Fernando Flores, bajo el argumento de "limpiar la casa" ha provocado un quiebre en la política chilena que puede tener insospechadas consecuencias. Hé aquí algunas claves para entender su controversial temperamento.
Fotografía: Futuro PPD. Parte de la gráfica de su blog cuando se enfrentó a Sergio Bitar para postular a la presidencia de ese partido.
La leyenda negra que los medios transmiten en torno a la figura del senador Fernando Flores es su mal humor, el trato despiadado y la arrogancia de su actuar. Ahora que introdujo un fuerte quiebre en la política chilena, al denunciar la prácticas corruptas que ha visto en su partido, la figura de Flores ha sido el interés de diarios, revistas, radios y canales de televisión.
En muchas de las columnas, crónicas y artículos que he leído en los últimos días, su estilo demoledor y lenguaje directo es motivo de críticas veladas y otras no tanto.
Cabe preguntarse, desde otra mirada, si la incomprensión que se observa frente a Fernando Flores es producto de su estilo, o bien es es el resultado de un choque con la cultura "chilensis" producto de su larga estadía en Estados Unidos, donde se exilió y transformó en una inédita mezcla de ingeniero, filósofo, político, empresario e innovador.
El líder simpático

Hace algunas semanas, antes que se avisorara el quiebre del PPD y su salto a las portadas, tuve el privilegio de asistir a un taller sobre periodismo ciudadano que Fernando Flores ofreció a los integrantes de El Observatodo en La Serena.
Al cierre de la jornada le pregunté a Flores sobre la "leyenda negra" que circula en torno a su persona y cómo le llegaba esta crítica. Su reacción fue certera: "desconfío profundamente de la gente simpática", me dijo. Explicó que en su vida ha pasado muchos episodios en los que se ha topado con esas personas que, a su juicio, encubren su personalidad tras apariencias poco sinceras.
Creo que éste es el meollo del asunto. Los chilenos en general no estamos acostumbrados a un trato frontal. Es de "mal gusto". Va contra nuestra idiosincracia. Nuestra educación refuerza este comportamiento. Nos gustan los líderes simpáticos. Privilegiamos el carisma.
Fernando Villegas (otro profundo conocedor de los seres humanos) ha escrito hoy domingo en el diario La Tercera una columna titulada "Fernando Flores, pirómano", la cual suscribo casi en su totalidad.
Villegas señala respecto a los chilenos: "Adictos a las sinuosidades de un verbo hipócrita, el estilo frontal de Flores les resulta a muchos en extremo chocante. De ahí que cuando se oye lo que se dice sobre él, muy rápidamente aterricen en el tímpano epítetos como "arrogante", "prepotente", "atropellador", "desconsiderado", "abusador", "amedrentador" y hasta "roto". A la pasada le cuelgan también ser cachetón. Se cuentan historias de terror sobre sus seminarios, en los cuales, afirma una versión muy difundida, goza pisoteando sin asco a quien diga algo que le parezca tonto u ose contradecirlo"
Villegas agrega: "Es posible, siquiera posible, que algunos átomos de dichas acusaciones tengan una base real de su temperamento, pero para comprobarlo debiéramos ir más allá de las fronteras de Chile, nación donde el mero hecho de existir suscita sospechas".
"Somos pésima vara de medida para evaluar al prójimo. Habría que ver a Flores en lugares del orbe donde la inteligencia y el talento se despliegan sin miedo, primero porque existen y segundo porque son respetados. Y sería preciso considerar que quienquiera se críe intelectualmente en sociedades desarrolladas donde la confianza en sí mismo, la asertividad y el despliegue del potencial son fomentados y apoyados, no chaqueteados, disminuídos y ninguneados, está por definición pésimamente preparado para llegando acá pasar piola, hacerse invisible y borrarse del mapa como corresponde a un cumplido caballero".
Flores, lamentablemente, no llena los requisitos para pasar colado con facilidad (.....) al hombre le sucede lo que le ocurre a quienquiera tenga méritos intelectuales sobresalientes: tropezar a cada paso con entidades bípedas de menor cuantía -"lesser men" dicen los yanquis- despertar odios feroces, perder la paciencia ante grados de incompetencia con los que no se está acostumbrado, quedarse progresivamente sin brújula social y finalmente caer de lleno en lo que este modesto columnista llamará provisoriamente el Síndrome de Nerón, léase a Suetonio y otros", sostiene Villegas en su columna semanal.
Un ejemplo de lo que habla Villegas lo reproduzco aquí con el título de "No seas Huevón", una crónica publicada también hoy domingo 19 de noviembre, esta vez el el diario La Nación.
En lo personal, observé atentamente a Flores en el taller que les comenté al inicio. Mi impresión es que tiene una forma y un sentido del humor que es extraño para la mayoría de los chilenos. Concluyo que
el tan mentado mal humor o la difundida prepotencia de Fernando Flores es un juicio que no tiene que ver con él, tiene que ver con nosotros, con quienes emitimos el juicio.
No nos hemos dado cuenta que cuando juzgamos a Flores de prepotente, no estamos hablando de la prepotencia de Flores sino de la inseguridad que él nos provoca. Deberíamos considerar -como chilenos que somos- que estamos insertos en una cultura determinada, que nuestras prácticas sociales son los fundamentos de los juicios que emitimos.
Si analizamos el "factor Flores" desde esa perspectiva, deberíamos concordar que su actuación le está causando un gran bien a Chile como comunidad social.

