El futurista señala que en la sociedad del conocimiento uno de los principales problemas es la desincronización del cambio y que mientras el mundo de los negocios se adapta a gran velocidad, otras instituciones, como la educación, se mueven a un ritmo 10 veces más lento.

El dinero está en el aire, podría ser un título bastante más atractivo y tanto o más preciso que el del último libro del futurista Alvin Toffler. Junto a su esposa Heidi lanzó recientemente "Riqueza revolucionaria: Cómo se creará y cómo cambiará nuestras vidas", en el cual plantea que ya no sólo importa la economía monetaria -recursos naturales y capital-, sino que en la generación de riqueza el conocimiento será la clave.
"La economía convencional trata sobre la escasez, en cambio el conocimiento es inagotable. Si una persona usa una herramienta, otra no puede usarla al mismo tiempo, pero ambos sí pueden utilizar simultáneamente el mismo conocimiento", sentencia el autor de "El shock del futuro" y "La Tercera Ola".
En esta nueva economía cobrarán cada vez más importancia los "prosumidores", porque en el mundo que él plantea somos tanto consumidores como productores. Es algo semejante al "hágalo usted mismo" pero mucho más generalizado. "Cada vez más compañías de la economía del dinero están externalizando la mano de obra al pedirles a los clientes que realicen labores que solían hacer los empleados. Por ejemplo, al usar cajeros automáticos o emitir pasajes de avión por internet. Nos dirigimos, entonces, hacia una explosión de trabajo sin remuneración".
En esta entrevista Toffler se refiere además de la educación, a los cambios en el empleo y a China.
-¿Cómo está afectando el sistema basado en el conocimiento, lo que usted llama en el libro los "profundos fundamentos" de la creación de riqueza?
"En dos formas fundamentales. En primer lugar, estamos dejando atrás el tiempo impersonal de la sociedad industrial masiva y estandarizada, donde todo el mundo trabaja de 9 a 5. Ese tiempo es homogéneo.
"Ahora vemos la llegada del tiempo irregular, personalizado. La nueva tecnología reduce los costos de la variedad, que había socavado la producción a gran escala y permite la producción de nicho. El tiempo del siglo XXI será flexible".
-¿Cuál es la segunda forma?
"En segundo lugar, cuando se aceleran los cambios en tecnología, por definición se acelera la velocidad con la que el conocimiento se vuelve obsoleto. El tiempo y el rápido desmoronamiento del conocimiento están muy relacionados en la sociedad de la información.
"En el pasado, tanto las verdades como las falsedades perduraban por siglos, sin ser puestas en tela de juicio. Ahora, por el contrario, gran parte de nuestra toma de decisiones se basa en hechos que podrían cambiar mañana o ya están obsoletos".
-¿Qué tipo de problemas produce esta diversificación y aceleración del tiempo?
"Uno es la desincronización; "el choque de velocidades" entre el antiguo sistema masivo y la nueva diversidad que se exige a las instituciones basadas en el conocimiento.
"Uno de los mayores choques se produce hoy con la enseñanza estandarizada, diseñada originalmente para convertir a hijos de agricultores en obreros industriales, de acuerdo a los requisitos y ritmos de una sociedad masiva. La educación está entre las instituciones más lentas en adaptarse al nuevo sistema de riqueza.
"Si usted fuera un policía al costado del camino monitoreando la velocidad de los autos que pasan, tomaría el tiempo del auto de los negocios, área que cambia rápidamente bajo presiones competitivas e iría a 160 kilómetros por hora. Pero el auto de la educación, que supuestamente está preparando a nuestros jóvenes para el futuro, va a sólo 16 kilómetros por hora.
"No se puede tener una economía exitosa con ese grado de desincronización".
-No hay sólo inercia institucional, sino también oposición política activa a este nuevo régimen de velocidad. Basta mirar a los estudiantes franceses que se rebelaron porque le temen a la precariedad que una nueva ley laboral podía introducir.
"Es una batalla entre aquellos que se benefician con el antiguo sistema y los que se benefician con el nuevo.
