¿Moda o nuevo estilo? La penetración de este sistema de entrenamiento de líderes ha llegado a la actividad pública. Lleva 30 años flirteando con el desarrollo de las organizaciones. Y muchos políticos chilenos recurren a sus “talleres”.
Taller de liderazgo con el que se inició el gobierno de la presidenta Bachelet.
Dos compañeros de trabajo deben, en una sala llena de otros colegas, apoyar un lápiz cada uno con su dedo índice y bailar al son de una música sin que el lápiz se caiga. Por supuesto que en un principio el instrumento de trabajo pasa más en el suelo que apoyado entre los dedos de los protagonistas. Con el paso del tiempo, y al ponerse de acuerdo en el ritmo, el compás y la velocidad del baile, ambos logran que el lápiz se mantenga entre la presión de ambos. Es un trabajo en equipo. Y es una actividad de coaching.
El Mundial de Alemania ha puesto de moda nuevamente a los coach. Nos referimos a aquella palabra de habla inglesa que define a quien entrena o prepara a un equipo o deportista. Con posterioridad, los expertos en la administración de organizaciones agregarían las tres letras que le dan acción a una palabra y terminarían por convertir en disciplina para algunos, moda para otros, el oficio de entrenar a representantes de entidades de todo tipo.
En algún momento a la política se le agregó el método científico. Posteriormente, a la ciencia política se le agregaron esquemas como la teoría de redes o teorías como las que planteaban que a mayor riqueza económica, mayor desarrollo político. Las ciencias de la administración invadieron después, con el énfasis de la gerencia y políticas públicas en la disciplina. Y que estos entrenadores de gerentes saltaran desde las empresas hasta las oficinas de los políticos en el Parlamento o en el Ejecutivo no es más que una muestra de los tiempos que corren. Es el coaching, que lleva más de 30 años flirteando con las organizaciones en el mundo.
“No es un retiro espiritual; diría, más bien, un alistamiento. Vamos a hacer una reunión con ministros, subsecretarios, intendentes, para que todos estén con las tareas muy claras para el próximo lunes”, dijo Michelle Bachelet el 6 de marzo pasado, cuando era Presidenta electa, explicando el encuentro que tendría lugar en la localidad de Marbella, en la V Región, pocos días antes de su llegada al Palacio de La Moneda.
La pregunta más recurrente del momento fue: ¿quién era Julio Olalla?, el personaje que daría la charla a los futuros representantes del Ejecutivo. Fue la persona responsable de la actividad o taller de la nueva Presidenta, pero además es un abogado de la Universidad de Chile, experto en coaching y fundador de The Newfield Network, un hombre que trabajó con Fernando Flores, senador que conoce también de la materia; con Werner Erhard, un tipo que tras aburrirse de su poco apasionante labor de venta de autos usados se dedicó a este método; y, en fin, militante de una tendencia que ostenta en su base ideas de Austin, Sears, Varela y Maturana, entre otros.
Erhard desarrolló este método, que consta de un entrenamiento constante, que a través de preguntas, situaciones y conversaciones busca las potencialidades que no han salido a la luz en un individuo, al tiempo que lo enfrenta con sus debilidades.
A mediados de la década de los 70, Erhard pensó que su metodología debía incorporar nuevos conceptos o quedaría atrás. Es en ese momento que se nutre de la alianza con Fernando Flores, en la que Erhard aporta infraestructura y método, y Flores sus ideas en materia de teoría del lenguaje. Posteriormente, ambos personajes separarían aguas.
Mientras los entrenamientos de Flores pasan por desarmar y volver a armar a un individuo, con un proceso que algunos coachers califican de agresivo, otros, como Julio Olalla o el chileno Rafael Echeverría, tienen un estilo más empático o conciliador. En la actualidad se está estableciendo el capítulo chileno de la International Coaching Federation.
En los últimos años este método, ya implementado en la empresa privada, ha llegado a las políticas públicas. Se han visto los efectos en distintas reparticiones públicas, tales como Sercotec, con el trabajo de Gastón Suárez; el Registro Civil, con la labor de Alejandra Sepúlveda; o el Instituto de Normalización Previsional, con Jorge Norambuena.
La experiencia que relatábamos en un principio se dio en el primero de los organismos, donde María Dolores Silva recuerda que el proceso vivido entre 1996 y 1997 produjo un nivel de trabajo en equipo nunca visto. “Toda la organización hablaba un lenguaje común. A nivel personal ha cambiado mi forma de enfrentar los problemas”. Clarisa Tetzner, también de Sercotec, asegura que el coaching “nos enseñó a hacernos cargo de los problemas y a no enjuiciar a nadie”.
Liderazgos van y vienen
Para el socio de la agencia de comunicaciones Strategika y magíster en Ciencia Política, Paul Venturino, el coaching no ha entrado con fuerza en la política, por lo menos en la expresada en la acción de los partidos políticos. A juicio de Venturino, está claro que el coaching está de moda producto de que las empresas se dieron cuenta de que gerentes muy capacitados desde el punto de vista técnico no necesariamente lo están en materia de relaciones humanas.
A juicio de un coach, que ha trabajado con diversas organizaciones, en las elecciones presidenciales pasadas se enfrentaron la candidatura del empresario Sebastián Piñera, cuyo discurso apuntaba a la competencia del candidato e inducía a una estructura piramidal, donde la decisión del candidato se acepta sin dilación. Por otro, la de Michelle Bachelet, que apuntaba a la confiabilidad de la abanderada y de la coalición que tenía detrás, estableciendo una relación de cooperación propia, en opinión del coach, de una sociedad más evolucionada y de la mirada del coaching.
