A propósito de un comentario de Roberto Arancibia a mi primer post, él habla del diario íntimo de Ana Fantova, la última novia del gran Albert Einstein. Aqui les transcribo algo de lo que he encontrado en la Red:
Una guapa bibliotecaria de Praga fue el último amor de Albert Einstein. Con Johanna Fantova, 22 años menor que él, el físico y Premio Nobel salía a navegar en el Lago Carnegie de Princeton, en Nueva Jersey, Estados Unidos.
Le escribía poemas y le dibujaba pequeñas caricaturas, e incluso le permitió cortarle su melena blanca.
“Johanna estaba muy cerca de él. Disfrutaba de su compañía. Ella era su conexión con el viejo mundo”, dijo el único amigo aún vivo de Einstein y Fantova, Gillett Griffin, a la agencia DPA.
También para Griffin fue una sorpresa que Johanna confiara sus conversaciones y encuentros con Einstein a un diario íntimo durante el último año y medio de vida de éste.
El manuscrito apareció ahora, por casualidad, 23 años después de la muerte de la mujer. En la búsqueda de material inédito sobre parejas históricas, un colaborador de la Universidad de Princeton encontró en la biblioteca los documentos personales de Fantova y el diario de 62 páginas escrito en alemán.
El diario contiene sólo pocos indicios de la relación entre ambos.
Johanna retrató al padre de la teoría de la relatividad como un observador despierto y a veces agudo de políticos y acontecimientos de la política, lo que contradice su imagen de genio loco.
Según los relatos de Johanna, Einstein mantuvo el buen humor incluso cuando su salud comenzó a deteriorarse rápidamente.
Einstein conoció a la joven de Praga, delgada y morena, en los años 20 del siglo XX en Europa, y ya en Berlín salió a navegar con ella.
En 1933 huyó con su segunda esposa Elsa de la Alemania nazi a Estados Unidos y se asentó en Princeton, donde recibió un puesto de profesor e investigador de por vida.
Johanna Fantova se salvó también y viajó a Estados Unidos en 1939, inmediatamente antes de estallar la guerra, y allí retomó contacto con Einstein.
El mismo año murió Elsa, que además era prima de Einstein. El científico, que estaba divorciado de la matemática serbia Mileva Maric y tenía un hijo con ella, se quedó viudo. Se hacía atender por la hija de Elsa, Margot, y además tenía una secretaria, Helen Dukas.
En los años hasta su muerte en abril de 1955, Einstein tuvo una estrecha relación con Johanna. Ella iba a menudo a su casa y lo acompañaba en su tiempo libre.
Sin el optimismo de Einstein, sin embargo, Fantova cayó en la desgana y, según Griffin, se convirtió en los años antes de su muerte en 1981 en una “mujer insegura, inestable y amargada”.
Otro dato "freak"
EINSTEIN CONTABA MALOS CHISTES A SU PERICO
Acaba de descubrirse, en los archivos de la biblioteca de la Universidad de Princeton, un diario privado escrito por la última pareja del físico Albert Einstein, Johanna Fantova. El diario, de 62 páginas y escrito completamente en alemán, retrata los últimos años del científico. En él, la autora confiesa que sus intenciones con el diario es ayudar a una mejor comprensión de la vida de Einstein, no desde el punto de vista científico, sino de su ámbito mas pueril y banal: su intimidad.
Estos son algunos de los datos más relevantes del diario: en su cumpleaños número 75, Einstein recibió un perico como regalo. Luego de diagnosticar que el ave estaba deprimida, el científico decidió contarle chistes malos como terapia para su recuperación. Otra situación revelada por el diario, afirma que Einstein se hacía pasar por enfermo frente a sus invitados con el fin de no posar en las fotografías que los visitantes le solicitaban.
Donald Skemer, curador de la biblioteca de la universidad, afirmó: "me sorprende que el diario presente tan pocos datos sobre sus teorías".
Johanna Fantova era 22 años menor que el científico. La pareja pasó mas de 15 años juntos, sin embargo el diario sólo narra los últimos dos años de vida del físico.
Finalmente, aquí un enlace a quienes se interesen por el libro "Einstein último, los papeles de Fantova".



Roberto Arancibia
30 ago 2005 | 04:57 AM
Es que San Google nos lleva por caminos insospechados... Es maravilloso navegar, bucear, llegar a una isla lejana y desconocida, descansar, y de nuevo al agua, a otros rumbos. Quisiera tener más tiempo y perder horas -acaso ganar- como vagabundo de Google.
Saludos Mauricio
R.