"Sin embargo, para Europa, esto es sólo un síntoma de un problema más grande. Mientras el sistema de riqueza revolucionaria se trata de descentralización, nichos, flexibilidad y devolución a un poder conectado y distribuido, los líderes de Europa están tratando de construir un megaestado con sede en los grises ministerios de Bruselas".
-¿Es decir que los grandes países europeos se irán quedando cada vez más atrás?
"Los europeos tienen instituciones y sociedades que se mueven muy lentamente. Y están orgullosos de eso, lo que está bien, pero se pagará un precio. Los estados como Francia, Alemania e Italia están cayendo en una relativa decadencia detrás de los estadounidenses y los asiáticos, de paso más veloz y quienes se ven impulsados hacia el futuro no sólo por la competencia empresarial, sino también por la tentación de las nuevas oportunidades creadas por la economía del conocimiento. Son los estados pequeños, como Finlandia o Irlanda, los que están sincronizados con la revolución ahora en marcha".
-¿Qué hay de los cambios que produce la globalización en la generación de riqueza?
"Actualmente los nuevos sitios de riqueza están en todas partes; globalización y outsourcing son parte del dialecto, pero no están "en ninguna parte".
"La difusión de tecnología, capital y habilidades significa que se puede crear riqueza en cualquier punto del globo. Ahora, la ventaja comparativa está más en un conjunto de habilidades que en recursos naturales o bienes de capital".
"Antes, el estado de Indiana en Estados Unidos, trataba de atraer empresas haciendo alarde de sus depósitos de piedra caliza y de mano de obra no sindicalizada; ahora publicita sus universidades y atracciones culturales".
"A este "en ninguna parte" hay que agregarle el ciberespacio. Por supuesto eBay, Amazon.com y otros tienen sus servidores ubicados en un espacio geográfico en alguna parte, pero ganan su dinero en la zona intangible de las transferencias electrónicas. Kenichi Ohmae, experto japonés en administración, llama al ciberespacio "el nuevo continente", donde exploradores empresariales están buscando -y haciendo- sus fortunas.
"Los satélites de posicionamiento global (GPS) actualmente son fundamentales para sincronizar el tiempo de precisión y series de datos para todo, desde una llamada de teléfono celular hasta un retiro de un cajero automático.
"Los satélites meteorológicos pueden aumentar la productividad agrícola y entregar una alerta temprana de desastres inminentes a través de predicciones más precisas.
"Con el tiempo, estos satélites estarán disponibles para todos, difundiendo la riqueza. Argelia, Pakistán y Nigeria ya han adquirido microsatélites que pesan menos de 50 kilos, lo que hace que su lanzamiento no sea caro".
-¿Cómo afectará todo estonuestra vida personal y cómo cambiará, en particular, a la familia?
"La familia ha estado evolucionando durante el último siglo a velocidades sin precedentes históricos. Ésta no ha muerto, pero los formatos se han diversificado. Estamos a punto de aceptar las uniones civiles homosexuales, si no el matrimonio. Hay madres solteras, parejas que no se casan o que se casan y no tienen hijos. También hay padres y madres en matrimonios sucesivos. La monogamia no desaparecerá, pero la poligamia tal vez logre mayor aceptación".
"Asimismo, muchas funciones volverán a la casa. La educación en el hogar va en aumento en Estados Unidos. Una gran parte de los niños no aprendió a utilizar un computador en el colegio, sino en su casa. Los padres trabajarán cada vez más en el hogar, al menos por media jornada".
-¿Se transformará entonces la forma de trabajar?
"Tal vez veamos el fin del empleo como tal. El "empleo" no siempre ha estado ahí. La relación regularizada entre un trabajador y un empleador, generalmente basada en el número de horas que se pasan haciendo alguna labor por un sueldo regular, es una invención histórica reciente. La mayoría de nuestros antepasados nunca tuvo un "empleo". Se tenían esclavos o sirvientes contratados quienes principalmente trabajaban de acuerdo a las estaciones del año, no del reloj.
"Lo que estamos viendo ahora es un cambio de las relaciones de "empleo" formalizadas a los acuerdos individualizados. Uno puede formar un equipo para un proyecto, disolverse y luego reagruparse con otras personas para otro emprendimiento. Pueden trabajar juntos como familia en casa, igual como antes de la revolución industrial. Al igual que la familia, la experiencia de trabajo se diversificará muchísimo, tanto en lo que se hará como en dónde se hará.
