La Coctelera

Categoría: fusiones

15 Abril 2014

Se sabe que la actividad laboral permite a la persona sentirse independiente. Casi todos trabajan para mantener a su familia económicamente. La gente siempre necesita  el dinero que cobra, por ello la gente siempre trabaja. Pero, ¿qué es el mercado laboral? Pues, es un conjunto de relaciones mercantiles entre empleadores y trabajadores, o sea, es un espacio económico donde convergen una oferta y una demanda. Son dos fuerzas que interactúan en el mercado del trabajo.


Podemos definir la oferta como cantidad negociada de los bienes o servicios que los vendedores (en nuestro caso trabajadores que ofrecen su mano de obra, conocimientos, habilidades etc.) ofrecen al mercado por un precio. La demanda, a su vez, es la solicitud de un producto o servicio. Hoy resulta bastante difícil encontrar empleo ya que las calificaciones que los trabajadores poseen no siempre son las mismas que los empleadores solicitan. Por ello, para localizar oportunidades para buscar trabajo en Valparaíso tienes que seguir unos pasos muy importantes que te ofrecemos en adelante.

1.   Verificar cuáles de las profesiones son importantes hoy. La verdad es que tienes que pensar no solamente en lo que te gustaría hacer en la vida, sino también de la demanda. Si esta profesión será necesaria en la sociedad donde vives. Al elegir la profesión demandada, podrás sostener a tu familia y convertirte en un profesional que siempre puede encontrar y cambiar de trabajo. Así, entre los perfiles profesionales que ganarán terreno laboral hallamos los siguientes: diseñadores de páginas web, administradores de empresas, ingenieros, especialistas en finanzas, traductores o intérpretes, key account manager, analistas de información sobre seguridad informática, organizadores de eventos y conferencias etc.

2.   Escribir un CV perfecto. Tienes que mencionar tu objetivo con relación al cargo al que postulas. Así tienes que cambiarlo si se trata de los cargos y empresas diferentes. Menciona tu educación, habilidades necesarias para este trabajo, experiencia laboral etc. Revisa tu currículum vítae otra vez para evitar errores gramaticales y ortográficos.

3.  Prepárate para una entrevista. Lee la información sobre esta compañía en Internet para hacer preguntas que te interesan durante la entrevista y mostrar tu motivación. Habla centrándote en lo que se te pregunta, no tengas miedo y, sin duda, tendrás éxito.

2 Septiembre 2013

No es nada fácil ser ciudadano en el mundo de hoy. Solo protestar y echar la culpa no asegura el futuro. Es el momento de tomar las riendas. El primer paso para emanciparnos es difícil. Consiste en atrevernos a asumir el protagonismo de resolver los problemas.


Hoy día sobran los motivos para estar enfadados. Au­mentan los impuestos. Sube la inflación. Trabajamos más horas. Cobramos menos. Se alarga la edad de la jubilación. Y cada vez más personas engordan la lista del desem­pleo... En paralelo, presenciamos a tra­vés de la pantalla del televisor un sinfín defraudes, escándalos y estafas por par­te de políticos corruptos y empresarios codiciosos. Y como colofón, estamos siendo testigos de cómo está desmoro­nándose el sector financiero, poniendo en peligro la salud y la soberanía econó­mica de todo el país.

Frente a semejante panorama, el miedo y la confusión no solo se han apoderado de la población activa es­pañola, sino que se han convertido en un virus de lo más contagioso. Y como reacción mayoritaria, muchos seguimos esperando que de algún modo u otro el Estado se encargue de solucionar nues­tros problemas. Y tiene sentido que sea así. El paternalismo y el victimismo son los dos principales legados psicológicos que nos ha dejado la era industrial. Am­bas actitudes se retroalimentan; se ne­cesitan mutuamente para poder existir.

El quid de la cuestión es cómo los ciudadanos dependemos absolutamen­te del Estado, de las empresas y de los bancos. Sin ellos, muchos no podría­mos ni sabríamos cómo sobrevivir eco­nómicamente. Y esta dependencia ha dado lugar a nueva forma de esclavitud contemporánea. Y dado que la presión ejercida por quienes nos gobiernan es cada vez mayor, en los últimos años unaparte de la ciudadanía ha salido de su aletargamiento, expresando su incon­formismo a través de manifestaciones, pancartas y megáfonos.

Indignación e indiferencia

"La libertad conlleva responsabilidad. Por eso, a la mayoría de personas les aterroriza"
(George Bernard Shaw)

Muchos de los que pretenden cambiar el orden social establecido suelen atravesar cuatro estados anímicos diferen­tes. El primero es el que hace más ruido; de ahí que también sea el más conoci­do: la indignación. Y aparece cuando sentimos que las decisiones y los actos de otras personas o instituciones perjudican nuestros intereses. Esta emoción mueve a la queja y la protesta que ponen de manifiesto el creciente malestar de los ciudadanos, pero no suelen cambiar el modo en que funciona la sociedad.

Esta es la razón por la que la indig­nación suele dar lugar a un segundo estado anímico: la frustración. Esta emoción puede definirse como el sen­timiento de decepción que nos invade cuando no se cumplen nuestras espe­ranzas y expectativas.

Una vez nos sentimos sin fuerza ni energía para seguir combatiendo, la frustración se convierte en un tercer estado de ánimo: la resignación. Fruto del cansancio físico y el agotamiento mental, experimentamos una profunda impotencia por no poder cambiar el sis­tema en el que vivimos. Y con el tiempo, esta emoción vuelve a mutar, dando lu­gar al cuarto y último estado de ánimo: la indiferencia. De pronto nos volvemos completamente insensibles, tratando de que lo que pase en el mundo nos afecte lo menos posible.

