Es la clase más popular de la Universidad de Harvard. Son muchos los estudiantes que quieren inscribirse en la materia que dicta el profesor Tal Ben-Shahar, quien enseña a sus alumnos cómo aprender a ser más felices.
"Aprendan a fracasar o fracasen en aprender", dice el académico.
Según Ben-Shahar, la clase de Psicología Positiva -que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación- le da a los estudiantes herramientas para conseguir el éxito y encarar la vida con más alegría.
"El objetivo de mi clase es crear este puente, unir la accesibilidad y la diversión de la autoayuda con la rigurosidad y la sustancia de la academia".
Este profesor de 35 años y que algunos consideran "el gurú de la felicidad", no critica otras propuestas de la psicología, pero asegura que es importante no olvidar el lado positivo de los seres humanos.
También cree que es necesario unir el aspecto práctico de los libros de autoayuda con el rigor de los estudios académicos.
Ben-Shahar conversó con BBC Mundo sobre su clase. Lo invitamos a leer la entrevista y también a que envíe su comentario.
-¿Comparte usted los consejos del profesor Ben-Shahar?
-¿Qué herramienta le ha resultado más útil para encarar la vida de una forma más positiva?
-¿Qué consejo o experiencia le gustaría compartir con otros lectores?
-¿Es posible "aprender" a vivir con alegría?
¿Qué aprenden los estudiantes en su clase y cómo lo hacen?
La principal lección para mis alumnos es que la felicidad está en nuestro estado de ánimo.
Esto se logra por medio de la lectura de artículos, la redacción de ensayos y también éxamenes.
¿Y cómo se encuentra la felicidad?
El enfoque está en lo interior y no lo exterior. Por ejemplo, la mayoría de la gente, sea en Estados Unidos, Asia, África, Europa o América Latina, nos concentramos en lo negativo en vez de lo positivo. Por ejemplo, debemos aprender a expresar gratitud por lo que tenemos, por el privilegio de tener una familia, comida en la mesa; hay que aprender a apreciar la vida.
También hay que mirar el fracaso desde otra perspectiva. Más allá de decir que es una catástrofe, la pregunta es qué podemos aprender. Es necesario apreciar el valor de la música, la espiritualidad y las relaciones interpersonales, porque son elementos que le otorgan valor a nuestra vida.
Se trata también de darnos permiso de ser humanos y permitirnos experimentar la tristeza, la ansiedad en determinados momentos, porque son los que nos hacen fuertes y crecer.
¿Pero algunos críticos podrían decir que su clase no es más que una materia trivial y muy superficial?
La importancia de la psicología positiva radica en que es un campo dedicado al mejoramiento de la calidad de vida.
Es cierto que el tema del mejoramiento de la calidad de vida ha estado dominado por trabajos insustanciales, basados en pensamientos y opiniones de la gente en contraste a la rigurosidad científica.
Sin embargo, la psicología positiva brinda estudios bien sustentados en el área, que respaldan cambios posibles y reales.
¿Cómo evalúa el progreso de los estudiantes y cómo ellos pueden evaluar su propio progreso?
El progreso de los estudiantes se mide como cualquier otra materia en la Universidad de Harvard. Hay una evaluación objetiva en la que los alumnos, al final del curso, obtienen una puntuación sobre la base de los niveles de comprensión de las investigaciones y la calidad de sus ensayos. Sin embargo, cada estudiante debe preguntarse a sí mismo: "¿Soy más feliz como resultado de lo que aprendí?", y lo más importante es: "¿Cómo puedo continuar e incrementar mis propios niveles de felicidad?".
Deben preguntarse, por ejemplo, si deben continuar escribiendo un diario de gratitud o dar por sentado lo positivo en la vida. Deben preguntarse seriamente lo que en realidad quieren hacer. ¿Quiero estar en Wall Street o preferiría ir a Calcuta y hacer trabajo voluntario?
Cualquiera que sea la respuesta a esta pregunta, es lo que hará a la persona más feliz y por ello sólo ella debe responderla y nadie más. Por ejemplo: "¿Soy auténtico y estoy viviendo la vida que quiero?".