La estrategia de dos vías de China
-La mayoría de los pronósticos sobre China parten de una proyección lineal de su rápido crecimiento actual. ¿Cree que es correcta esa percepción?
"La extrapolación en línea recta es el camino más seguro para equivocarse. Esto es especialmente cierto con respecto a China. En algún momento en los próximos 20 años las probabilidades de que haya un levantamiento social significativo que ponga en duda todas esas proyecciones son altas. Por cierto, el nuevo régimen en China bajo el Presidente Hu Jintao ha considerado las 74 mil insurrecciones oficialmente reconocidas en 2005 sólo como una señal de advertencia de que la corrupción, la desigualdad y los problemas ambientales hay que abordarlos más temprano que tarde".
"El liderazgo chino, al mismo tiempo, comprende la necesidad de avanzar hacia un sistema basado en el conocimiento de tercera ola si quiere tener éxito. De hecho, han revolucionado la forma secuencial en la que acostumbrábamos a pensar sobre el desarrollo; primero agricultura, luego industria, después alta tecnología. Los chinos están avanzando al desarrollar simultáneamente tanto una sociedad industrial como una de la información".
"Sí, se están convirtiendo en la "fábrica del mundo" con su mano de obra barata, pero no van a esperar a ser una sociedad industrial antes de entrar en la tercera ola".
"Esta estrategia de dos vías ya ha producido una de las infraestructuras de telecomunicaciones más avanzada del mundo".
"Los chinos han invertido enormemente en investigación y desarrollo, se titulan cientos de miles de ingenieros al año".
"En resumen, los líderes están absolutamente conscientes de que la aceleración misma es un arma crítica de desarrollo. Para ganar, tienen que permanecer en la delantera del juego. India captó esta estrategia de desarrollo de dos vías y está siguiendo el ejemplo".
Nathan Gardels
Global Viewpoint
Publicado en El Mercurio, domingo 25 de febrero 2007.
Nota: Alvin Toffler es uno de los autores fundamentales para entender cómo se ha configurado el mundo de hoy. "La Tercera Ola" publicada hace ya casi 3 décadas es una obra a mi juicio insuperable. De hecho varios de los conceptos que aparecen en esta entrevista se encuentran desarrollados en ese libro.
En www.historia-actual.com hay una reseña de la obra "La Revolución de la Riqueza" (traducción al español), a cargo de José Antonio Ruiz Gil, del Departamento de Historia, Geografía y Filosofía de la Universidad de Cádiz.
Datos del libro:
"La Revolución de la Riqueza", Toffler, Alvin; Toffler Heidi. Madrid, Debate,2006. 651 páginas.
Reseña del libro

La Revolución de la Riqueza es un voluminoso trabajo. Tal lectura exige al lector un esfuerzo que, gracias a la pericia de sus autores se hace muy llevadero. En efecto, lo interesante de sus contenidos está magníficamente expuesto –así como su traducción al español- a través de una magnífica estructuración en diez partes y cincuenta capítulos, incluyendo el Epílogo final.
En la Primera Parte explicitan lo que para ellos es la ‘riqueza revolucionaria’: el conocimiento. Reconocen que se trata de un binomio contradictorio, la culposa y mal reputada riqueza concebida como ‘revolucionaria’, en una Historia elaborada a partir de Revoluciones. Sitúan el origen de la Sociedad del Conocimiento en los Estados Unidos de 1956, año en el que por vez primera en la Historia de la Humanidad los empleados en servicios superaron al resto de trabajadores. Esto se vio acompañado no sólo por la aparición de los primeros ordenadores, sino por el mayor crecimiento de la producción de conocimiento que el PIB.
Seguidamente, establecen los Fundamentos Profundos de esta Revolución: el tiempo y el trabajo. Ampliados respectivamente en las Partes Tercera y Cuarta, respectivamente. Pero antes nos dicen que riqueza es cualquier cosa que colme necesidades y deseos. La forma que adopte la creación de esta riqueza –monetaria o no- distingue tres sistemas u ‘olas’: agricultura, industria, y conocimiento. Cada uno de estos sistemas produce distintas formas y cantidades de riqueza; tienen consecuencias ecológicas y culturales distintas, y producen tres estilos de vida distintos. Actualmente se solapan en China, India, y Brasil –en éste último junto a sociedades de cazadores y recolectores-. Es justamente esta transformación de la relación de la riqueza con el tiempo y el espacio, la que marca esta revolución tecnológica e intelectual.
