A la luz de los últimos acontecimientos el tema de las relaciones entre Chile y Perú ha pasado a ocupar una parte importante de la agenda informativa en esta parte del continente.

Debido a ese motivo contigente este blog ha comenzado a recibir muchas visitas de internautas que llegan hasta aquí a través de los buscadores, recopilando antecedentes sobre el conflicto.
La razón de este tráfico es que hay varios post publicados anteriormente que tratan de alguna manera sobre estos temas. Y no ha sido algo premeditado sino una extraña coincidencia. Es así como el 2 de septiembre publiqué "Chile y Perú se disputan el pisco"; el 7 de septiembre desarrollé "Las variadas aristas del pisco" y el pasado 28 de octubre publiqué "Chile Perú - Perú, Chile"; este último, un par de días antes que se tensionaran las relaciones entre ambos gobiernos por la revisión del congreso peruano de la delimitación marítima. En las últimas horas, el abrupto y sorprendente arribo a Chile del ex presidente peruano Alberto Fujimori incorpora otro elemento de fricción.
La intención del material publicado ha sido explorar en la Red la posibilidad de generar nuevos enfoques colaborativos entre ambas naciones, especialmente en el ámbito educativo, cultural y económico. En el caso del pisco la idea es que los productores de ambos países se conozcan y conversen, paso básico para entenderse. Creo que no es utópico, pues el sistema de cooperativas pisqueras existente en Chile posibilita un acercamiento con los productores peruanos. Ello, pese al interés de grandes grupos económicos nacionales y extranjeros por controlar el mercado del pisco.
En el contexto educativo y cultural, me ha tocado apoyar e involucrarme en una iniciativa de mis estudiantes de primer año quienes viajaron a Perú a fines de septiembre para participar en un simposio internacional. El post titulado "Chile, Perú -Perú, Chile" es el resultado de ese viaje y se ha transformado hasta ahora una enriquecedora construcción colectiva que debiera hacernos reflexionar sobre la construcción de espacios de confianza entre Chile y sus vecinos latinoamericanos.
Valga esta quizás extensa introducción para presentarles el siguiente artículo publicado el pasado domingo por el senador Fernando Flores en el diario La Estrella de Arica. A juicio de muchos, el análisis es uno de los mejores que se ha escrito sobre el tema y en ello concuerdo plenamente. Aquí lo reproduzco completo.
Gráfico: BBC Mundo.
RELACIONES CHILE-PERÚ
Hace unos años , en abril de 2002, cuando recién había asumido el cargo de senador por la Región de Tarapacá, tuve oportunidad de viajar a Lima a reunirme con el Presidente Alejandro Toledo, con parte importante de su gabinete y con actores relevantes de la política peruana.
Me recuerdo como que fuera hoy, que el Presidente Toledo nos recibió en el Salón de Embajadores de Palacio Pizarro. Se veía, como es su costumbre, muy distendido y hablando pausadamente de cómo veía él la relación con Chile y el futuro conjunto que estábamos llamados a construir. Sólo planteo temas de futuro, aun cuando mencionó -con mucha prudencia- su preocupación por el programa de compra de armas que venía desarrollando nuestro país, en particular el anuncio sobre la adquisición de los aviones F-16 que el Gobierno de Chile había hecho.
Ese mismo día tuve oportunidad de reunirme con destacados políticos peruanos. Aquí el tema de la compra de armas por parte de Chile salió en la conversación y se expresó de manera franca. Recuerdo que uno de los asistentes señaló: "Para el Gobierno del Perú, el anuncio de la compra de los F - 16 ha sido una puñalada por la espalda a Toledo que le quita piso al gobierno para cualquier proceso de reestructuración y ajuste a las fuerzas armadas peruanas".
Por qué hago recuerdo de estos temas. Porque estoy cierto que parte importante de los hechos que hemos enfrentado en la relación bilateral en el último tiempo -la posición de Perú frente a la elección de José Miguel Insulza a la Secretaria de la OEA; la denuncia extemporánea de la venta de pertrechos a Ecuador; la manifiesta injerencia de Perú para abortar nuestra negociación con Bolivia para la salida de su gas por un puerto chileno- son claros ejemplos de una agenda bilateral marcada de manera importante por la desconfianza, la competencia estratégica y la necesidad de la reivindicación que mantienen sectores importantes de la sociedad peruana.