Más allá de victimizarnos o de indig­namos, lo que necesitamos es compren­der que la manera en la que el mundo ha venido funcionando está cambiando. Las reglas del juego profesional van a ser cada vez más diferentes a las que esta­mos acostumbrados. De ahí que para ob­tener nuevos y mejores resultados en el ámbito económico sea necesario experi­mentar un profundo cambio de mentali­dad, aprendiendo a relacionarnos con el mercado laboral de una manera mucho más madura, libre y responsable. Y esto pasa por depender lo menos posible del Estado, las empresas y los bancos para obtener los medios económicos que ne­cesitamos para vivir dignamente.

En muchos casos, la raíz de nuestra situación de dependencia emocional y económica es el miedo a la libertad. Es decir, el temor a adentrarnos en la incertidumbre que implica seguir una senda profesional alternativa, más acorde con la persona que intuimos que verdaderamente somos. El primer paso para emancipamos es el más difí­cil. Consiste en atrevemos a asumir la responsabilidad y el protagonismo de resolver por nosotros mismos nuestros propios problemas laborales y financie­ros. Y es precisamente esta declaración de intenciones lo que nos lleva a tomar las riendas de nuestra vida.

La hora de la responsabilidad

"Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo»
(Mahatma Gandhi).

Parece una decisión fácil, pero no lo es. Curiosamente, cuanto mayor es nuestro miedo, más larga es nuestra lista de ex­cusas y justificaciones para no cambiar. Y es que cuesta tanto, que muchos solo nos atrevemos a dar este primer paso después de haber padecido una satu­ración de sufrimiento. Más que nada, porque solo entonces sentimos que no tenemos nada que perder.

Si bien no se habla de ello en las noticias, está surgiendo una nueva ten­dencia ciudadana mucho más silencio­sa: "el movimiento de los responsables". Se trata de una minoría de ciudadanos cada vez más numerosa que están adoptando una visión más proactiva. Forman parte de una revolución silen­ciosa. En vez de preguntarse qué puede hacer el Gobierno por ellos, invierten su tiempo y energía en formación para reinventarse profesionalmente, des­cubriendo qué pueden hacer ellos por la sociedad. Principalmente porque se han dado cuenta de un hecho que mu­chos siguen obviando: que quejarnos, protestar y culpar a los demás no ha traí­do ningún cambio positivo ni construc­tivo a nuestra vida. Tan solo sirve para enfurecemos y debi­litamos todavía más.

Por todo ello, la misma energía que antes utilizábamos para indignarnos y tratar de cambiar el sistema, es más eficiente emplearla en modificar lo único que sí podemos transformar: nuestra mentalidad, nuestra actitud y, en definitiva, las decisiones con las que construimos día a día nuestras circuns­tancias laborales y económicas. Eso sí, quien diga que este camino alternati­vo es fácil y está exento de obstáculos, miente. Además, nadie puede asegu­rarnos y garantizarnos que saldremos adelante. Pero por lo menos es una senda que sí depende de nosotros, de nuestro esfuerzo, de nuestro compro­miso y de nuestro talento.

En el mundo de hoy, más allá de la crisis, sigue habiendo muchos proble­mas por solucionar y muchas necesi­dades por saciar. Y gracias a las nuevas tecnologías relacionadas con la comu­nicación y la información, así como a las redes sociales, nunca antes en la historia había habido tantas oportunidades para emprender nuevos negocios y proyectos que beneficien a otros seres humanos.

Una de las revoluciones que pode­mos hacer hoy es reflexionar sobre cómo ganamos y gastamos nuestro dinero, conductas que dicen mucho acerca de la persona que somos. Y una buena mane­ra de empezar esta senda hacia la madu­rez y la coherencia es tratar de respon­der, con más hechos y menos palabras, a la pregunta ¿qué puedo hacer yo para cambiar aquello de lo que me quejo?.

Fuente: Borja Vilaseca en El País, España.

29 Abril 2013

Tendemos a encasillar a las personas al primer golpe de vista. Sumar matices y no limitarnos a confirmar nuestras certezas preconcebidas es el mejor antídoto.


Somos así. Una mirada y ¡zas!, ya hemos encasillado al personal. Los experimentos de John Bargh de la Universidad de Yale muestran que nuestro cerebro solo necesita dos décimas de segundo para formarse la primera impresión. Esa sensación no proviene de nuestro córtex. No surge de nuestra parte racional, sino de la amígdala, una estructura cerebral que da cuenta de nuestras emociones. No es una conclusión lógica y razonada, es más bien una sensación inconsciente que decanta nuestro corazón hacia un lado u otro.

Si programáramos a un robot para que clasificara a las personas, seguramente lo diseñaríamos para que reco­­gie­­ra el máximo de datos antes de extraer una conclusión. A nosotros nos programó la evolución, y no lo hizo así precisamente. Cuando nuestros antepasados se encontraban ante un extraño, su cerebro debía decidir lo más rápidamente posible si era peligroso o no, de ello dependía su supervivencia. Si sus neuronas hubieran dedicado mucho tiempo a recabar información, quizá la conclusión habría llegado de­­ma­­siado tarde. Así que estamos cableados para llegar a un juicio rápido basado solo en algunos detalles. Si ante un desconocido, algo de su aspecto nos re­­cuerda inconscientemente a alguien que nos perjudicó en un pasado, probablemente nos sentiremos amenazados. Puede que nuestra sensación sea atinada o puede que no. Quizá sea una simple peca la que nos genera esa impresión. Bromas que gasta la evolución.