Fuente: BBC Mundo, 29 abril, 2006.-
Nota: Me parece interesante este artículo, aunque bastante liviano por el típico formato periodístico tradicional con el que está escrito. A mi juicio es interesante por a lo menos dos razones. Una, que en Harvard se esté gestando algún quiebre en los enfoques tradicionales de la educación universitaria, explorando nuevas vertientes más conectadas con el sentido de la vida. En segundo lugar, en las respuestas entregadas por el entrevistado vislumbro una visión de mundo que tiene que ver con el surgimiento de un nuevo paradigma, sobre el cual en este blog hay bastante información almacenada. Por último, en las respuestas de Ben-Shachar me parece que hay elementos muy cercanos a la Ontología del Lenguaje.
ACTUALIZACION al 12 de Enero 2009: En la Revista del Sábado del diario El Mercurio aparece este 10 de enero una nota que complementa lo aquí publicado.
El Secreto de la Felicidad
Todos hablan de Tal Ben-Shahar en los salones y en los patios de la Universidad de Harvard. Hoy vive en Israel, pero en 2006 marcó un récord que lo lanzó al estrellato académico: dictó la clase con la concurrencia más numerosa en la historia de la universidad: Sicología 1501, 840 alumnos. Y lo que enseña no son sesudas teorías ni grandes corrientes del pensamiento, sino que algo más sencillo. En su curso, futuros economistas, médicos, físicos, iban a escucharlo a hablar sobre la felicidad: cómo buscarla, cómo encontrarla, cómo mantenerla. Así se transformó en uno de los profesores más populares de Harvard.
En adelante, sus clases de Sicología Positiva –que se centran en la felicidad, la autoestima y la motivación– se han expandido a muchos campus universitarios de Estados Unidos, pero Ben-Shahar sigue siendo el líder de esta corriente. "Aunque existen componentes genéticos que determinan nuestra felicidad –algunas personas nacen con una disposición mayor a ser felices– nuestros genes sólo definen un rango de felicidad, no un punto fijo. Todos podemos llegar a ser significativamente más felices", dice a "Sábado".
Criado en Israel y educado en Harvard, logró construir un puente entre los manoseados temas de la autoayuda, autoestima, resiliencia y sentido de la vida, con el rigor del mundo académico. Y no sólo utiliza los estudios como referencia, sino que también echa mano a su propia vida de deportista –es ex campeón de squash– para apoyar la tesis de que la felicidad es un proceso constante y no un momento. "La mayoría de la gente no es todo lo feliz que puede ser. A menudo digo a mis alumnos que soy la persona correcta para hacer esta clase porque no nací con la predisposición a ser feliz. He podido ser feliz gracias a que he trabajado para eso, por eso puedo enseñar cómo se hace". "Después de cada logro –continúa–, creía que había llegado la felicidad, y a poco andar me sentía insatisfecho de nuevo… Recién en la universidad comprendí que mi felicidad tenía muy poco que ver con las cosas que me pasaban en la vida". -¿Por qué gente inteligente– como los alumnos de Harvard– necesita aprender a ser más feliz? -No fuimos creados para la vida moderna. Estamos cableados para una vida mucho más simple, más directa. Tenemos que hacer ajustes si queremos lidiar con el progreso que nos sacó de las cavernas y nos tiene en estas ciudades rápidas y furiosas.
PROHIBIDO SER FELIZ
No sólo es difícil ser feliz en el mundo de hoy, asegura Ben-Shahar, sino que nuestra cultura castiga y reprime la felicidad. "La religión nos dice que si sufrimos en la tierra seremos felices en la eternidad, y las personas muy felices, en general, aparecen como seres sospechosos". La misma Sicología Positiva giró hace muy poco su foco desde una disciplina preocupada de enfermedades y reparación de gente dañada, a una ciencia que intenta cultivar las fortalezas de cada ser humano. "Invertimos tanta energía mental y física en juntar dinero, en juntar cosas, en sacar adelante proyectos y tan poca en producir lo que finalmente es la divisa más importante de todas: nuestra propia felicidad", señala.