Un ejemplo práctico es el del capataz en una obra, donde los trabajadores le siguen por el uso de la autoridad. ¿Qué pasa cuando en vez del capataz que manda sin reparo se coloca a un jefe que frente a la pregunta de su subordinado ¿qué hago? osa responder a su vez con una pregunta: ¿qué harías tú?
No pasaría mucho rato antes de que uno de los obreros de la cuadrilla va donde el jefe de obra a quejarse porque a su nuevo capataz le falta autoridad. “Me pregunta qué haría yo… si es por eso, que me paguen su sueldo”. La pregunta es si con este tipo de cambios se está desarrollando un modelo diferente de liderazgo.
El cientista político Ricardo Israel cree que el coaching no ha penetrado con fuerza ni en la acción ni en la ciencia política. “Hay una serie de metodologías que han sido exitosas en áreas como la sicología o la economía, pero que no han penetrado en la política. Creo que el coaching es una de ellas y, hasta ahora al menos, no ha dejado huellas”.
El pitazo inicial
Este lunes se cumplen los primeros 100 días de Gobierno de Michelle Bachelet. Ciertos rasgos del nuevo Ejecutivo han llamado la atención no sólo de los analistas, sino de los ciudadanos que observan el comportamiento de sus ministros y subsecretarios.
“El liderazgo de Lagos era el de un jefe fuerte, que dirigía la orquesta, que reprendía a sus colaboradores. El de Bachelet no, incluso a veces da la sensación de que los ministros fueran más libres o que no estuvieran bajo una tutela tan férrea”, dice el académico de Ciencia Política de la Universidad de Chile Gustavo Martínez.
La pregunta es si se está desarrollando una nueva forma de liderazgo a través del coaching u otro tipo de iniciativas. Pero la primera respuesta a esta interrogante es también una consulta: ¿se ha desarrollado Chile lo suficiente para este nuevo tipo de liderazgo?
Un coach extranjero que trabaja en Chile desde hace años plantea que lo que más le llamó la atención cuando llegó a nuestro país fue el alto grado de autoritarismo que existía en sus ministerios y reparticiones. “Había una diferencia: los anteriores, es decir durante la dictadura militar, creían en ese modelo autoritario. En democracia no, había un modelo que se creía debía ser, pero que no se condecía con lo que ocurría. El enfrentamiento con uno mismo es muy importante. Enfrentar conductas con creencias de las personas es fundamental. Y eso es coaching”.
Un elemento reactivo para la modernización del Estado es el hecho de enfrentar caras nuevas con estructuras anquilosadas. Es decir, el tema de la articulación, generar confianzas entre los componentes de distintas generaciones y visiones, el fortalecer vínculos con el objetivo de mejorar algo.
Pero otro factor es la permanente sospecha de que el otro tiene una agenda propia. El enfrentamiento entre la agenda de un ministro que ve su cargo como plataforma política, versus la agenda gubernamental que busca el bien de la nación. Si bien este proceso no es provocado por el coaching, es un fenómeno que se da con frecuencia, y que los partidos políticos fomentan con miras a la próxima elección.
En una óptica empresarial, es como optar entre tener buenos gerentes que no quieren ser gerentes generales o estar en una constante búsqueda de sucesores, cuestión que los partidos políticos buscan colocar en los gabinetes.
Ahora, si lo quiere en lenguaje futbolístico, sería optar entre tener un equipo que funcione como reloj, en el cual cada uno sabe hacer su trabajo en forma correcta y sin “comerse” la pelota, o tener una o dos “estrellas” para que lleven el balón de arco a arco y el equipo funcione en son de ellos. En esa disyuntiva, que sí es política, el coaching apoya a una de las dos opciones. Pero lo que decida un Jefe de Estado es otra cosa.
Nota: Este artículo se publicó el domingo 18 de junio de 2006 en el diario La Nación. Contiene datos interesantes sobre el orígen del coaching ontológico del cual hemos hablado en este blog. Sin embargo, llama la atención un cierto sesgo para abordar el tema de la Ontología del Lenguaje.
Los medios de comunicación tradicionales recién están descubriendo que en Chile hay temas e interpretaciones emergentes que quiebran el paradigma racionalista. Un ejemplo de ello es la figura de Julio Olalla, quien para los mass media era un desconocido porque opera bajo otras lógicas.
Desde que Olalla dictó el Taller de Liderazgo para el gobierno ha habido una verdadera carrera de los periodistas por saber quién es este personaje.
Hay cosas que están pasando en el mundo y los medios tradicionales "ni se enteran". Sin duda, una muestra más que hay una crisis en el modelo de comunicación industrial, producto de una nueva lógica que está imponiendo Internet.
También recomiendo leer "Coaching y Política", en el mismo diario, escrito por Juan Vera.
Otros blogs interesantes sobre el tema:
- Juan Vera
- Raúl Herrera. "Hablar mal para diferenciar. Un paradigma usual.
- Mi amigo Carlos Díaz.
- Carlos Albornoz en Miami. "Gobierno, Ontología y Coordinación.






1 comentario
Antiimperialista
5 sep 2006 | 08:00 PM
La función de la escuela es la formación de los futuros profesionales de nuestro pueblo. Las enseñansas de los valores personales lo hacen los padres o familiares cercanos.
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