Lo peligroso del tema no es solo que nuestra primera impresión puede estar totalmente equivocada, sino que es bastante determinante. Marca sobremanera las percepciones posteriores. Tanto, que apenas tomamos en cuenta si las informaciones siguientes apuntan en otra dirección.

“La intuición es poderosa; a menudo, sabia, y a veces, peligrosa” (David G. Myers)

Robert Lount de la Universidad de Ohio realizó un estudio mediante un videojuego de rol. El participante jugaba con otro que en realidad era el ordenador. El supuesto compañero (el ordenador) traicionaba a los participantes. A algunos, los traicionaba al principio; a otros, a la mitad, y a otros, al final. Los que se sentían engañados al principio no confiaban más en sus supuestos compañeros, cosa que no ocurría si eran traicionados a la mitad. Es más, cuando al final del juego se les preguntó qué impresión les había causado su compañero, si habían sido traicionados al principio, las impresiones eran mucho más negativas que si habían sido traicionados a la mitad o al final. Estos resultados apuntan hacia algo que ya sabíamos: si alguien nos engaña de entrada, difícilmente volveremos a confiar en esa persona; sin embargo, si lo hace cuando ya ha ganado nuestra confianza, quizá no la perderá. El orden es clave, lo primero determina.

“Tengo mucha psicología, cuando veo a alguien ya sé de qué pie calza, y siempre acierto”. Certezas aplastantes como esa se oyen a menudo. Existen dos fenómenos psicológicos que son los culpables de que a veces nos sintamos tan cargados de razón: la atención selectiva y la profecía autocumplida.

El mundo es un caos. Y los humanos nos sentimos muy desorientados en ese embrollo. Necesitamos ordenarlo. Así que tenemos una especie de casillero mental donde lo vamos clasificando todo. Una vez esa idea ya tiene su lugar en nuestro cerebro, nos gusta mucho ir apuntalándola. Nuestros ojos escudriñan la realidad solo buscando los datos que validan nuestras certezas, y pasan totalmente por alto las informaciones que las contradicen. Por eso, en parte, creemos tener tan buen ojo con la gente, sin darnos cuenta de que nuestro ojo tiene una parte ciega.

“Nunca tendrás una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión” (Anónimo)

Pablo cree poseer un talento especial para detectar a los clientes que finalmente acabarán comprando algún mueble. Analicemos a Pablo. Entra un hombre trajeado en su tienda y rápidamente lo analiza, “este tiene pinta de que se va a dejar el dinero”. Con este pen­­samiento motivador en mente se dirige con la mejor de sus sonrisas al cliente y lo informa detenidamente sobre el producto. Y efectivamente, al final, el cliente compra. Ese mismo día entra otra señora. Por su aspecto, Pablo cree que no adquirirá nada. La clienta le pregunta por un secreter, y Pablo le contesta con desgana. La señora se marcha. ¿Realmente Pablo tiene una intuición especial o es su conducta la que determina el resultado final?

No podemos evitar seleccionar la información y es muy difícil no crearnos expectativas. Afortunadamente, si conocemos nuestras tendencias podemos ir suavizándolas. Sabemos que nuestras neuronas están programadas para darnos una impresión muy rápida del extraño que tenemos delante. Por suerte, hoy en día no tenemos tanta prisa como nuestros antepasados por emitir un juicio. Si, de entrada, nuestro corazón nos dice que se trata de una buena o mala persona, podemos intentar ser conscientes de esa sensación inconsciente y matizarla con más datos que vayamos recabando sobre la persona. No hay prisa.

La primera impresión, la surgida del inconsciente, no la hemos de desechar. Tenemos que escuchar los murmullos de nuestro inconsciente, pero matizarlos con los datos que nuestra conciencia, con más lentitud, vaya recopilando.

“Con seguridad, cuando trates de causarle buena impresión a alguien cometerás alguna estupidez” (Anónimo)

Nos gusta gustar. Y encima, a todo el mundo. Paradójicamente, ese deseo puede ser culpable a veces de que no caigamos bien. Lo primero sería extirparnos del cerebro esa ridícula idea de agradar a toda costa. Con el deseo de gustar, en una mano, y con la certeza del determinismo de la primera impresión, en la otra, no es fácil mantenerse tranquilo cuando vamos a conocer al alguien y podemos cometer muchos deslices, por ejemplo, en una entrevista de trabajo.

El error por excelencia es “la actuación”. Cuando actuamos puede haber una especie de disociación entre lo que decimos y lo que comunicamos por vía no verbal. Nuestros gestos y nuestras palabras no bailan armoniosamente. Y esa incongruencia es algo que no pasa desapercibido al inconsciente de nuestro interlocutor. Ser nosotros mismos, la autenticidad, es lo mejor para causar una buena primera impresión.

Sin embargo, lo de ser auténticos es un consejo que nos suena fatal si no nos gustamos. La raíz de la primera impresión que causamos a los demás se encuentra en la impresión que tenemos de nosotros mismos. Dejar de preocuparnos tanto por la imagen que proyectamos y ocuparnos más de cómo estamos con nosotros mismos puede ser un sabio camino.

Acertar o no acertar

La cinematografía nos muestra cómo la primera impresión algunas veces es atinada, y otras, no.

– ‘A primera vista’, de Irwin Winkler.

– ‘Los puentes de Madison’, de Clint Eastwood.

– ‘Nueve reinas’, de Fabian Bielinsky.

– ‘Orgullo y prejuicio’, de Joe Wright.

– ‘Adivina quién viene a cenar esta noche’, de Stanley Kramer.

Fuente: Jenny Moix Queraltó en El País, España

21 Abril 2013

Presidentes maniatados. Magnates hundidos. Ejércitos impotentes. Obispos sin fieles. Nuevos actores desafían a los dirigentes tradicionales. El poder ya no es lo que era. Se ha vuelto más difícil de usar y más fácil de perder.