CRÓNICA EN LA NACION DOMINGO
Las sui géneris clases del emprendedor Flores
“No seas huevón”
Detractores y seguidores de Fernando Flores recuerdan la dinámica de los cursos y talleres impartidos por él a finales de la década de los 90: insultos, garabatos, llanto, angustia y rabia son parte del abanico de sensaciones que se vivían al alero del gurú.
Aglutinaba a 200 ó 300 personas. Los participantes pagaban una inscripción que oscilaba entre 500 mil y dos millones al año. A modo de diploma estaba incorporado un viaje a Silicon Valley. Para comprender la convocatoria que generó este hombre de alma tecnology a finales de los ’90 hay que tener en cuenta que en ese minuto se creó la necesidad de estar bien preparado para enfrentar el 2000, y Flores tenía las respuestas clave para perder el miedo al futuro. Él en sí mismo era un ejemplo de emprendimiento. Resumía su existencia en una frase: “Nací en Talca y ahora soy millonario”, argumento que sedujo a compañías como CTC, BCI, Sodimac y Codelco para contratar sus servicios.
En esa época no tener un cursillo de este gigante de pelo negro y bigote gris era como no tener hoy día un chamán espiritual que logre equilibrar energías en un mundo hostil. Surgió la moda y la cuota de seriedad la otorgaban el apoyo de líderes como Felipe González, Ricardo Lagos, Humberto Maturana, Carlos Slim o John Searle. “Ser floriano o florista era lo más top si la misión era ser eficiente en los negocios”, recuerda un PPD. Es por eso que los encuentros aglomeraban a cientos de personas en el Hotel Sheraton, en el Carrera, el Crowne Plaza, en la ex FISA y en los salones de CasaPiedra.
A comienzos de 1998 se capacitó a tres mil personas para enfrentar las primarias de la Concertación, y las asesorías continuaron en la campaña de Lagos. “Me exigieron ir y me negué, me pareció siempre algo que en la campaña no correspondía exigir; por otra parte, tan sólo subrayo que por Dios que ayudaron poco a la hora de construir horizontes comunes en ese grupo”, dice Marco Enríquez-Ominami.
“No quise hacerlo porque no era grato, las personas que lo habían hecho estimaban que era muy duro, los hacían llorar, era terrible, humillante, drástico y raro. Flores es una persona tremendamente egocéntrica, de esos donde la última palabra la tiene él, trata a los demás como si fueran todos tarados. Se cree perfecto, creo que su problema es que tiene un complejo de superioridad muy grande”, asegura una fuente del PPD que prefiere permanecer en el anonimato para no verse involucrada con el “oso”, como lo llaman entre sus enemigos.
"Y tú que te creís"
“Los críticos de los floristas nos cantaban ‘tienes flores, señorita, tiene flores el señor’, una forma de decirnos en la cara que estábamos locos”, recuerda un funcionario de Gobierno. “Se le acusa de una especie de neotaylorismo, en el sentido de que se le pasó la mano en la búsqueda de la eficiencia porque trabajaba las emociones”, explica la misma fuente.
Aquí algunos ejemplos de lo que se vivía en aquellos salones:
“Yo no lo creía, pero me tocó vivirlo. Fue en una conferencia regional del ‘Diario Financiero’ en Iquique, cuando ni se sospechaba que Fernando sería senador por esa región. La presentación partió con música de tango, con mucho encanto y simpatía. Él describió lo fácil que era hoy en el mundo ser empresario. El capital sobra en la tierra, sólo hacía falta talento, decía.
Llegada la hora de las preguntas, un pequeño emprendedor iquiqueño, que tenía su propio sitio web, le preguntó: ‘¿Señor Flores, usted dice que es muy fácil acceder al capital y yo he ido a todos los bancos de Iquique a pedir créditos y no me prestan plata? ¿Qué puedo hacer?’. En ese momento surgió la otra cara de Flores. ‘Mire, hombre, no sea huevón, el capital sobra hoy día en el mundo, ya lo dije, y si usted no ha logrado captarlo es sencillamente porque no tiene suficiente inteligencia ni talento’. Fue en ese momento en que decidí interpelarlo. Le dije: ‘He leído en sus columnas que usted quiere introducir los valores de la solidaridad y la cooperación en la empresa privada, pero me parece que eso es contradictorio con lo que está pasando aquí partiendo por la descalificación’. Yo estaba enfurecido, pero él furioso me recordó su estadía en la isla Dawson, y que no aceptaba que se pusiera en duda su apego a esos principios que había defendido con la cárcel y el exilio. Estaba fuera de sí”, cuenta un ex ejecutivo del diario de Ricardo Claro.
En CTC, otra de las empresas asesoradas por el lingüista y filósofo, los testimonios son similares. “Fue el ’97 o ’98, los talleres duraban dos o tres horas, alguna vez tuvimos que bailar hombres con hombres o en las sala de directorios. Yo era uno de los vicepresidentes de la empresa. Las dinámicas eran bastantes duras, porque en el fondo se trataba de sacar fuera todo lo que uno pensaba sobre las otras personas, entonces se producían declaraciones bastantes fuertes. Recuerdo haber tenido que aceptar la declaración de otro vicepresidente que me dijo que yo había hecho una pésima gestión en la empresa. Según Flores, yo tenía que agradecer la opinión y tragarme la rabia. Era común que cuando se manifestaba algún desacuerdo, Fernando se molestaba y decía: ‘Y tú qué te creís, qué hai hecho, yo soy millonario, la plata que tengo es porque soy inteligente, qué me venís a decir tú a mí cómo hacer las cosas’. No le gustaba que le llevaran la contraria, a eso súmale los garabatos que lanzaba a cada rato”, cuenta un ex vicepresidente de la compañía y actualmente asesor comunicacional.