Su premisa central es que la felicidad no llega sola y hay que trabajar para conseguirla. Su segunda afirmación también es tan de sentido común que se olvida fácil: la vida es corta, es ahora y la felicidad es la suma de momentos placenteros y significativos que tengamos. Mientras más de esos momentos logremos tener en nuestra vida cotidiana, en el día a día, más felices seremos. En su libro Happier, Ben-Shahar afirma que el gran error contemporáneo es trabajar dura y desagradablemente por alcanzar "un momento", un "proyecto" de felicidad. Sacrificamos así horas valiosas de nuestra vida para eso, y todos los científicos demuestran que cuando "eso" llega –un matrimonio, una hijo, un título, un premio– la felicidad del logro dura entre seis meses y un año, y luego todos, indefectiblemente, volvemos a alcanzar nuestra felicidad o infelicidad promedio. Por eso, Ben-Shahar no habla de cómo ser feliz, sino de cómo puedo ser más feliz aquí y ahora.
LA HAMBURGUESA DE LA FELICIDAD
Ben-Shahar usa la hamburguesa para graficar las cuatro maneras en que afrontamos la vida. Cuando comemos una hamburguesa con mucha grasa, dice, sabemos que a largo plazo eso no nos hará felices, pero en el momento sí. O sea, beneficio presente versus perjuicio futuro. Esta es la hamburguesa hedonista. Esta actitud repetida durante la vida forma personas hedonistas, aquellos que sólo buscan el placer inmediato aunque sacrifiquen su beneficio futuro.
La otra es la hamburguesa vegetariana, dice Ben-Shahar. El que sacrifica el sabor y el placer inmediato porque está concentrado en su bien futuro. Podría parecer el tipo más sensato, pero no es lo "más feliz que puede ser", porque en el fondo lo pasa mal toda la vida, subordinando constantemente el presente por un futuro que no sabe si va a llegar. Este es el rat racer: el trabajólico que no disfruta lo que está haciendo. Lo pasa mal para, después, pasarlo bien. El rat racer es el prototipo más peligroso, porque encuentra gran aprobación social: sacrifica su vida por una gran meta. Se confunde con el arquetipo exitoso, los pares lo felicitan porque ha logrado su objetivo y nadie pregunta cómo lo pasó en el proceso. "La sociedad premia los resultados, no los procesos; las llegadas y no el viaje. Cuando alcanzamos el objetivo y llegamos a la meta experimentamos un alivio que confundimos con felicidad", señala Ben-Shahar. Y el alivio, dice, es una felicidad negativa pues proviene de la ausencia de stress, dolor o ansiedad, presupone una experiencia negativa anterior y, además, es temporal y su efecto dura poco.
"El rat racer, al confundir alivio con felicidad, continua inventándose objetivos por los cuales luchar, creyendo que cuando los consiga podrá ser feliz de nuevo". Esto es como meter la cabeza a la tina y estar feliz porque al sacarla uno puede respirar de nuevo, ejemplifica en su libro. "Cuando sienten que no llega la felicidad que esperaban piensan que llegará en la próxima promoción, con la próxima compra, en el próximo triunfo. Y la felicidad está mucho más determinada por nuestro estado mental que por nuestra cuenta bancaria o nuestros ascensos en la oficina.
Está extensivamente demostrado que una vez que las necesidades de abrigo, techo y comida están satisfechas la plata adicional no hace diferencia en los niveles de felicidad de nadie". La peor hamburguesa es la del nihilista, el que cree que la vida no tiene sentido, que la felicidad no existe. Víctima del abandono aprendido, en un laboratorio el nihilista es la rata que ya no arranca porque sabe que igual le va a llegar el choque eléctrico y cree que nada puede hacer al respecto. El nihilista se come una hamburguesa mala, se queja por la comida chatarra y más encima sabe que le hará pésimo a futuro, pero piensa que en estos tiempos no hay alternativa: perjuicio presente y futuro. Habría, según el autor, una hamburguesa equilibrada, sana para el presente y sin perjuicios futuros: el arquetipo de la felicidad.