En su primer discurso ante el Congreso, en 2009, el presidente Obama propuso un presupuesto con ambiciosas inversiones en energía, sanidad y educación. “Esto es América”, proclamó. “Aquí no vamos a lo más fácil”. Cuatro años después, hasta lo fácil se le ha vuelto imposible. “Acordemos aquí, y ahora, mantener al Gobierno funcionando, pagar las facturas a tiempo y proteger el crédito de Estados Unidos”, imploraba Obama al Congreso hace unas semanas. Evidentemente, el presidente de la superpotencia no se debe sentir muy poderoso.

El resultado de los comicios en Italia ha sumido al país en una crisis aún mayor de ingobernabilidad, y en Israel y Reino Unido, Benjamín Netanyahu y David Cameron se han visto obligados a forjar complejas coaliciones para poder gobernar. Las victorias electorales con grandes mayorías son cada vez menos frecuentes. A nivel mundial, la comunidad internacional no logra actuar para detener las matanzas en Siria o el calentamiento global.

El poder ya no es lo que era. Se ha vuelto más fácil de obtener, más difícil de usar y mucho más fácil de perder. Un ejecutivo puede celebrar su ascenso a la dirección de su prestigiosa compañía solo para descubrir que una empresa recién creada está arrasando con sus clientes. Un político que llega a primer ministro puede encontrarse maniatado ya que una multitud de partidos minoritarios bloquea sus iniciativas. Un general puede comandar un enorme y costoso ejército sabiendo que su moderno armamento es inútil frente a explosivos caseros y terroristas suicidas. Y el nuevo papa, Francisco, ya sabe que predicadores de nuevo cuño están arrebatándole su rebaño en África y Latinoamérica.

¿Por qué el poder es cada vez más fugaz? Porque las barreras que protegen a los poderosos ya no son tan inexpugnables como antes. Y porque han proliferado los actores capaces de retar con éxito a los poderes tradicionales.

Los Estados soberanos se han cuadruplicado desde 1940 (de 51 a 193) y no solo compiten entre sí, sino también con organismos internacionales, fondos de inversión, carteles de la droga y ONG transnacionales.

En 2011, cuando estalló la Primavera Árabe, había 22 países gobernados por déspotas, frente a 89 en 1977, una clara señal de lo difícil que es hoy retener el poder. Y dentro de cada país, el poder también está más disperso. En 2012, solo cuatro de las 34 democracias más ricas del mundo contaban con un presidente o primer ministro respaldado por una mayoría parlamentaria.

"Una creciente clase media, 
mejor informada y con mayor movilidad,
está haciendo más difícil el ejercicio del poder"

El poder también se desmorona en los campos de batalla y las salas de juntas

Un estudio realizado en 2001 por el politólogo Ivan Arreguin-Toft descubrió que, en las guerras asimétricas que estallaron entre 1800 y 1849, el bando más débil (en armamento y efectivos) alcanzó sus objetivos en el 12% de los casos. En las guerras de ese mismo tipo libradas entre 1950 y 1998, el bando presuntamente débil venció el 55% de las veces. El poder militar tampoco es lo que era.

Como no lo es el poder empresarial. En 1980, en EE UU, una empresa situada en el 20% más importante de su sector tenía una entre diez posibilidades de perder ese puesto en los cinco años siguientes. Dos décadas después, esa proporción pasó a ser una de cada cuatro.

Los presidentes de Estados Unidos y China y los consejeros delegados de JPMorgan Chase y Shell Oil siguen gozando de un poder inmenso, pero es mucho menor del que tenían sus antecesores. Antes, presidentes y directivos no solo se enfrentaban a menos rivales y competidores, sino que además tenían menos restricciones a la hora de utilizar ese poder. Restricciones como los mercados financieros, una población con más conciencia política y más exigente, y el escrutinio de los medios de comunicación. Los poderosos, hoy, suelen pagar un precio mayor y más inmediato por sus errores.

Internet, con su fuerza supuestamente “democratizadora”, no es lo único que está erosionando el poder. Las nuevas tecnologías de la información son herramientas importantes, pero para que ejerzan algún efecto necesitan usuarios, y los usuarios necesitan dirección y motivación. Facebook y Twitter fueron fundamentales en la Primavera Árabe. Pero las circunstancias que llevaron a derrocar a los tiranos fueron locales y personales: el desempleo y las expectativas insatisfechas de una clase media en expansión y mejor preparada fueron decisivas.

"El declive del
poder abre nuevas 
oportunidades, pero
también plantea
serias amenazas"

Las tres revoluciones

Lo que está erosionando el poder tradicional son las transformaciones de aspectos básicos de la vida: cómo vivimos, cuánto tiempo y con qué calidad. Cómo trabajamos, nos movemos o nos relacionamos con nuestro entorno. Estos cambios se pueden agrupar en tres revoluciones simultáneas:

» La Revolución del Más. El siglo XXI tiene más de todo: más gente, más urbana, más joven, más sana y más educada. Y también más productos en el mercado, más partidos políticos; más armas y más medicinas, más crimen y más religiones. La pobreza extrema se ha reducido más que nunca y la clase media crece. Para 2050, la población mundial será cuatro veces mayor que 100 años antes. Desde 2006, 28 “países de renta baja” han pasado a figurar entre los de “renta media”. Una clase media impaciente, mejor informada y con más aspiraciones está haciendo más difícil el ejercicio del poder.