Ingrid, una ex ejecutiva de Sodimac, siguió las órdenes del gurú en el Hotel Carrera en el ’97. “Nos hizo un juego, me puso al centro y 12 ó 15 personas alrededor emitían juicios: mentirosa, egoísta, etc. Escuchar los juicios en seco no era fácil. Después, hicimos una rueda de participación donde se daban opiniones sobre la gente que quedaba echa trizas. Yo estuve con un nudo en la garganta desde que empezó hasta que terminó. Lloré, pero más que el llanto era la angustia que tuve desde el comienzo hasta el final. Con el tiempo lo evalúo como una instancia de autoconocimiento que le faltaba amor, porque era despiadado”.
La defensa de un "florista"
“La agresividad no era para tanto”, aclara el diputado Esteban Valenzuela, quien fuera otro de sus alumnos. “Él tenía menos paciencia con los discursos ambiguos. Recuerdo una anécdota con un mexicano que justificó la coima en su país como una manera de distribuir el ingreso. Cuando Fernando escuchó esto le dijo: ‘Ándate del taller’. Ese tipo de situaciones ayudaron a generar la leyenda negra. Flores no es millonario, tiene algo de plata, incluso les cobraba más barato a algunos sindicatos”. Valenzuela reconoce que los conocimientos aprendidos le ayudaron en su rol de joven político.
El PPD “florista” Jorge Insunza lo conoció el año 98 en el recién formado Club de Emprendedores, junto a un grupo de amigos del PPD, le pidió ayuda a Sergio Bitar para poder participar becado en las actividades, porque “no teníamos plata para costearlos”.
“Eran encuentros de 200 ó 300 personas, Fernando hilaba un diálogo que mezclaba hechos relevantes del mundo. En ese seminario participó Felipe González, el actor Óscar Castro; hasta tuvimos un contacto vía conferencia con el magnate mexicano Carlos Slim. Salímos bien entusiasmados. Fernando no era agresivo, sus diálogos, eso sí, eran incisivos. Aprendí de él su mirada filosófica, que consiste en establecer relaciones sinceras y productivas”.
Durante estos encuentros, el diputado se hizo de amigos que todavía mantiene, como la cerebro de finanzas de la campaña de Bachelet, la ex ministra de Economía Ingrid Antonijevic, a la que se suma Mario Valdivia, miembro de Atina Chile, el empresario Carlos Sanhueza y la actual directora de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Soledad Ferreiro.
José Andrés Herrera, ingeniero y actual jefe de gabinete de la Subsecretaría de Minería, resume que lo que Fernando enseñaba era una síntesis entre el desarrollo del lenguaje, la cibernética, la biología social de Maturana y la filosofía de Martin Heidegger. Él no lloró, tampoco se sintió violentado y reconoce que fue un aporte. Para él, la dinámica fue incómoda al comienzo, pero aprendió que el liderazgo tiene que ver con el estilo y la acción. Aprender a escuchar y ser-en-el-mundo era básico para comprender la propuesta. “Todo esto te lo presentaban muy rápido. Ahora uno no se da cuenta, pero en ese minuto hace un acto de fe porque no sabía adónde va dirigido todo”.
“El ejercicio de los juicios que Flores llama ‘evaluaciones’ te emocionaba y te provocaba. Una persona dice cosas duras y tú te tienes que dar cuenta que lo que está diciendo no es verdad, es sólo un juicio. ¿Cuál es el error? Es lo que puede gatillar, porque Flores no manejaba la condición mental de las personas que participaban”, concluye Ingrid, la ex ejecutiva de Sodimac.
El ingeniero civil Alfredo Schnell asistió a sus cursos porque tenía la idea de escribir un libro. Un amigo lo invitó, el encuentro duró cuatro días con almuerzos incluidos en el Hotel Crowne Plaza. “Me enseñó cómo enfrentar las pifias, cómo hablar en público y técnicas para manejar la vergüenza. Aplaudíamos, viví la técnica del baile, nada muy estridente, lo único desagradable es el carácter de Flores. Intimidaba a las personas, es arrogante. No es lo que dice, es él, su porte, el cómo se dirige a la gente, se le salen garabatos y cuando los dice uno se siente como ‘chuta, me tengo que quedar sentadito’. Le gusta que le levanten la mano, eso hace que todo lo bueno que puede tener se eche a perder porque finalmente logra que uno se cierre, y que mucha gente no quiera volver a verlo”.
¿Y usted pagaría la matrícula?
Documentación
La siguiente es una entrevista que en el año 2004 le hizo Francisco Martorell a Fernando Flores en El Periodista.
Dice que es precandidato y que está, dentro del PPD, en la arena mostrando parte de su juego. No arriesga mucho en política y, cada vez que puede vuelve a su tema: la biotecnología, la modernidad, la globalización, hablando con pasión, citando a autores, mezclando palabras técnicas en inglés o detallando, con minuciosidad, proyectos de inventiva pura, muchas veces lejos de lo que aquí se conoce como realidad.
Pero Flores, Fernando, además de senador por la Primera Región es filósofo y tiene libros a su haber y un impresionante éxito teórico, dentro y fuera de Chile, lo que además le permitió hacer una considerable fortuna personal.
Trata de ser difícil, marcar la cancha y dirigir la entrevista, pero a ratos (tal vez más de lo que quisiera) le sale el gordo bonachón que lleva por fuera y bromea, sonríe y hasta halaga a su interlocutor. No fue un round, ni una entrevista fácil. Al final, incluso, cae simpático.