Con respecto a la reordenación del tiempo, en el capítulo 5, pronuncia la ‘Ley de Congruencia’: que limita la potencial creación de riqueza al avance económico congruente con sus instituciones básicas. Desde que los grupos de cazadores-recolectores empezaron a coordinarse, siempre han requerido cierto grado de sincronización (hablamos de danzas tribales, ritos de pesca, y fiestas agrícolas). Las primeras sociedades industriales implantaron la sirena de la fábrica, o el reloj de fichar. Para los Toffler, en la actualidad nos encaminamos al tiempo real, hacia una economía arrítmica.
Con respecto al espacio, capítulos del 9 al 13, se describe el conocido fenómeno del desplazamiento masivo de la riqueza hacia Asia, tras el denominado ‘siglo americano’ (H. Luce 1941). Menos conocida resulta la creciente importancia de los ‘estados-región’ (definidos por Kenichi Ohmae), y los cambios en los criterios espaciales en las economías avanzadas, algo que personalmente me ha llamado la atención y que he calificado como el ‘Nacionalismo de los Ricos’. Lugares en los que se huye del concepto de ‘distribución de la riqueza’ y se opta por otro que prime la concentración de la misma, bajo una máscara sociopolítica ‘nacional’: Santa Cruz en Bolivia, la Padania en Italia, Eureka en California, Quebec en Canadá, o Cataluña y Euskadi en España.
Hay un tercer elemento espacial, la Globalización. En el libro de los Toffler vamos a encontrar unas de las mejores páginas que se han escrito sobre el concepto de Globalización. Las ideas claras. Ellos entienden que el fenómeno de la Globalización no es nuevo. Ya existió una globalización a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Fue la Globalización de los Imperios coloniales. Precisamente fue su potencial incompatible lo que produjo la Gran Guerra y el consiguiente proceso de Desglobalización: auge de los totalitarismos, la Segunda Guerra Mundial, y la Guerra Fría. Lo sucedido a fines del siglo XX, la globalización de mano americana, la denominan Reglobalización.
Para los Toffler, los acelerados cambios actuales están desincronizando sectores cada vez más numerosos de la economía. Esto, en su terminología, apunta a un período de posible desglobalización de la economía y de mayor reglobalización en otros campos. El cuarto y último elemento de cambio espacial será otro sobre el que se ha escrito mucho en los últimos tiempos: la expansión hacia el espacio sideral.
En la Quinta Parte definen la última de las tres fuerzas fundamentales que impulsan esta revolución de la riqueza: el tiempo, el espacio y el conocimiento. El conocimiento, definido como el ‘petróleo’ del futuro, se plantea como algo potencialmente ventajoso, una vez depurado del mecanicismo racionalista del siglo XVII. Para llegar aquí enuncian una nueva Ley, la del conocimiento obsoleto, según la cual a medida que se acelera el cambio, aumenta la velocidad de acumulación del conocimiento obsoleto. Pero esto no sucede por igual, mientras una parte del sistema, la economía, pisa a fondo el pedal del acelerador; otra, la educación, pisa a fondo el freno. No es una idea nueva, ya el arqueólogo V. G. Childe en The society of the knowledge, 1956, clasificaba a las sociedades según su protagonismo en el avance de la tecnología.
Sin embargo, en este libro vamos a encontrar un capítulo, el 17, dedicado a la defensa de la Ciencia. No es raro, pues el futuro de la riqueza revolucionaria depende de cómo la sociedad utilice y respete la Ciencia. Con la denominación de Destrozar el laboratorio, los Toffler van a criticar a esa ‘bandera anticiencia’ de la derecha, agitada “con mayor frenesí por elementos de la izquierda, principalmente en los departamentos de literatura, ciencias sociales, humanidades y estudios sobre la mujer de las universidades estadounidenses y europeas [...]”. Incluso en el Epílogo se insistirá en este tema, abundando en el hecho de que en lugar de caminar hacia el laicismo, como había sucedido en la era industrial, ‘Dios está avanzando’.