» La Revolución de la Movilidad. No solo hay más personas con mejor nivel de vida, sino que además se mueven más que nunca. Según la ONU, 214 millones de personas viven fuera de sus países de origen, un 37% más que hace 20 años. Las diásporas étnicas, religiosas y profesionales están cambiando el reparto de poder entre las poblaciones y dentro de ellas. Personas, tecnología, productos, dinero, ideas y organizaciones tienen más movilidad, y por ello son más difíciles de controlar.

» La Revolución de la Mentalidad. Una población que consume y se mueve sin cesar, que tiene acceso a más recursos y más información, ha experimentado también una inmensa transformación cognitiva y emocional. El World Values Survey ha descubierto que existe cada vez más consenso en todo el mundo sobre la importancia de las libertades individuales y la igualdad de género, así como más intolerancia al autoritarismo. La insatisfacción con los sistemas políticos y las instituciones de gobierno también es global.

Juntas, estas tres revoluciones están erosionando las barreras que protegían a los poderosos de sus rivales. La Revolución del Más ayuda a estos últimos a asediar esas barreras, la Revolución de la Movilidad les ayuda a rodearlas y la Revolución de la Mentalidad las socava.

¿Debemos celebrar este declive del poder tradicional? Claro que sí. Se han abierto más oportunidades para votantes, consumidores, jóvenes, mujeres y otros grupos tradicionalmente excluidos.

Pero no todo es positivo. La degradación del poder también plantea amenazas para nuestro bienestar, nuestras familias y nuestras vidas. Explica por qué Washington está bloqueado, por qué a Europa le cuesta actuar con eficacia ante los problemas económicos, por qué proliferan los Estados fallidos o por qué tantas decisiones urgentes se toman tarde y mal.

Ante el fin del poder tal como lo conocemos, nuestros tradicionales sistemas de controles y equilibrios —concebidos para limitar el poder excesivo— amenazan con transformar a muchos Gobiernos en gigantes paralizados.

El tamaño ya no significa fuerza. La burocracia ya no significa control. Y los títulos ya no significan autoridad. Y si el futuro del poder está en la subversión, los bloqueos y las interferencias, ¿podremos recuperar algún día la estabilidad? Sí. Pero eso requerirá entender mejor las mutaciones del poder.

Moisés Naím es autor del libro The end of power, de donde ha sido adaptado este artículo. Twitter @MoisesNaim

12 Agosto 2012

Siempre me he preguntado ¿de dónde viene esa bronca de los chilenos contra los árboles? No tengo la respuesta, pero intuyo que es una mezcla de falta de conciencia heredada con ignorancia. Todos hemos sido testigos desde tiempos pretéritos que los árboles nuevos en nuestras ciudades poco duran. Basta que se planten en nuestras calles para que luego aquellos anónimos los quiebren y destruyan, y muchos vecinos los dejen morir por falta de cuidado. La Serena, la ciudad donde vivo podría ser un ejemplo de arbolado urbano, casi como Mendoza u otras ciudades argentinas (en la foto), pero es triste mirar sus calles cementadas y el estado de sus parques.  Por eso hay dos acciones que quiero destacar. La primera, es el blog Arboricultura Urbana de Santiago del Pozo, quien impulsa una iniciativa personal que merece ser apoyada: lograr una Ley del Árbol Urbano. La segunda, es esta columna de Cristián Warnken que les presento a continuación y que con mayor estilo que yo aborda esa conducta casi visceral de los chilenos frente a nuestro entorno natural.


En Chile existe un odio atávico, incomprensible, al árbol. La tala indiscriminada, la quema, el abandono, la indiferencia de sus habitantes por los árboles no tienen parangón en la Tierra. Qué paradójico: Chile es pródigo en bosques milenarios únicos, de árboles de hoja perenne, y, sin embargo, ni los habitantes ni las autoridades tienen conciencia del valor sagrado de sus quillayes, ñirres, peumos y araucarias. Cerca de mi casa, en la esquina de Américo Vespucio con Francisco de Aguirre, hay una araucaria abandonada entre torres que se alzan sobre las ruinas de las casas. Siempre al pasar junto a ella me detengo, la venero en silencio y al ver su perfil recortándose sobre el cerro Manquehue, pienso que ella fue seguramente la "majestad" de estos parajes.

En nuestros campos es frecuente que se les ordene a los peones arrancar árboles que "molestan", como si fueran maleza o mala hierba. Y abundan los pirómanos que disfrutan provocando todos los veranos incendios con distintos móviles, pero al final alimentados por el odio atávico al árbol. Es más frecuente ver a funcionarios municipales "disfrutando" de la tala de árboles que a funcionarios municipales plantando árboles. Siempre hay una excusa para arrancarlos, nunca una razón para plantarlos. "Los árboles son santuarios. Quienquiera que sepa escucharlos experimenta la verdad", dijo Herman Hesse. En su reflexión, Hesse apunta a una dimensión hoy olvidada: la de lo sagrado, lo numinoso, lo que no puede ser cuantificado ni medido. El árbol se resiste con todo su ser a ser convertido en mera cifra, en chip , y se yergue, orgulloso de tener las raíces en la tierra profunda y de alzar su copa al cielo. Nosotros debiéramos aprender de ellos la relación con la tierra, con las raíces, con el humus de donde venimos y también con el cielo. Cada árbol que talas es una escalera al cielo que derribas.

El hombre ha venerado al árbol desde siempre, convirtiéndolo en todas las culturas en símbolo axial. Ahí están el Árbol de la Vida, el Árbol del Conocimiento, el Árbol Universal, el Árbol de la Iluminación del budismo. En cualquier villorrio o aldea en los orígenes de la civilización existía una arboleda sagrada, intocable, lugar de peregrinación, de retiro y de sanación. Ni siquiera las tropas invasoras las destruían: podían arrasar las ciudades enemigas, pero jamás sus bosques sagrados.