La inteligencia de este hombre, que como la mujer bonita que sabe que lo es, no se esconde y muestra, además, que la usa con habilidad. Afloran las ideas y también la ironía y el equilibrio.
El senador está en carrera
Existe el mito que usted en Dawson decía que en Chile había mil personas influyentes y que bastaba con controlarlas a ellas para manejar el país...
No me acuerdo haberlo dicho. No creo, además, en la palabra control, menos en la era del caos, donde es imposible. Pienso, sin embargo, que un país necesita inversión de futuro y ésta generalmente pasa por muy pocas personas. El mundo de la creación es muy pequeño, y esto lo he podido comprobar después de la isla Dawson, en México, España, EEUU: la cantidad de personas que uno necesita influir es poco para poder emprender el cambio decisivo sobre algunas cosas; sin embargo, lograr ese cambio es muy difícil; también es un mundo bastante conservador, con intereses muy claros, que no quiere cambiar hasta que es necesario.
Hablemos entonces de la influencia. ¿Cuánto han cambiado, desde los 70 hasta ahora, los que influyen en Chile?
Ha cambiado y mucho. Hay gente, grupos industriales por ejemplo, totalmente nuevos como también hay nuevas fortunas. Pero yo creo que ha habido también grandes cambios en el mundo. Antes, nadie sabía quién era el presidente de una multinacional como la IBM y ahora Bill Gates, por ejemplo, cuando va a cualquier parte lo reciben como un híper jefe de Estado. Existen, en este momento, fuentes de poder diferentes y, por otro lado, la legitimidad va cambiando. Creo que hoy día la juventud está mucho más orientada a líderes de estilo, que a líderes de sustancia, de verdades, digámoslo así, porque hoy día la influencia de los intelectuales o los ensayistas es muy pequeña... No hay un Jean Paul Sartre o una Marta Hernecker.
¿No le parece que sus ideas y lo que plantea está alejado de aquello que llaman los problemas reales de la gente?
Depende. Hay temas que, por lejanos que parezcan, importan a mucha gente y el problema está en cómo logramos que esos temas, que son relevantes para el país, importen a la mayoría porque le afecta. Tenemos que empezar a entender cuáles son los circuitos que están durmiendo, y creo que uno de ellos es el de los profesores universitarios. Hablan de su materia pero no de la relevancia de los mundos en los cuales esa materia se inserta. Lo que ocurre en Nueva Zelanda o Australia con la carne por ejemplo; y el cruce genético de las especies, en un primer mundo preocupado por el mal de las vacas locas son hechos que deben proyectarse en Chile.
Al respecto, por ejemplo, nos pusimos a investigar este asunto que requería estudiar la calidad de la carne, la blandura: por qué había carne dura y otra blanda. Nos metimos en el proceso de calcificación y descubrimos con las ovejas que cierto proceso producía cataratas, nadie había experimentado con ello. De ahí terminamos de socios con los japoneses fabricando unas gotas que ayudan a disolver las cataratas. Ellos, que tienen los recursos, la producen. Esa integridad es de un país que está sintonizado con el mundo global; que es capaz de hacer bien lo que hace y descubriendo lo que llamo en mi libro, "anomalías". Eso es aprendible y enseñable. Lo que pasa es que la gente en Chile piensa con otras categorías. ¿Cuáles son esas categorías? Las ideas. ¿De dónde vienen las ideas? Del genio, dicen (ríe); no de las manos en la masa, como digo yo. Entonces existe la creencia que las ideas tienen que dar plata para poder experimentarlas. El gallo no se da cuenta que la idea sola, sin productos que se vendan, vale nada. Eso es un ciclo, ahí es donde entra el capital. Cuando tú eres exportador de materias primas, comodites o de todo esto, no te preocupas de eso, sino de que las cosas vayan bien empaquetadas, que lleguen a tiempo y en eso Chile ha hecho un progreso bastante grande...
¿Percibe aquello de que Chile está mejor que sus vecinos en América Latina?
Depende para qué. Yo creo que como seriedad de comercio, como honestidad de las instituciones y como una marquita que se empieza a legitimar para algunas cosas, Chile está mejor.
Y respecto a los otros países y lo que se viene, también tenemos ventajas...
El problema que tienen los países latinoamericanos, salvo México y Brasil, pero incluyo a Argentina, es que mientras no sean países confiables -en su gente, sus instituciones-, por muchas riquezas que tengan, les va a servir muy poco porque el mundo no está dispuesto a pagar mucho por incertidumbre y por inventarios inmensos. Y la falta de seriedad provoca eso. Estoy convencido que Bolivia, si quiere vender gas, no puede sólo exportarlo por Chile. Ninguna persona va a firmar un contrato de miles de millones de dólares con un país y a largo plazo si, cualquier día, una turba vuela un gasoducto, o se encajan con Chile y le aplican un impuesto. Ahora, si Chile fuese un país igual, tampoco tendría chance.
¿Y en qué estamos retrasados?
En no darnos cuenta que la globalización "es un monstruo grande que pisa fuerte", que tiene tendencia a la concentración, que si no inventas cosas grandes te vas a quedar simplemente en productor y éste, tarde o temprano, será controlado por los poderes monopsónicos que definen los precios y las condiciones de entrega. Por ejemplo Noruega, el líder en la pesca del mundo, son dueños de gran parte del salmón de Chile, a pesar de que ellos no lo inventaron. Son nuestros aliados y adversarios al mismo tiempo. Peligrosa situación.