Entre los capítulos 19 y 26, se desarrolla la Sexta Parte. Es, a mi juicio, una de las aportaciones más interesantes de los Toffler: el prosumo. Se trata de un término aparecido en La Tercera Ola (1980), donde exponían la existencia de actividades cooperativas, ‘socialmente cohesionadoras’ y productoras de valor económico.
Tales bienes autosuficientes invitan a producir y al consumo. Se trata de una actividad económica no monetaria, no detectada, no calculada y no remunerada, que los Toffler califican de ‘almuerzos gratuitos’.
La economía monetaria no es más que una parte de un sistema de riqueza mucho mayor, que abarca la no monetaria, o prosumo –p.e. la salud-, e incluso un ‘tercer empleo’ no remunerado, el dedicado al consumo –p.e. el bricolaje-. Paralelamente al concepto de productividad, enuncian el de ‘producividad’: aumento de la tasa de crecimiento en la economía monetaria debido a la creación de valor no remunerado (prosumo).
Este valor del prosumo es evaluado de la siguiente forma:
- trabajo no remunerado en ‘terceros trabajos’ y actividades de autoservicio;
- compra de bienes de equipo, préstamo de herramientas y capital de la economía monetaria;
- más viviendas y subida de su valor en la economía monetaria nacional;
- comercialización de productos, servicios y técnicas;
- descomercialización de productos o servicios;
- creación de valor cuando actúan como voluntarios;
- proporcionan valiosa información gratuita a empresas con animo de lucro;
- incrementan el poder de los consumidores en la economía monetaria;
- aceleran la innovación;
- crean, difunden y almacenan conocimiento, en el ciberespacio para que sea utilizado en a economía basada en aquel;
- crían hijos y reproducen la fuerza de trabajo.
Las recapitulaciones, hasta tres en el texto, son denominadas Coda. Pues bien, tras la del capítulo 26, encontramos la Séptima Parte –que también tiene su propia Coda-, dedicada a los elementos que caracterizan la decadencia. Básicamente se trata de anunciar una implosión (capítulo 28) en el sistema de riqueza. Una implosión producto de un fallo sistémico: fruto de la aplicación de la Ley de Congruencia, ven una relación directa entre la implosión de las instituciones y la implosión del sistema de valores tradicional –familia, trabajo, educación, salud, pensiones, política y medios de comunicación-.
La consecuencia más importante de esta decadencia es la reflexión sobre el futuro del capitalismo (Octava Parte). Sí, aquí también vamos a ver cómo hay unos autores que osan a cuestionar el Capitalismo. Más específicamente ellos hablan de una ‘crisis de redifinición’. Este aspecto se trata en cuatro capítulos, El juego final del capitalismo, La conversión del capital, Mercados imposibles, y La gestión del dinero del mañana. Otros cuatro capítulos comprenderá la parte antitética, la Novena, dedicada a la pobreza, un concepto incompatible con la riqueza del Conocimiento. Los elementos que analizan para llegar a las conclusiones mencionadas son: el auge del paradinero, el crecimiento del trueque y de la intangilibilidad, la difusión de complejas redes financieras mundiales, las nuevas tecnologías; en una rígida economía mundial sacudida por la especulación y enfrentada a décadas de cambios muy fuertes en el marco geopolítico mundial. Todo esto implica “el paso del trabajo asalariado a la ‘cartera de trabajo’ y el autoempleo, del prosumo artesano al prosumo basado en la tecnología; de la producción basada en el beneficio de las aportaciones abiertas al software, la medicina y otros campos; y del valor asignado a máquinas y materias primas al valor basado en ideas, imágenes símbolos y modelos del interior de millones de cerebros”.
En la última Parte, se describe La nueva tectónica, es decir, el nuevo diseño mundial. No se trata de un conjunto de opiniones cerradas, sino de reflexiones abiertas sobre los lugares más dinámicos del planeta. Tras colocar interrogantes sobre la evolución de China, comentan el caso japonés como un claro ejemplo de desincronización (un concepto fruto de la Ley de Congruencia), donde la supereficiencia de la fabricación choca con una superineficiencia en los servicios.