PLACER Y SIGNIFICADO
Ben-Shahar afirma que la felicidad es un estado formado por dos emociones primordiales: el placer inmediato y la noción de significado o trascendencia. Una vida feliz se compone de actividades que complementan estas cosas y otras que las combinan. ¿En qué nos pasamos la mayor parte del día? ¿En actividades que nos dan placer inmediato? ¿O en cosas que le dan trascendencia y significado a nuestra vida?
Varios estudios que el sicólogo cita en Happier demuestran que la mayor cantidad de horas de nuestra vida la pasamos en ninguna de las dos. Por eso, propone sentarse y hacer cada tanto una tabla donde listemos las actividades del día, la cantidad de horas que pasamos en ellas y cuánto placer o cuánto significado nos dan. "Es cierto, hay actividades inevitables que no nos darán ni placer ni significado, como pagar los impuestos", pero hay muchas otras como ver insatisfecho tres horas de TV que sí podemos evitar, o pasar tres horas en traslado si podemos cambiarnos de casa".
Por lo tanto, dice, para ser más felices hay que aumentar las horas que pasamos en aquello que nos da placer o significado, y disminuir las otras. La tarea es hacerlo. Pero el profesor no es perfecto. -¿Qué es lo que usted no logra bajar en su propia tabla semanal? -Contestar e-mails.
LOS RITOS
Ben-Shahar enseña en sus clases que, si nos convencemos que la felicidad es el bien más preciado, es necesario ritualizar lo que nos hace feliz. "Las personas a veces se resisten a ritualizar cosas porque creen que esto les quitará espontaneidad o creatividad en la vida, sobre todo cuando se trata de ritualizar actividades familiares o de pareja, pero si no lo hacemos no llegamos a las cosas. Vivimos reaccionando a las demandas de los otros… no hay que olvidar que los individuos más creativos: artistas, pintores, escritores, empresarios, siguen rituales constantemente".
Los rituales propuestos en Happier parten con el simple ejercicio de escribir cada día antes de dormir las cinco cosas que nos hicieron felices ese día, cosas por las que nos sentimos agradecidos. Un estudio que cita Ben-Shahar en su libro demostró que las personas que tienen un rito de gracias cada día gozan de mejor nivel de satisfacción física y emocional. "Las personas religiosas, en general, son más felices que las no religiosas. Una de las razones es que ellas experimentan la espiritualidad, muy importante para la felicidad. Sin embargo, la espiritualidad no es exclusiva de las religiones. Basta con encontrar un sentido de trascendencia a lo que uno hace. Un inversionista de la bolsa que está ahí por las razones correctas, puede llevar una vida mucho más espiritual y satisfactoria que un monje que está en el convento por las razones incorrectas", responde Ben-Shahar. Además, las personas religiosas se sienten parte de una comunidad. Otro componente de la felicidad. -¿Cuánto se parece "estar feliz" a "estar en paz"? -Hay muchas cosas similares, usualmente la gente más feliz está en paz y viceversa. Sin embargo, no son lo mismo. Por ejemplo, me hace muy feliz enseñar, pararme en un escenario y compartir lo que me importa, pero no me siento particularmente en paz así. Estoy excitado, entusiasmado, con ganas, y eso también es ser feliz.
EJERCICIO PARA PARTIR
"El hecho de que la Sicología Positiva se esté volviendo tan popular en el mundo –no sólo en Harvard– es un signo de que la gente está hambrienta por tener un cambio en su manera de vivir la vida", asegura el sicólogo. Por ahora, recomienda él, se puede partir con un simple ejercicio: "Nunca más se pregunte si es feliz, pregúntese mejor: ¿soy más feliz que hace cinco años? ¿Qué podría hacer para ser un poco más feliz hoy que ayer? Esa pregunta establece la felicidad como un proceso". Así parte cada uno su propia revolución de la felicidad.