¿Qué deja de manifiesto que los empresarios chilenos hayan vendido gran parte de las salmoneras a los noruegos?
Eso indica que nos falta algo y que es lo que yo llamo el nacionalismo solidario o patriótico, de unión de productores, trabajadores y Estado; que haga ver que en algunas áreas de la economía, no todas, debemos tener una vocación de poder mundial de ser el primer productor, con autonomía, porque es lo nuestro. Y ése, creo yo, fue uno de los grandes aciertos de Allende con el cobre. Lo importante de nacionalizar el cobre es que demostró que técnicos chilenos eran capaces de producir y manejar competitivamente una compañía de nivel mundial. Sin embargo, a pesar de ello, Chile está por detrás de Australia y de Canadá, que se han transformado en países creadores de empresas mundiales. Ahora, si nosotros queremos algo parecido, debemos tener inversión, no sólo en fábricas, sino también en acciones. Perfectamente podríamos encontrar una forma de transformar Codelco en una empresa mundial, como es PHP, pero chilena, en el sentido que las funciones superiores de comercialización, la investigación y el desarrollo, las exploraciones geológicas, todo eso, esté en manos de Chile, porque si no nos encontramos que tarde o temprano toda la modernidad nueva no se desarrolla en el país. Si todo es extranjero hasta los arquitectos van a venir de afuera.
¿Y nuestros líderes, a su juicio, están a la altura de las circunstancias ante estos nuevos desafíos?
Yo creo que tienen el intelecto, pero en general no veo que posean el sentido de urgencia porque estas cosas pasan muy rápido y están asentándose. Te diría que si no nos preocupamos hoy de patentar la flora y la fauna nuestra, si no nos preocupamos de ensayar formas nuevas, si nos metemos en discusiones ideológicas sin entender lo que estamos hablando (por ejemplo, mucha gente confunde biotecnología con ingeniería genética)... Uno podría estudiar el genoma, como hacen los neozelandeses que crearon el kiwi dorado con un 25 por ciento más de peso, para comenzar a generar cruces hasta lograr perfeccionar la calidad, el sabor y la forma. Debemos lograr con otros países, como Nueva Zelanda por ejemplo, tener investigación y desarrollo, ventures capital, universidades conjuntas estatales y compartir las patentes. Hay tanto por hacer. Me temo que mucha gente use las patentes para controlar también el quién tiene derecho a producir qué. La biotecnología, entonces, es importantísima. Te puedo decir que el valle central no sobrevivirá sin una agricultura poderosa, y para tenerla dependemos de la ciencia. No estamos produciendo científicos en la cantidad ni calidad necesarias, ni tampoco estamos dando las becas a los tipos más brillantes. Ahí hay que hacer un cambio grande...
¿Senador, no se siente hablando de un tema que otros políticos, diputados, senadores o ministros, no tienen en su agenda?
Bueno, lo van a manejar en cinco años más. Y la labor de gente como yo es ayudar a que lo manejen.
¿Siente que lo escuchan?
Sí, soy el presidente de la Comisión de Conocimiento del Senado, la gente me respeta por eso y muchas de mis intervenciones se refieren a este tema.
No lo miran como un genio que está muy arriba, hablando de cosas raras...
Hay gente que tiene esa tendencia. Una vez tuve una discusión de tecnología y concepción heideggeriana en EEUU, en la que dije que Heidegger era relevante para la tecnología y sus seguidores se enojaron, incluso los tecnólogos se preguntaban qué era eso. Muchos no lo comprendieron. Como dice Allamand, hay una travesía por el desierto en toda idea nueva.
¿Una travesía que, al menos en política, es bastante solitaria?
Tengo una opinión distinta. Yo entiendo tu preocupación, pero en dos años más hazme otra entrevista y ahí veremos si logré hacerlo o no. Lo que sí sé es que hay algunas cosas que no tengo que decirlas porque, tal vez, adquiriría un protagonismo desmedido, y eso provoca efectos contrarios a lo que yo quiero hacer, produce resistencias que no son necesarias. Para que las cosas resulten, muchas veces uno tiene que crear un equipo donde mucha gente tenga méritos...
¿Su bajo perfil entonces es estratégico? Lo digo porque mucha gente esperaba que el senador Flores fuera el gran protagonista luego de su elección.
Es parte de mi estilo. Yo creo que la gente tiene una idea muy ingenua de dos cosas. Una, es cómo se hacen pasar las cosas. Cuando llegué de EEUU, no pude llegar y decir: `mire, soy un genio porque inventé esto e hice una tesis". No; tienes que ir navegando, buscando. Me costó mucho lograr que alguien invirtiera en mí el primer millón de dólares.
La otra cosa es que la gente tiene una idea muy distorsionada acerca de mí. Cree que soy una especie de Apolo que baja del cielo a decir verdades y a retar a la gente.
¿Qué busca la gente en Chile y qué le puede ofrecer la política?
La mayoría de la gente en Chile no quiere hablar de política sino que busca que la ayuden a orientarse en esta confusión que vive el mundo. Requiere herramientas, tanto intelectuales como sicológicas y sobre todo espirituales. El concepto más importante que estoy desarrollando es que en la vida nada resulta si uno se deja llevar por la mediocridad de la opinión, por el goce estético del placer, o se deja dominar por el principio de unos valores que uno cree o piensa que son los más importantes. Yo creo que lo más importante en la vida es tener pasión y un compromiso incondicional; pero que se aplica en el mundo concreto.
¿Y cuáles son sus compromisos?