Con respecto a Europa, los Toffler hablan de un ‘extraviado mensaje’. Más claramente, para ellos, en todos los ámbitos, desde el estilo de vida y la cultura hasta los asuntos militares y, sobre todo, las empresas y la economía, se está ensanchando la diferencia entre Europa y Estados Unidos. En años venideros, opinan los Toffler, los grandes países europeos verán cómo sus puestos de trabajo en la industria de baja tecnología emigran a lugares más baratos. Si la respuesta europea no es otra que el fracaso en la sustitución de dichos empleos por otros de permanente innovación y más valor añadido, auguran unas tasas de desempleo más altas que en Japón y los Estados Unidos. Esta situación tensará más la relación con los inmigrantes, originando un terrorismo de la clase baja musulmana en Europa. Las críticas de los Toffler son nítidas en el caso de los Estados Unidos. Afectan al sistema energético, a la infraestructura del transporte y a la escuela. Sitúan la rémora en los ‘intereses industriales residuales’, y “[...] a menos que el cambio institucional mantenga el ritmo, la desincronización destrozará el laboratorio estadounidense y dejará el mañana para [...] ¿China?, ¿Europa?, ¿el Islam?”. A pesar de que Alvin Toffler sea considerado una especie de ‘futurólogo’, sus libros son bastante abiertos (menos cínicos que los de otros autores) e incluso inquietantemente pesimistas.
Los autores sitúan el punto de inflexión americano en el sistema educativo. A partir del modelo de la escuela-fábrica, describen un sistema educativo de masas. Al igual que la empresa masificaba camadas de jóvenes para la economía de la producción en serie, los medios de comunicación se dirigían a las masas, la cultura era de masas, los deportes y el entretenimiento también, e incluso en política se hablaba de masas. En este discurso, los sindicatos trabajaron contra el trabajo infantil, y ampliaron la educación obligatoria, manteniendo a millones de jóvenes fuera del mercado de trabajo.
Bajo el epígrafe de Robar el futuro, describen un fallo educativo múltiple: en la búsqueda de empleo, como consumidores y como prosumidores, en el matrimonio y la sexualidad, en la ética, en otras dimensiones sociales de la nueva sociedad, y, sobre todo, en el ‘placer de aprender por aprender’, base del Conocimiento. Sus observaciones son muy acertadas. Para ellos los alumnos llevan una “guerra anárquica contra el sistema. Su revuelta adopta dos formas, según se lleve a cabo dentro o fuera de las aulas [...] 1º) abandonar la escuela y dejarnos la factura. 2º) dentro del aula rechazando cualquier simulacro de disciplina” (páginas 486-7).
Como posibles soluciones, plantean disolver los límites disciplinares de la era industrial y reorganizar la estructura profunda de nuestro sistema de conocimiento, desde la interdisciplinariedad y los estudios compuestos. Estas ideas sobre el sistema educativo se podrían extender al mundo occidental.
Se trata de un libro básicamente para reflexionar. Como ejemplo, terminaré con una cita: “La pregunta importante hoy día no es qué cantidad de homogeneidad produce Estados Unidos, sino cuánta heterogeneidad suprimen otros gobiernos, otras culturas y otras religiones” (página 497).. |
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argentino agustin gomez
21 abr 2007 | 04:30 PM
Sl terminar el libro dice que sòlo sus nietos sabràn el resultado de todo lo
que propone en su libro, que tal ?
argentino agustin gomez
25 abr 2007 | 04:43 PM
El libro es extenso y exhaustivo, ya lo sabemos, siempre ha sido asì,
todo cambia, nada permanece, sòlo que ahora es màs acelerado, todos
sus temas estàn basados en tecnologìas, sabemos que la ciencia avanza
y no puede detenerse, es irrevocable, nada màs que nunca podrà respon
der a la naturaleza humana (homìnidos), para ser capaz de solucionarle
sus conflictos ni darle armas para rehacer el mundo, un abrazo, atte.-
P.D. aùn asì el libro es interesante, pero no me convence.-