Si uno estudia la relación bilateral con una mirada de largo aliento verá que esta agenda de competencia es incluso anterior a la Guerra de 1879, pues ya tiene su expresión en la Guerra contra la Confederación en 1836, e incluso es claramente perceptible en la conflictiva relación que se dio entre los puertos de Valparaíso y El Callao en lo que se denominaba en esa época la administración de los almacenes francos cuando las corrientes de comercio y navegación entraban al Pacífico por el Estrecho de Magallanes.
Y qué decir de los siglos anteriores a los procesos de independencia que vivieron nuestros países. La relación entre el Virreinato de Lima y la Capitanía General de Chile tuvo siempre matices de alta complejidad.
Hago esta relación con el pasado porque creo que no se puede entender de manera correcta los códigos de la relación bilateral, si no ampliamos el espectro del análisis o la mirada.
Ahora bien, estas situaciones de conflicto en el último tiempo han estado claramente condicionadas por la debilidad que muestra la gestión del Presidente Toledo, para quien la posibilidad de distracción con el factor Chile resulta un instrumento conveniente que le permite enganchar con sentimientos bien arraigados en parte importante de la sociedad peruana hacia nuestro país. Pero ello no quita, por otra parte, que sectores relevantes del quehacer político de nuestro país, extreman con sus actitudes y simplismos, sentimientos chauvinistas que en nada ayudan a superar estos impasses.
Hoy estamos enfrentados a otro momento de tensión. Perú, haciendo uso del derecho y potestad que nadie discute, ha aprobado una ley por la que fija las líneas de base a partir de las cuales proyecta hasta las 200 millas su dominio marítimo. Allí a todas luces se producirá una superposición de éstas, más allá del paralelo que se proyecta a partir del Hito 1 que se definió por el Tratado de 1929, sobrepasando aguas de clara soberanía chilena.
Chile tiene claros títulos para defender su posición. Basta leer los Tratado de 1952, 1954, como las Actas de las Comisiones Mixtas de Frontera, para estar ciertos que tenemos claros argumentos para defender cualquier pretensión peruana por modificar la frontera marítima, como también la terrestre.
Y si bien esto es particularmente relevante para la tranquilidad de nuestro país, el tema que les relataba en párrafos anteriores me sigue preocupando. En efecto, podremos administrar esta seudo crisis, imponer por la vía del derecho nuestras legítimos títulos, pero la desconfianza entre ambos países, lejos de disminuir se acreciente con este capítulo que Chile no ha provocado.
Y ahí la pregunta es cómo seguimos hacia adelante sabiendo que la política vecinal para todos nuestros países es de primera importancia. Cómo hacemos para cerrar adecuadamente esta "Caja de Pandora" sin que los fantasmas nos distraigan en lo que debiera ser la construcción de una agenda de cooperación y futuro que permita mejorar los niveles de desarrollo de nuestros pueblos.
Creo que para lograr un mejoramiento sustancial de la relación bilateral se hace necesario sincerar la relación, transparentar los intereses de un lado y otro, dejar de administrar el status -quo. Por momentos da la sensación que la agenda entre Chile y Perú no tiene puntos de contactos. Que lo que es relevante o prioritario para uno no lo es para el otro. Pareciera que los déficit de la relación en el siglo XIX pesan más que las iniciativas por construir una agenda del siglo XXI.
Debemos ser capaces de cerrar adecuadamente las desconfianzas que surgen de una compleja relación en el pasado. La iniciativa impulsada por un grupo de historiadores de Chile y Perú por abordar de manera conjunta la historia del siglo XIX, fue una buena iniciativa. Debiéramos seguir profundizando esa senda. Tal vez en un tiempo más, cuando baje la tensión producto de este ingrato incidente, sea el momento de hacernos cargo, por ejemplo, de los "gestos" que nos pide el Perú. Pero no entendidos éstos como un acto unilateral sino que también como una instancia donde Chile puede solicitar que se reivindique la participación generosa y profundamente americanista que le cupo apoyando la independencia del Perú. Tema pendiente hoy en la agenda bilateral.