Tengo tres compromisos incondicionales en mi vida. Uno: mi familia y mi mujer (no está en orden de prioridades, se puede decir que son simultáneos). Segundo es Chile: la gente no logra entender que tuve el privilegio de ser ministro de Allende y que estuve preso... volver a Chile fue una cuestión importante. Por eso me siento relevante socialmente en Chile y no en EEUU. Allá me siento una persona exitosa, que lo pasa bien... Pero no: ¡este país es el que se me ha metido debajo de la piel! Yo soy de Talca. Mi padre está enterrado allá. Mi mujer también es de Talca. Somos súper chilenos. Y como diría Neruda: me duele Chile; me duele con su alegría, con su miseria, con sus rasqueríos... pero es mío. Y lo tercero, yo tengo una búsqueda intelectual, en la que he tenido éxito, de entender el mundo y sobre todo en este momento de transición histórica y quiero hacer un aporte a eso.
¿Y ese aporte, en Chile, tiene que ser desde la política?
No, para nada, porque si me hubiera dedicado a la política hace diez años no habría podido hacerlo. No tenía ni la autonomía financiera ni habría....
Pero ahora, senador, ahora. ¿Es necesario que usted esté en la política para ese aporte?
Creo que la política es una palabra que tiene demasiados estigmas. Si tú me dices la política con P mayúscula yo te diría que sí. Yo creo que el amor al país requiere también del amor al Estado nacional, que no es lo mismo que el país. Ser senador por la Primera Región es un privilegio bastante grande. La política con minúscula no me interesa mucho -la de mantener bloques, alianzas, renovarse en los cargos una y otra vez-. Yo creo que el número de años en el servicio público debería ser limitado y pondría rápidamente leyes para que ello fuera así.
SOY CANDIDATO
¿Usted quiere ser candidato presidencial de la Concertación?
En este instante soy candidato, y si los que tienen que determinar eso así lo requieren voy a ser el candidato de la Concertación en el 2005.
¿Y cuál cree que es el mecanismo para elegir a ese candidato?
Pienso que la Concertación -cada uno de sus partidos- debe llegar a una convención donde cada colectividad tenga sus candidatos y ahí se fije el método para arribar a uno splo, que podrían ser primarias u otra forma.
¿El PPD debe llevar un candidato?
Hay que recordar que el PPD es la primera fuerza de la Concertación en la Cámara de Diputados y, además, es el partido del Presidente. Por ende tiene que tener un candidato presidencial en este momento con el mismo derecho que los DC tienen a cuatro.
¿No es partidario de que el bloque PPD-PS lleve un solo candidato a disputar con un DC?
Eso tendrá que verse. Pero creo que es prematuro cerrar la discusión a base de encuestas de simpatías. Mucha gente en el PPD piensa lo mismo que yo. Esto tienen que definirlo los organismos regulares del partido.
Incluso se podría hablar de una campaña dentro del PPD.
En términos hípicos, ahora estamos como los caballos que se pasean antes de entrar a la pista. Hay un muestreo. Eso es bueno porque a uno lo obligan a mostrar ideas. Pero creo que, finalmente, esto se va a decidir de otra forma...
¿Cómo se definirá?
No, ahí me estás metiendo en los arcanos y tú eres muy peligroso ahí...
Muchas candidaturas, finalmente, se decidirán por encuestas y allí usted, al menos hoy, no sale bien parado...
Si usted hubiera hecho una encuesta mía en Arica, cuando partí (y le recuerdo que la revista Qué Pasa sacó una portada en mayo de 2001 que decía: "Un influyente en apuros" porque, según ellos, yo no tenía por dónde ganar). Usted vio lo que pasó. ¡Aplastante!
¿Y esa región deprimida, con grandes problemas económicos, es trasladable al resto del país?
No, no es trasladable. No soy de un pensamiento lineal simple. Usted ya sabe que (ironiza), por lo menos, escribo libros y soy más sofisticado que eso. No; lo único que quiero decir es que las encuestas a dos años plazo son muy distintas. Hay una cosa que he aprendido en la vida, que es cuando la gente te pregunta sobre la base de una opinión comprometida y no comprometida. Y en las elecciones la opinión comprometida se da en los últimos dos meses. Y no digo más. No estar en las encuestas durante un rato es un muy buen negocio. Y yo no hago nada para estar en ellas. Pero hay un momento, como en el Tour de Francia, en el que tendré que hacer la embalada y echarle para adelante...
¿Y de qué tiempo estamos hablando?
Yo creo que todo eso va a ocurrir... Este año, si yo quiero ser candidato, tengo que trabajar más seriamente en las regiones que no me conocen y la gente tiene que identificarme con un discurso que sólo una elite me conoce.
¿Existe un "florismo" incipiente?
Sí.
¿Qué factores van a permitir que su candidatura permanezca. O cuándo -usted dirá- no puedo seguir adelante con esta candidatura?
Creo que entre octubre de este y marzo del próximo año la Concertación tendrá elegido a su candidato; y creo que todos los que somos precandidatos deberíamos tener la honestidad de decir "yo me voy a someter a la disciplina que emerja del colectivo". Y si hay que trabajar por Bachelet o por Alvear lo haremos, o por Frei; como espero que hagan lo mismo conmigo. Quiero tener rivales y no enemigos. Me doy cuenta de que el que yo haya sido precandidato ya produjo un fenómeno: alguno de los temas que hablo comienzan a hablarlo los otros. Y eso, que no es suficiente, algo ayuda.
¿Y si usted no es candidato, por quién se inclinaría para que lo fuera?
No tengo. La vida política no es de gustos ni de deseos. Es algo serio. De lo único que estoy seguro es que no voy a votar por Lavín.