Los consejos del profesor
Darse permiso para ser humano. Cuando aceptamos las emociones –miedo, tristeza, ansiedad– como algo natural es más fácil superarlas. La felicidad está justo en la intersección entre significado y placer. La mejor actividad es esa que disfrutamos en el momento que la hacemos y que además le da significado a nuestra vida. Aumentar estas actividades aumenta la felicidad. La felicidad depende principalmente de la disposición mental de cada uno, no en el estatus ni en la cantidad de plata en la cuenta corriente (una vez satisfechas las necesidades básicas)
Con excepción de circunstancias extremas, nuestros niveles de satisfacción están determinados por dónde queremos enfocar la mirada: el vaso medio lleno o el vaso medio vacío. Simplificarse. Estamos demasiado ocupados tratando de apretar actividades en agendas que no alcanzan. La cantidad afecta negativamente la calidad. Cuando hacemos demasiadas cosas sacrificamos nuestro nivel de felicidad. Agradecer siempre que pueda. Damos demasiadas cosas por contadas, incluso el propio hecho de estar vivos. Aprender a mirar y apreciar las maravillas de la vida desde las personas hasta la comida elevan los niveles de felicidad.
Fuente: www.talbenshahar.com
Actualización Mayo 2009: nueva publicación en Revista del Sábado de El Mercurio, a propósito de la visita a Chile de Tal Ben-Shahar (09/05/09):
| Tal Ben-Shahar en Chile |
| LOS SECRETOS DEL GURÚ DE LA FELICIDAD |
Dice que era infeliz, ansioso y pesimista. De visita en Chile invitado por la Universidad Finis Terrae, el maestro que revolucionó las aulas de Harvard plantea en esta entrevista exclusiva que la felicidad es un aprendizaje y que hoy, por primera vez, está siendo estudiada como ciencia.
Cuando Tal Ben-Shahar comenzó a enseñar su cátedra sobre la felicidad, en Harvard, un estudiante que no tomaba su clase se le acercó con interés. "Usted es el que enseña felicidad… mi compañero de cuarto es su alumno", le dijo, y enseguida le advirtió: "Tendrá que ser muy cuidadoso ahora, porque si lo veo infeliz, le diré a mi amigo".
La anécdota no le pareció del todo graciosa a este experto en sicología positiva, un israelí de 38 años, campeón de squash, padre de tres hijos, que vive en Tel Aviv y que hoy recorre el mundo dando charlas. Y no le pareció gracioso porque sólo los sicópatas y los muertos, dice, son los que no experimentan emociones dolorosas. El gurú de la felicidad, como le llaman, plantea que todos los humanos tienen derecho a sentirse infelices, incluso él.
–Una vida feliz no está en el nivel máximo todo el tiempo –explica, momentos antes de hablar en la primera de las dos charlas que dictaría en Chile, una en la Universidad Finis Terrae y otra para invitados de Mastercard–. Hay que aceptar los altos y bajos como parte de la vida del ser humano.
Ben-Shahar distingue estos matices, pero lo que propone –lo que lo convirtió en el profesor con la cátedra más popular en Harvard, con más de 800 alumnos– tiene mucho de revolucionario: todos podemos ser más felices de lo que somos, más allá de la genética y las condiciones sociales. Es una cuestión de aprendizaje, que se puede lograr con ejercicios y disciplina. Como si se tratara de matemáticas.
Hace unos años ya que la felicidad salió del ámbito de los anhelos íntimos y se convirtió en un asunto de discusión pública. Hoy, la felicidad de las naciones es cuantificada en una base de datos –World Database of Happiness–, es el tópico de interés de encuestas y estudios sociológicos. Economistas como Richard Layard y su libro Happiness: lessons from a new science han propuesto, incluso, que la felicidad sea un parámetro para medir el progreso de los países, y hasta polémicas han armado quienes se han levantado contra la felicidad, como Eric Wilson, quien asegura que los felices de hoy serán los tristes de mañana, cuando se frustren sus sueños de alegría. Así, la felicidad se convirtió en ciencia. Y a Tal Ben-Shahar lo han nombrado su gurú.
–Por primera vez tenemos científicos haciendo investigaciones académicas para averiguar cómo la gente, las relaciones, las escuelas, las organizaciones, los países, pueden ser más felices.