En Chile hacemos lo contrario: lo primero que sacrificamos son nuestros árboles, víctimas propiciatorias y sacrificiales en el altar de nuestra pasmosa ignorancia e insensibilidad. ¿De dónde nos vendrá nuestro desprecio, nuestro "ninguneo" del árbol? Elicura Chihuailaf, poeta mapuche, al referirse al bosque, habla de "la taberna sagrada". Pero, ¿fue la cultura mapuche una cultura embriagada por la numinosidad de los bosques, o sólo coexistió con ellos? ¿Viene ese desprecio tal vez de los españoles? No sé.

Leo "El legado de los árboles" de Fred Hagener, un estudio de los árboles en relación con las religiones comparadas, mitología y arqueología. Ahí se muestra a pueblos como los celtas y germánicos, cuya religiosidad se basaba en las fuerzas de la naturaleza. Lo mismo sucedía con los egipcios y persas.

En Chile, país donde la naturaleza, por sus dimensiones y radicalidad, debiera haber generado un arraigado "temor sagrado" y venerante de volcanes, bosques, lagos y mar, más bien ha producido una suerte de "fuga", un estado de aturdimiento e inconciencia. ¿Quizás como venganza a una naturaleza que muchas veces nos ha lanzado al abismo?

Querida Araucaria vecina, majestad venida a menos de este Reino de Chile depredado: sueño con el día en que los niños del futuro vengan otra vez a abrazarte, a buscar tu sombra, a recoger los frutos. Si estás todavía aquí, ¡recíbelos con los brazos abiertos, como una madre a sus hijos pródigos!

Fuente: Cristián Warnken en El Mercurio, 2012. La fotografía es una de las avenidas de Mendoza, Argentina, tomada de Flickr

5 Julio 2012

Hoy ha sido un día importante en la comprensión de la materia y la "realidad" en la que estamos inmersos. A primera hora el CERN confirmó la existencia de una escurridiza partícula con todas las características de ser el llamado bosón de Higgs, lo que valida el Modelo Estándar, que engloba nuestros actuales conocimientos sobre física subatómica. Pero hay más, la NASA informó estos días acerca de la comprobación de la existencia de portales ocultos en nuestro campo geomagnético que conectan al Sol con la Tierra. Me centro en esta última revelación, menos difundida ante la espectacularidad del hallazgo del CERN. Las fuentes utilizadas son Gizmodo y la propia NASA.


La NASA confirmó que el científico Jack Scudder, de la Universidad de Iowa, ha encontrado portales ocultos en el campo magnético de la Tierra que se abren y cierran decenas de veces al día, en ocasiones, manteniéndose abiertos durante largos períodos de tiempo.

Según el científico, estos portales crean un camino ininterrumpido que va desde nuestro propio planeta a la atmósfera del Sol a 150.000.000 km de distancia. Denominados como puntos-X, estarían localizados a unas pocas decenas de miles de kilómetros de la Tierra.

Los portales se crean a través de un proceso de reconexión magnética en la que las líneas de fuerza magnética de ambos cuerpos celestes se mezclan y entrecruzan por el espacio creando estos puntos-X.

Según Scudder:

Los portales son invisibles, inestables y difíciles de alcanzar, se abren y cierran sin previo aviso. En el momento en el que se abren, sin embargo, son capaces de transportar las partículas energéticas a gran velocidad en la atmósfera del Sol a la Tierra, provocando tormentas geomagnéticas.

¿Y cómo consiguió localizarlos? Scudder utilizó los datos de la sonda espacial de la NASA, Themis, y las de la ESA, siguiendo las pistas que se encuentran en los datos de la nave Polar que ha estado estudiando la magnetosfera de la Tierra a finales de los 90:

Utilizando los datos de Polar, hemos encontrado cinco combinaciones simples de campo magnético y mediciones de partículas energéticas que nos dicen cuando nos hemos encontrado con un punto-X. Una sola nave, bien instrumentada, puede hacer estas mediciones.

A partir de aquí la NASA ha anunciado que prepara una nave que se utilizará alrededor de la Tierra que pueda rodear los portales para observar cómo funcionan. Una misión que se iniciará en el 2014.

Portales geomagnéticos

Antes de que termines de leer esta nota habrá ocurrido algo que hasta hace poco la mayoría de científicos negaba rotundamente y que no esperaban que en realidad sucediera: un portal magnético se abrirá, conectando a la Tierra con el sol a través de 150 millones de kilómetros que separan a nuestro planeta del astro central de la galaxia. Toneladas de partículas energéticas de alta frecuencia serán transmitidas entre los dos cuerpos antes de que el portal se cierre de nuevo, lo cual ocurrirá aproximadamente cuando termines de leerla.

Se le llama evento de transferencia de flujo o FTE por sus siglas en inglés (Flux Transfer Event), nos dice el físico del espacio David Sibeck, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales. "Hace diez años yo estaba completamente seguro que este fenómeno no existía pero ahora existe evidencia innegable de que es un hecho" afirma. Pero además de lo sorprendente para algunos que implica la confirmación científica del FTE, también llama la atención que es un fenómeno que se repite varias veces a lo largo de un día, aproximadamente cada ocho minutos. De hecho, en una asamblea internacional de físicos del espacio en el Taller de Plasmas en Huntsville, Alabama, se determinó que los FTE no sólo son comunes, sino posiblemente, dos veces más común de lo que cualquiera hubiera imaginado.