¿No cree que hay partidos que tienen mayores posibilidades? Por ejemplo, la DC reclama su derecho tras un gobierno conducido por un PPD-PS.
Sí, tiene derecho a reclamar. Hablar es gratis. Es como reclamar el derecho de Trivelli. Está bien, pero yo prefiero a Schaulsohn. Veamos la fórmula.
Más allá de que Schaulsohn sea PPD, me imagino que tiene cierta relación de amistad con usted. ¿Cuáles son los méritos de Schaulsohn?
Creo que Santiago requiere lo que en inglés se llama Flac Ship (la nave emblemática)... No por el número de votos. Creo que Santiago tiene que convertirse en un centro urbano atractivo, cultural, que dé gusto disfrutarlo; y no en un barrio de lumpen, en el cual sea peligroso caminar de noche. Hay que recuperarlo. Creo que Schaulsohn tiene pasta de estadista y se ha dispuesto con muchas luces. Pienso que Trivelli es demasiado joven y que su estilo es demasiado farandulesco: se va a parecer mucho a lo que hay.
COMICOS DE LA FARANDULA
¿Qué tipo de líder tenemos hoy?
A los que hoy estamos llamando líderes son... líderes de popularidad que no se diferencian de los cómicos de la farándula en muchos aspectos. Y van mucho a la farándula. Creo que hay algo extraño en eso. Gente que le gusta ir a programas de opinión y que dicen si les gusta ese señor o les gusta otro. Parecen peleas de gallos, de perros, de quiltros más bien. Eso a la larga desprestigia, jode y aburre. Por lo demás es uno de los permanentes peligros de la Democracia y de la Modernidad.
Trivelli, precisamente, dice que él va a esos programas porque le permitían llegar a un gran número de personas con su mensaje...
Eso no le va a permitir gobernar. Y la prueba está en Lavín. ¿Cuál es la gran obra de Lavín en la comuna de Santiago? No existe. Entiendo algunas cosas pero cuando todo comienza a ser producido y no hay sustancia, estos mismos temas que estamos tratando acá, no les dan cabida. Pero, afortunadamente, hay un grupo de chilenos que no está en eso y me lo hacen ver cada vez que aparezco en los programas de la TV del senado. Mi impresión es que lo más importante es llegar a los jóvenes. Los jóvenes dejan de serlo con mucha rapidez. Yo hice cursos de emprendedores el año 87-88. Entre mis alumnos tenía a Germán Quintana, Claudio Orrego, un montón de gallos que eran estudiantes en esa época. Antes de una década todos eran ministros. Yo fui ministro a los 29 años; y tengo la profunda confianza en que un joven con las antenas bien puestas puede madurar en un dos por tres.
¿A qué atribuye la crisis de la Derecha?
No lo sé. Podemos mirarlo desde el fútbol: si juego por el Colo Colo, tengo que mejorar a mi equipo porque no sé cómo va a jugar la Chile. Creo que ellos tienen un gran capital de equipo en la UDI, guste o no a la gente. Los veo parejos, homogéneos, la lealtad entre ellos es fuerte. Creo que el costo de la salida de Longueira de la UDI es mucho menor que el costo de la sacada de Piñera de RN. Entonces, el problema está en los sectores de RN. Sin embargo, creo que se va a tener que poner crecientemente más serio y empezar a darse cuenta de que no se puede redondear todo. Incluso esta política sobre lo religioso que ha aparecido estos días. No es sobre lo religioso: es si él (Lavín) tiene una visión integrista y excluyente del mundo, que hay ciertos sectores en este país que sí la tienen, y eso asusta a mucha gente. Una cosa es la libertad religiosa y otra es que un grupo se quiera comer a todo el resto, incluso dentro del catolicismo.
¿Usted cree realmente que hay dos derechas, una liberal liderada por Piñera, y otra autoritaria liderada por Longueira?
No, creo que es más complejo el asunto. Hay una gama... si bien el sector liberal es mucho menor en términos del poder político y está subordinado a los otros. No me cabe ninguna duda. Sin embargo, estoy convencido de que la UDI tiene un límite, no tiene un proyecto imaginario del futuro de Chile serio y, por lo tanto, si llega al Gobierno le va a pasar lo que sucede con la alcaldía de Santiago. Creo que su fuerte hoy es haber logrado unir sectores de la derecha tradicional y del gobierno anterior con sectores populares marginales. Pero esos sectores no son fieles desde el punto de vista electoral porque ellos trabajan con expectativas a corto plazo. Hay mucha gente, entonces, que está preocupada que esto derive en populismo. Y pasar de un populismo de derecha a un populismo de izquierda no cuesta nada. Siempre me ha parecido raro esta conjunción de neoliberalismo en lo económico, cristianismo católico en la derecha y partido de los pobres. Algo no me calza...
¿Y le preocupa?
Sí, pero en el sentido de que me preocupa el futuro de Chile, como también me preocupa una izquierda que no se interesa por crear riqueza, que cree que todo es distribución y que va a tener programas de ayuda a los pobres infinitos. Yo quiero que dejen de ser pobres y el tema de la pobreza tiene que ver con los horizontes de posibilidades. Si el lenguaje, la educación y las costumbres son pobres, al final es muy difícil que esa persona, por más talentosa que sea, logre salir adelante. Entonces la gracia del Chile de los años 30, 40 fue que inventamos la clase media.
La defensa y los "buenólogos"
No me calza que haya presidido la Comisión de Defensa de la Cámara Alta entre los meses de marzo de 2003 y 2004.