Perú y Chile no pueden construir su futuro de espaldas. Debemos hacer todos esfuerzos, desde los distintos lugares en los que estemos por disminuir las desconfianzas. Debemos todos juntos trabajar por densificar la relación, incorporar de manera creciente a más actores e incorporar más temas a la agenda de interés común; sólo así podremos de manera satisfactoria dejar de lado los fantasmas del pasado y entregarle a las futuras generaciones una relación que sea de provecho e interés para todos.
En este mundo global Chile y Perú juntos somos menos del 4 /1000 de la producción mundial y también del mismo orden de la población mundial. No somos jugadores de los juegos mundiales de poder de China, Estados Unidos, Europa, Rusia, ni tampoco naciones de poder mediano como Brasil, México, Indonesia, India, etc. Si sólo confiamos en nuestra capacidad de explotar recursos naturales estamos condenados a la pobreza y a la dislocación social. Necesitamos unirnos para producir la educación, la salud y el ingenio productivo que nos saque de nuestra situación desmedrada respecto a las naciones del primer mundo.
La guerra y el desorden son enemigos de la inversión para el desarrollo. Los clientes y los inversionistas huyen de los países y regiones donde reina la anarquía, el desorden y la guerra. Ellos sólo dejan sufrimiento y abuso. Nosotros aquí en la Primera Región seguiremos trabajando por construir un entrelazamiento productivo, social y cultural con nuestros hermanos del Perú y esperamos que nuestros líderes y gobernantes encontrarán los caminos para salir de esta historia plagada de desconfianzas y viviremos en las futuras generaciones en un mundo a la altura que nuestros padres de la patria anhelaron.
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*El subrayado es mío.
Saber más:
Claves conflicto Chile/Perú. Redacción BBC Mundo






8 comentarios
Psiconauta
9 nov 2005 | 10:56 PM
Notable informacion, Mauricio!! Te lo agradezco mucho, me entere de todo lo que me faltaba enterarme.
Un abrazo
engelson
11 nov 2005 | 09:36 AM
Una pena que las relaciones entre dos países se enturbien por culpa de una línea (sobre el mar) en un mapa.
Ni sabía que existía este problema.
Pablo
5 abr 2006 | 10:57 PM
Solo espero que se solucione pronto este problema y que las autoridades pongan fin a este asunto para que nuestros paises tengan una mejor relacion..
Pablo
5 abr 2006 | 11:02 PM
Bueno queria felicitar esta pagina donde los temas conflictivos entre ambos paises son tratados respetuosamente sin llegar a la ofensa como en varias paginas las hacen!! chilenos contra peruanos peruanos contra chilenos.. Espero comentar sobre mas temas para poder leer puntos de vistas entre ambos pueblos...!!
GRACIAS!!
Enrique
10 oct 2006 | 02:20 AM
Les hago llegar mis sinceras felicitaciones por esta página. Me pareció muy interesante el comentario al inicio de la misma. Solo tengo que comentar que soy un peruano que vive en Lima y a lo largo de mi vida he tenido muy buenos amigos chilenos e inclusive he seguido estudios primarios, secundarios y superiores con ellos y siempre hemos sentido un gran afecto de hermanos, cariño y respeto que mantenemos hasta ahora. Un abrazo
tiburcio
6 may 2007 | 02:54 AM
pobres-perrunos-ya-perdieron!!
juegos
6 ago 2007 | 04:02 PM
muy buena esta info, realmente muy util.
peruano 100%
23 mar 2008 | 11:18 PM
bueno como buen peruano toy de acuerdo con el reclamo es justo somos pacifistas
vamos a una corte Internacional y sabemos que tenemos la razon . No robamos ningun territorio ajeno como si lo hizo CHILE EL RATERO
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