Ben-Shahar propone una serie de acciones que, de seguirse con disciplina, ayudan a alcanzar la felicidad. Anotar a diario las cosas por las cuales vale la pena dar las gracias, por ejemplo. Mantenerse activo físicamente. No torturarse con preguntas sobre la propia felicidad, sino reflexionar si se es más feliz que antes. Aceptar el fracaso como parte de la vida, y aprender de ello. En su cátedra, sus alumnos deben practicar estos ejercicios, además de leer estudios sobre felicidad y escribir sus propios ensayos. El profesor dice que incluso los escépticos cambian de opinión cuando toman su clase.
SIGNIFICADO + PLACER
Antes de convertirse en sicólogo y maestro de la felicidad, Ben-Shahar sufría de una constante insatisfacción con su vida. En esos años estudiaba Ciencias de la Computación en Harvard, era un atleta que ganaba premios, tenía amigos y una novia. Pero era infeliz.
–No había una razón real que yo pudiera entender. Pensaba: cuando entres a una buena universidad, serás feliz. Y llegué a una buena universidad y fui feliz por un mes y luego retrocedí. Luego me dije cuando gane el campeonato de squash, y ganaba el campeonato y era feliz por un mes. Cuando tenga una novia, pensaba, y tenía una maravillosa novia que me hacía feliz por un mes y luego retrocedía a como me sentía antes. Todo el tiempo pensaba que la próxima cosa me haría feliz, pero eso nunca ocurría. Entendí que algo marchaba mal no con mi vida vista desde fuera, sino desde dentro.
Dejó las ciencias de la computación y comenzó a estudiar filosofía y sicología, específicamente la sicología positiva. La estudió diez años: recién entonces supo qué le ocurría.
–Entendí que el éxito externo tiene muy poco que ver con la felicidad en el corto plazo, porque rápidamente volvemos a sentirnos como nos sentíamos antes.
–Y el dinero, por ejemplo, ¿hace la diferencia?
–Alguna gente cree que si gana la lotería serán felices por el resto de sus vidas, pero hay estudios que indican que los hace felices por cerca de tres meses. Para gente que no tiene plata para comida, que no tiene casa, que no tiene para una educación mínima, ganar más dinero influye en su felicidad. Pero cuando tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, el dinero adicional contribuye muy poco. La pregunta es ¿qué nos hace felices?
En su bestseller Happier definió la felicidad como una combinación entre significado y placer. "Si trabajo en algo que es significativo para mí, si siento que es importante, si creo que hace la diferencia, y si además disfruto de mi trabajo y experimento placer, entonces, mi trabajo me entrega felicidad", ejemplifica. Si lo que hacemos es sólo significativo o sólo placentero, aquello no es suficiente para sostener la felicidad, postula Ben-Shahar, al tiempo que precisa que es imposible experimentar significado y placer todo el tiempo, "pero si lo experimentas la mayor parte del tiempo, es una relación feliz".
–Usted ha escrito que hay una relación entre religión y felicidad. ¿Ser religioso influye en la felicidad personal?
–En general, cuando observas las investigaciones, la gente religiosa generalmente es más feliz que la no religiosa. La religión entrega significado: sé por qué me levanto cuando despierto en las mañanas, sé lo que estoy haciendo cuando voy a la iglesia los domingos. Sabemos que la gente que expresa gratitud es más feliz que la que no lo hace, y en la religión hay un mecanismo interno, que te conduce a la gratitud.
–Entonces, para los ateos es más difícil ser felices.
–Sí, porque no tienen un mecanismo regular, como sí ocurre con la religión. Un buen predictor de felicidad son las relaciones cercanas con gente de las que nos preocupamos, ya sea mi pareja romántica, mis padres, mis hijos, mis mejores amigos. La religión nos provee de un grupo. Pero no debo ser religioso para tener estas cosas. Puedo encontrarle sentido a la vida si encuentro un trabajo con significado.
–Hay quienes plantean que luego de un gran dolor es posible valorar la vida y ser más feliz que antes.
–En estudios en enfermos terminales, en gente con cáncer a quienes les dan entre 3 a 6 meses de vida, muchos de los encuestados declaran que por primera vez se sienten vivos. Porque por primera vez aprecian respirar, una caminata en medio de los árboles, una flor, los amigos cercanos que tienen. ¿Necesitamos esperar? ¿Esperar algo a veces muy trágico para valorar que la felicidad está dentro de nosotros y alrededor de nosotros? No, si cultivamos la capacidad de gratitud.