Creo que la defensa es un tema esencial para Chile. No tendríamos la Patagonia sin Marina, ni el norte si tuviéramos un Ejército débil. Las demandas por mar se transformarían en caminatas al mar. Y no hay que olvidar que Perú tiene el doble de habitantes que nosotros. Entonces tenemos que mostrarnos con unas Fuerzas Armadas disuasivas mínimas pero de alta calidad.
Es decir, usted ha compartido la decisión de las compras de las fragatas, de los aviones F16 ...
Totalmente. En eso soy absolutamente ortodoxo.
Es decir no es partidario de reducir el gasto en Defensa.
Unilateralmente, no. Y no pienso que los países vecinos están en un grado de estabilidad y pro amistad con nosotros. La mayoría de nuestro armamento es viejo. Compramos mucho armamento usado. Si la Marina no repone sus cosas se queda sin razón de ser.
Los F16 son nuevos y no tienen un poder disuasivo mínimo.
No, son mínimos, de hecho los norteamericanos están cambiando todo su armamento, los F16 quedaron atrás.
Pero para la zona no lo son...
...Claro, pero no me va a sacar de ahí. Ahí es donde tengo algunas diferencias con sectores llamados "progresistas", que creen que ser "buenólogo" profesional en todo nos da rendimiento en algo. Ahora, el problema no es el armamento sino de Fuerzas Armadas. Queremos tener 20 mil marinos y no tener fragatas ¿para qué?
¿Y el 10 por ciento que Codelco le entrega a las FFAA?
Eso ya está pasado de moda. Hay que cambiarlo. No les conviene ni a ellos ni a nosotros. Ahora con precios más altos acumulan más plata, pero no pueden planear. A mí me gustaría que hubiera un Estado Mayor superior a las FFAA, con mando político también, que tuviera una estrategia integral y no planes de adquisición sectoriales de un tercio.
Uno de los grandes desafíos de Bachelet era avanzar en esa dirección...
Eso es algo que habrá que discutir.
¿Pero no se ha avanzado en este período?
No, no se ha hablado de eso.
ELECCIONES ESPAÑOLAS
¿Ha hablado con Felipe González en estos últimos días?
No, no he hablado con él después de las elecciones. Hablé el día anterior.
¿Estaba optimista o pesimista?
Gracias a Felipe me enteré de que iba a caer Aznar. Pero hubo algo de sorpresa. Cuando estuvo acá en enero estaba un poco escéptico.
¿Y qué cree que operó ahí?
Los españoles ya tenían un resentimiento con Aznar por la guerra en Irak; sin embargo, eso se disolvió en las elecciones municipales. Y además el escándalo que tuvo el PSOE en Madrid. Eso le pegó muy fuerte a Zapatero. El tipo es muy gentil, en términos de carisma respecto a Felipe.. Esa es una cosa. La otra es que creo que Rajoy era un mal candidato. Entonces se le dio vuelta en un dos por tres la historia. La gente percibió el intento de mentir con el asunto de la ETA. Y, de eso estoy convencido, un pueblo con dignidad como lo es el español no acepta una cosa así.
Dos diputados, Tarud (PPD) y Navarro (PS), dicen que Chile es o podría ser una eventual víctima del terrorismo.
No excluiría esa posibilidad. Creo que el mundo cambió y que parte del cambio provino del sentimiento de abuso que ciertos sectores musulmanes tienen sobre occidente y que Al Qaeda trabaja. Creo también que la tecnología moderna contribuye mucho a las posibilidades del terrorismo. El riesgo aumentó. Se acabaron los días en que uno podía caminar por las Alamedas, o envían a sus hijos al colegio o leen por la calle sin temor.
A propósito de las Alamedas. Patricio Navia acaba de lanzar un libro, y en él plantea que "las grandes Alamedas" a las que se refería Allende, de alguna manera se concretaron con Pinochet. ¿Está de acuerdo con eso?
No, creo que Patricio tiene un estilo, como un tábano, que construye bonitas frases y que le permiten crear estas cosas, pero no existe en ello, aunque no he leído el libro, un análisis muy en profundidad. Tal vez con esa idea va aumentar la venta del libro en un sector que no lo habría comprado nunca.



Atina Bolivia
28 nov 2006 | 02:34 PM
Por la indudable influencia que ejerce en algunos círculos cruceños el Senador Fernando Flores (Chile), a través de sus seguidores, es importante investigar quién es el hombre tras la imagen. En un post anterior les adjunté un artículo aparecido en La Nación, de Chile, en que mostraba una faceta quizá no conocida del personaje. Ahora les adjunto otro, tomado del blog de Mauricio Bertero en atinachile.cl y en el que muestra otra faceta del mismo. Lo interesante es que no se limita a explorar al Senador sino que hace trascender su análisis al “cómo somos los chilenos”. Según su argumento, no es tanto el caracter del Sr. Flores como el de los chilenos en general el que provoca esa aparente dicotomía de amor-odio. Muy interesante punto de vista.
Claudia
27 dic 2006 | 01:35 AM
Querido Mauricio:
Eres el Mauricio que fue dueno del Ti-5 algunos anos atras?. Quiero saludarte y decirte que me encanta leer tu blog...me parece interesante. Alguna vez trabaje y comparti tu sueno en el Ti5 donde creci como persona....Claudia A. Ya no vivo en Chile...me case con un gringuito y vivo en Inglaterra hace 5 anos...te mando un abrazo grande y espero que tu 2007 venga cargado de vibras positivas...si quieres escribirme mi e-mail...claudialb21@hotmail.com