexible.
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