Ben-Shahar cita constantemente estudios que avalan su planteamiento: "hay investigaciones", asegura, "que muestran que la gente que escribe una lista de cinco cosas por las cuales debe agradecer es gente más feliz, más optimista, más exitosa, físicamente saludable, más simpática y más generosa con los demás". Bastaría, plantea, sólo con hacer foco en aquello bueno que nos sucede.
–¿Existen países más felices que otros, como aseguran diversos estudios?
–Los que tienen políticas de libertad, las democracias, son más felices que aquellos que viven en dictadura. Países donde la mayoría de la gente tiene sus necesidades básicas satisfechas (comida, techo, educación), son más felices. La razón por la cual los países latinoamericanos son más felices es porque las familias son muy valoradas. En los Estados Unidos, la gente se ha vuelto menos feliz porque hay menos énfasis en las familias, están enfocados en el éxito, en el trabajo, en conseguir un ascenso, en tener más dinero. Tienen menos tiempo para pasar con sus familias, menos tiempo para estar con sus amigos. En países como Chile o como Israel, donde yo vivo, es más importante tener tiempo de calidad con la gente que se quiere.
–¿Es posible que los países mantengan sus índices de felicidad en medio de una crisis económica?
–Estudios recientes en Estados Unidos, en gente que ha perdido su trabajo, muestran que los que hablan de eso, no inmediatamente pero sí al tiempo se sienten mejor y están más dispuestos a encontrar trabajo antes. Están dispuestos a aprender de la experiencia y expresar sus emociones. En los momentos difíciles, ya sea las crisis económicas o cuando uno pierde a un ser querido o cuando termina una relación, es importante experimentar las emociones, ya sea escribiéndolas, conversando, expresando el dolor en vez de reprimirlo dolor. Cuando lo hacemos, estamos más dispuestos a superar el problema y a recuperarnos. No creo que las cosas ocurran para mejor, sí creo que alguna gente es capaz de hacer lo mejor a partir de las cosas que ocurren. Que las cosas pasen para mejor es una aproximación pasiva. Sacar lo mejor de las cosas que pasan es una aproximación activa. Tomas el control.
–En ese sentido, ¿es posible que las naciones encuentren un discurso que apele a la felicidad?
–El mensaje de Barack Obama, por ejemplo, era una palabra: esperanza. La esperanza o el optimismo están asociados a altos niveles de felicidad y éxito. De hecho hay estudios que muestran que políticos que hablan de optimismo con significado tienen más éxito. Basta pensar en Martin Luther King, su discurso Yo tengo un sueño fue muy poderoso. La gente los sigue. ¿Qué han vendido los grandes líderes de la historia? Esperanza. Fe. Los líderes capaces de construir estos discursos son capaces de elevar los niveles de felicidad.
RITUAL PARA NIÑOS FELICES
Tal Ben-Shahar plantea que, si bien una infancia feliz puede incluir en una adultez feliz, aquello no es del todo categórico. "Aunque tengamos la mejor infancia y los mejores padres, igual experimentaremos dolor en nuestras vidas, porque somos seres humanos. Cualquier persona puede ser más feliz. Si tenemos una infancia infeliz, por nuestros genes o porque tuvimos experiencias difíciles, podemos también llegar a ser más felices".
–¿Es posible entregar a los niños herramientas para que sean más felices?
–Cada noche antes de irse a dormir le pregunto a David, mi hijo mayor de cinco años, ¿qué fue divertido hoy? Él me responde y me pregunta y a ti, ¿qué te divirtió? Es un ritual, un hábito que hacemos todas las noches. Alrededor de la mesa de la cena, uno debe preguntarles qué cosas del día estuvieron difíciles y qué fue lo bueno. Aprenden a ver la realidad como un todo. Quejarse es importante, pero también lo es apreciar lo bueno.