Desde hace tiempo los científicos sabían que la Tierra y el sol debían estar de algún modo conectados. La magnetosfera de nuestro planeta (la burbuja magnética que rodea a la Tierra) esta repleta de partículas del sol que llegan hasta ahí por medio de las ráfagas de viento solar, eventualmente penetrando las defensas del campo magnético de nuestro planeta. Y hoy sabemos que estas partículas son capaces de penetrar ya que viajan a través de campos magnéticos que enlazan directamente el suelo terrestre con la atmósfera del sol.

"Solíamos pensar que la conexión era permanente y que el viento solar podía gradualmente acercarse al entorno cercano a la Tierra siempre que el viento estuviese activo", dice Sibeck. "Nos equivocamos. Las conexiones no son constantes. A menudo son breves, explosivas y muy dinámicas", afirma.

Varios expertos han llegado a explicar como se producen los FTE: en el lado diurno de la Tierra (la zona más cercana al sol), el campo magnético de nuestro planeta presiona en contra del campo magnético del sol. Aproximadamente cada ocho minutos los dos campos de funden o reconectan brevemente para formar un portal a través del cual pueden fluir partículas de energía. El portal adopta forma cilíndrica de un diámetro tan amplio como la Tierra. Hasta el momento la ESA (Agencia Espacial Europea) y la NASA, mediante el envío de naves y sondas han podido medir sus dimensiones detectar las partículas que pasan a traves de ella. "Son reales", dice Sibeck

Ahora con la información de THEMIS y Cluster, los teóricos pueden utilizar esas mediciones para simular estos eventos en sus computadores y predecir cómo su comportamiento de una manera más detallada. Según el físico espacial Jimmy Raeder, Doctor de la Universidad de New Hampshire, en una presentación de sus estudios dijo a sus colegas que estos portales tienden a formarse sobre el ecuador de nuestro planeta y luego desplazarse hacia el polo invernal: en diciembre se desplazan hacia el Polo Norte y en Julio hacia el Polo Sur.

Sibeck cree que esto está sucediendo más veces de lo que se pensaba anteriormente. "Creo que hay dos variedades de FTE: el activo y el pasivo". Los FTE activos son cilindros magnéticos que permiten que las partículas fluyan fácilmente y de manera estable, representan los conductos más importantes de energía para la magnetosfera de la Tierra. Los FTE pasivos son cilindros magnéticos que ofrecen más resistencia, su estructura interna no admite fácilmente un flujo de partículas y campos. Para los expertos: las partículas activas aparecen en las latitudes ecuatoriales cuando apunta hacia el sur, y en forma pasiva cuando apunta hacia el norte). Sibeck ha calculado las propiedades de los FTE pasivos y está alentando a sus colegas a buscar señales de estos en los datos de THEMIS y Cluster.

Hay muchas preguntas sin respuesta: ¿Por qué los portales se forman cada 8 minutos? ¿Cómo giran los campos magnéticos en el interior del cilindro y su núcleo? "Estamos haciendo un análisis profundo acerca de esto", dijo Sibeck a esta nota difundida por la NASA hace algunos años, donde se anunciaba el inicio de las investigaciones.

Video de Science Nasa

La NASA está planeando una misión llamada "MMS", abreviatura de la Misión Multiescala Magnetósfera, que se lanzará en el 2014, para estudiar el fenómeno. Repleto de detectores de partículas energéticas y sensores magnéticos, la nave espacial de MMS-4 se extenderá en la magnetosfera terrestre y alrededor de las portales para observar cómo funcionan. Sólo hay un problema: encontrar ellos.

Portales magnéticos son invisibles, inestable y difícil de alcanzar. Se abren y cierran sin previo aviso "y no hay señales que nos guíen en el", señala Scudder.

Los portales se forman a través del proceso de reconexión magnética. Líneas de fuerza magnética del sol y la Tierra se entrecruzan y se unen para crear las aberturas. se llaman "X-puntos" donde se cruzan ambos puntos. La repentina unión de los campos magnéticos puede impulsar la creación de una "región de difusión electrónica" en los chorros de partículas cargadas de los X-punto.

Para aprender a identificar estos eventos, Scudder analizó los datos de una sonda espacial que orbita la Tierra por más de 10 años. "A finales de 1990, la nave espacial Polar de la NASA pasó años en la magnetosfera de la Tierra", explica Scudder, "y se encontró con muchos puntos de X-durante su misión".

Debido a que los sensores Polar son similares a las de MMS, Scudder decidió investigar cómo un punto de X-  es detectado por Polar. "Utilizando los datos polares, hemos encontrado cinco combinaciones simples de campo magnético y las mediciones de partículas energéticas nos dicen cuando nos hemos encontrado con unX-punto o una región de difusión electrónica. Una sola nave, bien instrumentada, puede hacer estas medidas".

Planificadores de la misión mucho tiempo se pensó que el MMS podría tener que pasar un año o así que aprender a encontrar los portales antes de que pudiera estudiar. Brevemente el trabajo de Scudder corta el proceso, lo que permite MMS para ir a trabajar sin demora. Es un acceso directo digno de los mejores portales de la ciencia ficción, pero esta vez las puertas energéticas son reales.

El trabajo de Scudder y sus colegas se describe en detalle completo en la revista Physical Review Letters del 01 de junio

23 Junio 2012

Franck Biancheri (Niza, 1961) es de esos personajes cuya biografía, atestada de mil quehaceres, abruma a primera vista. Con 26 años convenció a François Mitterrand de la necesidad de un programa europeo de becas al que, un cuarto de siglo después, se han adherido cerca de tres millones de estudiantes. A partir de ahí recibió numerosos encargos de la Comisión, fomentó las relaciones entre la UE y otras regiones geográficas, fundó un partido político paneuropeo, creó el think-tank Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Leap/Europe 2020) y ahora, alcanzada la cincuentena, analiza con lucidez las perspectivas de la economía mundial y recibe premios por su aporte a la construcción europea.