Es muy importante hablarles del esfuerzo que conlleva trabajar duro, más que decirles eres tan inteligente, tan talentoso. Porque cuando les decimos eso ponemos presión en ellos y comienzan a sentir miedo de fallar. Si le dices has puesto esfuerzo en esto, y luego fallan, no importa: trabajarán incluso más. Estos errores los cometen los padres con muy buenas intenciones. Lo mismo ocurre si ni lo hacen bien. Si no les va bien, debes decirle no trabajaste lo suficiente, puedes hacerlo mejor si pones más esfuerzo. Se trata de poner el foco en el viaje más que en la meta.
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9 comentarios
EBE
28 jun 2006 | 11:09 PM
LLegue a tu blog porque Rafico me envió el link del artículo. Si bien es cierto que pudiera parecer ligero (hasta minimalístico) ese mismo hecho lo convierte en información accesible, digerible y aplicable....my humble opinion
Mauricio
20 jul 2006 | 01:12 AM
Hebe, te cuento que Alan Wolf, uno de los científicos que aparecen en la película vendrá a Chile en agosto. Va a hablar a los empresarios (y lo auspicia El Mercurio, entre otros). Sin duda, el mundo está cambiando muy rápido.
Saludos a todos los sociólogos
Mauricio
ivonne caballero
17 ago 2006 | 04:35 PM
ESTIMADO PROFESOR, ME ENCANTA SABER QUE UNA MATERIA
TAN DIFICIL, DE IMPARTIR , COMO DE VIVIR, LE DESEO
QUE SIGA VIGENTE POR MILES Y MILES DE AÑOS.
QUISIERA QUE ME REGALARA ESTA MATERIA PARA MI,
NO IMPORTA QUE TENGA TAREAS, CREO QUE ME AYUDARIA
MUCHO , ES MUY INTERESANTE, OBTENER MAS CONOCIMIEN
TOS DE LA FELICIDAD.
A SUS ORDENES EN MI CORREO, POR FAVOR NO ME INGNO
RE, ESPERO SU RESPUESTA, MIL GRACIA, IVONNE
CABALLERO CD, CHIHUAHUA, CHIH,
GRACIAS, TODO LO MEJOR PARA USTED,
Enzo
2 nov 2006 | 02:13 PM
Que alguien tenga que hacer clases en "jarvar" para que lo escuchemos hablar de la felicidad y las cosas sencillas de la vida, demuestra lo snob e idiota de nuestra generación.
rocio
29 nov 2006 | 12:09 AM
Mira Enzo!!! el hecho de que pienses que "Harvard" es una universidad tan prestigiosa a nivel mundial y que sólo se toman en cuenta los temas que sobresalen en aquella universidad, no significa que seamos una generacion idiota. Pienso, personalmente que por alguna razon Harvard ha tenido el prestigio que tiene y lo demuestra con esta nueva modalidad, revolucionaria para algunos y poderosa para otros. yo creo que en vez de criticar a esta generacion en la que tu y yo estamos insertos, deberías reflexionar al respecto del por qué no hemos sido capaces de desarrollarnos y cambiar nuestro paradigma... No sientas envidia porque a alguien se le ocurrió algo genial, lo estudió, lo practicó y le resultó
rocio
29 nov 2006 | 12:17 AM
ehhh...mandé el comentario 2 veces, fue un error del sistema...lo siento, pero no me arrepiento, me dio lata lo que escribió Enzo
Mechita
1 feb 2009 | 06:25 PM
Me parecio fabuloso este articulo ...me ayudo muchisimo a drame cuenta de lo que es la verdadera felicidad
Alexander Devia
21 abr 2009 | 06:17 PM
Esto demuestra que vamos por el camino que es, la humanidad está despertando por fin a una conciencia de humanización y como la tarea es ardua, toca multiplicarla en los escenarios que la sociedad nos permita.
profesor shachar, adelante y mucha suerte
Cristian Buston M
18 may 2010 | 04:58 AM
Me parece estupendo que Harvard tenga una cátedra que enseñe como ser feliz. A veces en la universidad nos enseñan complicados modelos, etc,etc,etc, pero se olvidan que hacemos algo para finalmente ser felices o por lo menos tratamos de ser felices.
En nuestra sociedad una iniciativa como ésta me parece un gran aporte.
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