Sus primeros vaticinios auguraron el “no” a la Constitución Europea. Pero pronto, a finales de 2005, pronosticó algo más gordo: la crisis financiera e inmobiliaria. Le Nouvel Observateur le tildó de “Mr. Apocalypse”, pero, sorpresivamente, Biancheri acertó en todo cuanto apostó. Y en ello continúa. Su lobby, con 5.000 abonados y su web, con 10 millones de visitas mensuales, les convierte en uno de los pocos grupos de presión verdaderamente independientes de todo poder.


Leap, además de anticipar el derrumbe económico del 2008, que todavía vivimos, fue uno de los primeros en sostener el concepto de "crisis sistémica".

También ha sido persistente y consistente en sostener que:

- el euro no va a desaparecer.

- Europa saldrá fortalecida de la crisis en la medida en que comiencen los recambios generacionales en su sistema político (y lo va a lograr).

- La zona euro sufre ataques de los mercados financieros y especialmente de Wall Street y la City londinense que buscan desestabilizarla.

- Se vive una reconfiguración geopolítica en la lucha por el poder mundial.

- El mayor peligro económico es la artificial burbuja que ha creado Estados Unidos (y que pronto va a reventar).

Desde hace tiempo he venido reproduciendo los análisis del Leap en una curaduría que mantengo en Scoop.it. Les invito a visitar esa publicación, que esta semana advierte un escenario nada optimista para los próximos meses del 2012:

1. Recesión global (no hay ningún motor de crecimiento por ninguna parte y fin del mito de la «reactivación estadounidense»)

2. Creciente insolvencia de todo el sistema bancario y financiero occidental.

3. Creciente fragilidad de los activos financieros claves como las deudas soberanas, los bienes inmuebles y CDS en la base de los balances de los grandes bancos mundiales.

4. Caída del comercio internacional.

5. Tensiones geopolíticas (particularmente en Medio Oriente) que se acercan al punto de la explosión de la región. 6. Rápido colapso de todo el sistema occidental de jubilaciones por capitalización. 7. Crecientes fracturas políticas en el seno de los poderes «monolíticos» mundiales (Estados Unidos, China, Rusia)

8. Ausencia de soluciones «milagrosas», como en 2008/2009, a causa de la impotencia creciente de varios grandes bancos centrales occidentales (FED, Banco de Inglaterra, Banco de Japón) y de la deuda de los estados.

9. Credibilidad en caída libre en todos los Estados que deben asumir la doble carga del endeudamiento público y de un excesivo endeudamiento privado.

10. Incapacidad para controlar/disminuir la propagación del desempleo masivo y de largo plazo.

11. Fracaso de las políticas de estímulo monetaristas y financieras como de las políticas de austeridad « pura »

12. Ineficacia, ahora casi-sistemática, de los recintos internacionales alternativos o recientes, G20, G8, Rio+20, OMC, en todos los temas que ya no forman más una agenda mundial por falta de consenso.

Aparte de lo anterior, todas las demás potencias mundiales van a afrontar el mismo proceso que afecta ahora a Europa, estableciendo 7 acontecimientos que se pueden registrar simultáneamente hacia septiembre-octubre:

1. Irán/Israel/Estados Unidos: la guerra superflua ocurrirá.

2. La bomba asiria: el fósforo israelí-estadounidense-iraní en el polvorín Siria-Irak.

3. El caos afgano-pakistaní: el ejército estadounidense y la OTAN, rehenes de una salida de conflicto de cada vez más difícil.

4. El Otoño Árabe: los países del Golfo arrastrados al torbellino.

5. Estados Unidos: «Tasmargedon» comienza a partir del verano boreal de 2012. La economía estadounidense en caída libre durante el otoño boreal (septiembre).

6. La gran insolvencia bancaria se presenta en septiembre-octubre de 2012: Bankia versión City-Wall Street.

7. La insoportable liviandad los QE del verano boreal de 2012 – los bancos centrales estadounidense, británicos y japoneses fuera de juego.

Puede leerse todo el informe AQUÍ

Nota: Los antecedentes sobre Franck Biancheri están tomados del sitio Voz Populi

27 Mayo 2012

Las fotografías que les traigo a continuación no son de una película, son de la vida real. Eric Valli (Eric Valli) ha retratado a los protagonistas en los rincones más vírgenes de Estados Unidos. Son personas que voluntariamente han decidido vivir sin ninguna de las "comodidades" de la vida urbana moderna. Algunos casos son extremos, como quienes habitan con sus familias a la usanza de la prehistoria. Al final del post, un video documental en francés sobre estas nuevas tribus.


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"Necesitamos una tremenda cantidad de energía para comprender la confusión en que vivimos, y el estar convencido de que “tengo que comprender”, produce la vitalidad para investigar ... Pero no preguntamos. Deseamos información. Una de las cosas más curiosas de la estructura de nuestra psique es que todos queremos que se nos dé información porque somos el resultado de diez mil años de propaganda.

Queremos que otra persona confirme y corrobore lo que pensamos; sin embargo, la pregunta sólo es auténtica cuando uno se la hace a sí mismo. Lo que yo digo tiene muy poco valor; usted lo olvidará una vez cierre este libro, o recordará y repetirá ciertas frases, o comparará con lo que ha leído en otros libros, pero no se enfrentará a su propia vida.

Y esto es lo único que importa: su vida, usted mismo, su pequeñez, su superficialidad, su brutalidad, su violencia, su codicia, su ambición, su sufrimiento diario y su dolor interminable. Esto es lo que tiene que comprender, y nadie en la tierra o en el cielo lo va a hacer por usted, sino usted mismo".

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